Mileurismo: la desvalorización del conocimiento

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Vivir con mil euros al mes; ¿difícil? ¿Vds. que creen? ¿Imposible? Pues parece que no, a la luz del estudio realizado por los técnicos de Hacienda, según el cual, ¡el 67% de los españoles son mileuristas! ¡18,3 millones de españoles ingresan menos de 1100 euros mensuales! Y puesto que la mujer ingresa de media un 17,6% menos que el varón, ¿se imaginan cuál es el colectivo más perjudicado en esta desastrosa cifra?

Mileurismo e inestabilidad laboral
El mileurismo está en alza y no viene solo: le acompaña una inestabilidad laboral creciente. Como si se tratara de una pandemia, cada vez afecta a más colectivos: a los habituales “grupos de riesgo” de mujeres y jóvenes se van sumando otros: personas de mediana edad que han perdido su empleo, profesionales cualificados/as que no encuentran una retribución acorde a su talento, trabajadoras/es sin cualificar que han de aceptar labores en condiciones penosas… Todos afrontan un horizonte turbio: precariedad en aumento, expectativas profesionales inciertas, proyectos de futuro en suspenso.

Todos afrontan un horizonte turbio: precariedad en aumento, expectativas profesionales inciertas, proyectos de futuro en suspenso.Sin ánimo de ser exhaustivo, me gustaría abundar un poco en las causas de este fenómeno y en las consecuencias que, a mi entender, tendrá. Entre las primeras aparece la progresiva caída de cotización del conocimiento. La inversión en formación es cada vez menos rentable. Muchos mileuristas presentan brillantes expedientes académicos, formación postgrado y dominio de idiomas. Tampoco se valora mucho la experiencia, la visión y el talento acumulado a lo largo de la vida profesional: las empresas utilizan con mucha frecuencia el criterio de edad para reducir sus plantillas.

Consecuencias: se genera un círculo vicioso, “la pescadilla se muerde la cola”. Conocimiento y talento senior se desprecian, potencial nuevo se paga mal: el incentivo para adquirirlo desaparece; invertir en preparación y formación ya no es rentable. Como resultado degradación laboral y social: la llamada “generación ni-ni” es un claro exponente de ello. ¿Volvemos a una sociedad desigual en la que predominarán los parias, para beneficio de una reducida casta de millonarios cada vez más ricos?

Un modelo económico perverso
Como origen de todo esto un modelo económico perverso, orientado a la maximización del beneficio a cualquier precio. Que fomenta unas políticas de recursos humanos marionetas de esta política. Que persigue la globalización, pero no para igualar a todos por arriba en bienestar y conquistas sociales, sino más bien al contrario; se extiende la precariedad, la miseria y la degradación del medioambiente. Nada bueno puede salir de un planteamiento que infravalora el conocimiento y desprecia la experiencia. Eso sí, sus promotores son cada vez más ricos. Los beneficios para ellos; las crisis para los demás.

Como origen de todo esto
un modelo económico perverso, orientado a la maximización del beneficio
a cualquier precio.
Que fomenta unas políticas
de recursos humanos marionetas de esta política.
Si sumamos el porcentaje de mileuristas con el correspondiente al número de desempleados, ambos al alza, el panorama que se nos presenta es aterrador. ¿Vamos a salir de la crisis así? Lo dudo, porque un parado o un mileurista están permanentemente en crisis. Y ya representan una porción mayoritaria de la sociedad.

¿Es compatible mileurismo y RSE?
Así que la evolución de esta situación va a ser un buen indicador para medir como estamos en relación a la crisis. Y lo va a ser también para comprobar hasta qué punto gestionar de acuerdo a los principios de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) llega a ser una realidad, más allá de puro marketing. Si estas situaciones no revierten ahora que las empresas se dicen comprometidas con una RSE que dicen, saldrá fortalecida de las crisis, comprobaremos que, como muchos sospechábamos, la RSE no va más allá de ser un mero maquillaje.

Y si es verdad que se apuesta por políticas de diversidad, ni el sexo, ni la edad deberían ser criterios de decisión en el entorno laboral. El mejor equipo surge de la adecuada combinación de las competencias que aporta la diversidad de sus componentes. Valores y competencias femeninas y masculinas, la experiencia y la visión del senior, la ilusión y la creatividad del junior.

*Directivo prejubilado de Telefónica. Ingeniero de telecomunicación, experto en TIC y RSE.

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