Michelle Bachelet anuncia su candidatura a la presidencia

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Se confirmaron las sospechas. Después de que Michelle Bachelet dejara su cargo como directora de ONU Mujeres para volver a Chile, parecía cuestión de tiempo que la expresidenta chilena anunciara su candidatura para las elecciones presidenciales de noviembre. "Con alegría, con determinación y con mucha humildad he tomado la decisión de ser candidata", explicó Bachelet.

Bachelet, quien llegó a Santiago procedente de Nueva York, hizo este anuncio durante un acto público celebrado en El Bosque, un barrio obrero de la periferia de Santiago. Al hacer el anuncio, la expresidenta estaba arropada por cientos de simpatizantes, en su mayoría mujeres, que de forma espontánea entonaron el himno nacional tras escuchar sus palabras.

Bachelet señaló que trabajará para conducir el próximo Gobierno, "el primero de una mayoría política y social que permita enfrentar la desigualdad y construir un Chile más inclusivo"Bachelet señaló que trabajará para conducir el próximo Gobierno, "el primero de una mayoría política y social que permita enfrentar la desigualdad y construir un Chile más inclusivo".

Para postularse como candidata presidencial, Bachelet deberá ganar a finales de junio las elecciones primarias de la Concertación, en las que se medirá con el diputado democristiano Claudio Orrego, el senador radical José Antonio Gómez y el independiente Andrés Velasco, quien fue su ministro de Hacienda.

Bachelet aparece en la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (considerada la más fiable) con un apoyo ciudadano del 53 %, muy por delante del precandidato oficialista Laurence Golborne, que tiene un 11 %, del independiente Marco Enríquez Ominami y del también oficialista Andrés Allamand.

De mantenerse esta distancia, en la elección presidencial del próximo 17 de noviembre, Bachelet saldría elegida en primera vuelta, como ocurrió cuando el democristiano Eduardo Frei Ruiz Tagle ganó los comicios en 1994. Mientras, su aprobación supera el 70 % en diversos sondeos.

La primera presidenta de Chile
Bachelet, una médico cirujana, pediatra y epidemióloga que domina seis idiomas, casada dos veces y madre de tres hijos., está convencida de que aún "hay mucho por hacer".

La primera presidenta de Chile (2006-2010) ha dejado "un trabajo maravilloso", la dirección de ONU Mujeres, para iniciar un camino pedregoso que podría conducirla nuevamente a La Moneda.

Por exigencia de su cargo internacional, Bachelet ha callado desde el 2010 sobre la contingencia política chilena, lo que ha sido aprovechado por sus adversarios políticos para dispararle a mansalva.

La derecha, que encabezada por Sebastián Piñera desplazó en 2010 a la Concertación de centroizquierda que había gobernado desde 1990, ha considerado el de Bachelet "el peor Gobierno" desde la recuperación de la democracia.

Pero las encuestas han mantenido como favorita a esta mujer, que en 2006 se asombraba de haber ganado la presidencia "cargando pecados capitales", en un país de marcada raigambre conservadora: "ser mujer, agnóstica, socialista y separada".

Castigada por el tsunami
La empatía de esta hija de un general democrático que murió a causa de la tortura tras el golpe de 1973 a manos de Augusto Pinochet,  entregó la presidencia a Piñera dos semanas después del terremoto que devastó parte de Chile el 27 de febrero de 2010.

Desde entonces, sus detractores han tratado de convencer a los chilenos de que Bachelet cometió errores graves frente a la emergencia y de que sería la gran responsable de una fallida alerta de tsunami que debió haber sido declarada por la Marina.

Beneficios sociales
Una reforma social que incorporó a millones de chilenos hasta entonces marginados a beneficios estatales en seguridad social, salud, vivienda y educación y su presencia constante en cada rincón del país para escuchar a la gente son el legado de su Gobierno.

También pensiones para las amas de casa, bonos acumulativos para las madres, vacaciones para los adultos mayores, la multiplicación de guarderías y jardines infantiles, de la alimentación escolar y de becas estudiantiles y mejores viviendas sociales.

Ahora, en su nuevo desafío, Bachelet se enfrenta a un Gobierno que esgrime un crecimiento cercano al 6 %, una baja inflación (1,5 % en 2012) y un reducido desempleo (6 %) como ejemplos de una administración mejor que la suya en lo económico.

También deberá ordenar su propia coalición, cuya aprobación no llega al 20 % y es percibida como una agrupación obsoleta, que no asume la nueva realidad de un país en el que las organizaciones sociales movilizadas tienen un creciente protagonismo.

Torturada en la dictadura de Pinochet
Michelle Bachelet nació el 29 de septiembre de 1951 y jamás pensó en sus años juveniles que algún día podría ser la primera presidenta de Chile y menos que podría optar a un segundo mandato en un país en el que la mujer conquistó el derecho  avoto sólo en 1949.

"Ya que he sido víctima del odio, he consagrado mi vida a arrancar las garras del odio y transformarlo en compasión, tolerancia y amor"Según los analistas, el carácter de Bachelet se forjó en las experiencias que vivió durante la dictadura militar, cuando murió su padre, el general AlbertoBachelet, y ella y su madre, Ángela Jeria, fueron detenidas y torturadas en la "Villa Grimaldi", el peor centro de reclusión de la época.

"Ya que he sido víctima del odio, he consagrado mi vida a arrancar las garras del odio y transformarlo en compasión, tolerancia y amor", ha comentado sobre esa experiencia.

Michelle y su madre se exiliaron en Australia y después en Alemania Oriental, hasta que en 1979 volvió a Chile, donde se tituló de médico cirujana y se especializó en pediatría y salud pública.

En política, trabajó por el retorno de la democracia y colaboró con organizaciones que asistían a hijos de torturados y desaparecidos.

Con la restauración de la democracia, se incorporó al Ministerio de Salud como funcionaria, mientras de forma paralela estudió estrategia militar en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos. En 1997 estudió en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington, especialización que le permitió ser después asesora del ministerio del ramo.

En marzo de 2000, el presidente Ricardo Lagos la nombró ministra de Salud y en enero de 2002 la designó ministra de Defensa, cargo desde el que comenzó a ganar popularidad, especialmente cuando a raíz de unas inundaciones invernales apareció encaramada en un tanque, dirigiendo el rescate de los damnificados.

Todos esos años siguió tocando la guitarra con sus amigos, preparando el desayuno en su casa y llevando a su hija menor al colegio, factores que hasta hoy inciden en la aceptación que tiene entre sus conciudadanos.

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