Más responsables y más sostenibles

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¿Qué piensan los españoles sobre el consumo responsable y el desarrollo sostenible? El Medio Ambiente lidera el interés, la educación es la tabla de salvación y el escepticismo se modera. La investigación realizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad, con la participación de los consumidores, ha permitido un conocimiento real sobre la percepción y actuación de los españoles ante unos temas de indudable interés general. El medio ambienta lidera el interés.

Las principales conclusiones y reflexiones
La concepción espontánea de la mayoría de los españoles sobre el consumo responsable y el desarrollo sostenible se centra en los aspectos medioambientales, de todas maneras, cuando se comparte con ellos una visión más amplia del tema, rápidamente comprenden e interiorizan sus implicaciones sociales y económicas.

La visión de los españoles sobre la situación es escéptica debido a la percepción de la gravedad de la situación y por la convicción generalizada de que los intereses económicos son la principal barrera para la mejora de la situación.

Existe una cierta sensación de impotencia que realimenta el escepticismo: “aunque la situación sea preocupante no podemos hacer nada porque hay intereses demasiado poderosos que impiden que seamos capaces de influir en ella”.

Sólo un tercio de los ciudadanos tiene confianza en la importancia de su papel para la mejora de la situación, mientras que otro tercio opina que su papel es irrelevante.

La mayoría de los españoles tiene una opinión escéptica acerca del comportamiento de los gobiernos de los países desarrollados, las administraciones y las empresas, que son considerados agentes clave de la situación económica, social y medioambiental. Los ciudadanos valoran, en primer lugar la influencia de los gobiernos y administraciones y en un segundo lugar la de las empresas.

Los ciudadanos diferencian perfectamente entre la actuación de las grandes empresas y las PYMEs: presentan una actitud escéptica respecto a determinadas actuaciones de las grandes empresas y son menos exigentes con las PYMES, a las que sólo asignan una cierta cuota de responsabilidad similar a la otorgada a los propios ciudadanos sobre la situación medioambiental.

Los sectores mejor valorados son electrodomésticos y electricidad, debido a que son los que han hecho un mayor esfuerzo durante los últimos años por informar sobre la responsabilidad y sostenibilidad de sus actuaciones, productos y servicios.

Una gran parte de los españoles afirma tener un gran desconocimiento sobre las actuaciones relacionadas con el consumo responsable y el desarrollo sostenible de las empresas y administraciones. Éstas deberían ser conscientes de esta situación y actuar en consecuencia.

Incluso entre los que afirman estar enterados de las actuaciones de empresas y administraciones, una amplia mayoría dice poseer poca información sobre las mismas.

Además de información, una mayoría de los españoles también demanda a administraciones y empresas una mayor transparencia sobre sus actuaciones.

La mayoría de españoles rechaza claramente la idea de cargar con los costes del cambio, en su opinión, esto debería ser tenido en cuenta por administraciones y empresas. Según la experiencia y los resultados de la investigación, con una combinación adecuada de incentivos y beneficios para el consumidor que no conlleve grandes sacrificios por su parte, se obtienen resultados positivos.

Aunque la investigación realizada permite hacer un retrato robot del ciudadano español medio, la segmentación realizada por edad, sexo, hábitat y comunidad autónoma de residencia muestra, en muchos de los temas considerados, diferencias de opinión notables. Al igual que las empresas y administraciones son muy conscientes de este hecho a la hora de diseñar sus planes comerciales “tradicionales”, deberían sofisticar sus mensajes y actuaciones relacionadas con el consumo responsable y el desarrollo sostenible mediante una adecuada segmentación del mercado que tuviera en cuenta las variables demográficas, geográficas así como los estilos de vida.

La investigación apunta a la existencia de un 15% del mercado, compuesto por ciudadanos que comparten una actitud más proactiva y predispuesta a ciertos esfuerzos y sacrificios personales en pro del consumo responsable y el desarrollo sostenible.

Profundizando en lo planteado en los dos puntos anteriores, cabe extraer dos conclusiones que podrían ser valiosas para empresas y administraciones:

1) Detrás del reconocimiento del desconocimiento, existe una honda insatisfacción por parte de los españoles; son pesimistas sobre la responsabilidad y la sostenibilidad del consumo, son conscientes de las graves consecuencias que tiene para ellos esta situación a corto plazo y les gustaría tener más información sobre la situación en general y sobre lo que empresas y administraciones están haciendo.

2) La situación descrita comporta una indudable oportunidad tanto para las administraciones como para aquellas empresas que consigan dar una respuesta apropiada a las necesidades insatisfechas de los ciudadanos y sepan posicionarse adecuadamente.

Los españoles creen que legislar, educar y formar son las actuaciones que deberían poner en marcha las administraciones, las empresas y los propios ciudadanos para promover el consumo responsable y el desarrollo sostenible. Otras medidas de carácter complementario, nunca sustitutorio, serían los premios, las ayudas económicas y la investigación. Esta conclusión sugiere un cierto optimismo respecto a la importancia e influencia potencial de la educación en estos temas.

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