Inés Aragüez inventa una mascarilla reutilizable

El diseño de la mascarilla reutilizable de Inés Aragüez emplea un filtro líquido, abarca boca y nariz y solo requiere de agua y algo de desinfectante por cada uso.

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La ingeniera Inés Aragüez inventa una mascarilla reutilizable

Inés Aragüez, ingeniera técnica industrial, podría haber encontrado la solución al desabastecimiento de mascarillas con este prototipo a la espera de que una empresa pueda comercializarlo.

La mascarilla emplea un filtro líquido, a través de un medio acuoso con una disolución desinfectante, que se encuentra en el interior de un pequeño recipiente. Basta con añadir agua con una pequeña cantidad de desinfectante cada vez que se utilice.

La mascarilla emplea un filtro líquido, a través de un medio acuoso con una disolución desinfectante, que se encuentra en el interior de un pequeño recipiente.

Para su configuración se ha empleado una mascarilla de neopreno estándar, acoplable a la cara del usuario y que abarca boca y nariz. Esta se ajusta mediante dos correas elásticas.

A este elemento se le acopla un frasco roscado de material plástico traslúcido donde se ubica el medio acuoso filtrante, ha informado en un comunicado el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España. «Hemos optado por un nuevo diseño de mascarilla que usa como elemento filtrante una disolución de desinfectante en base acuosa, y que el aire exterior pase a través de este líquido antes de llegar al usuario», ha explicado Inés Aragüez, colegiada en Málaga.

Además, ha destacado que el elemento de filtración es perfectamente asequible para cualquier persona, ya que solo necesita agua y una pequeña cantidad de desinfectante.

Ventajas de este diseño

Al ser reutilizable tantas veces como sea necesario, se evita su desabastecimiento. Además, elimina el problema de los residuos tóxicos, puesto que el líquido filtrante se vierte por el desagüe una vez que el patógeno ya ha sido neutralizado.

Para su configuración se ha empleado una mascarilla de neopreno estándar, acoplable a la cara del usuario y que abarca boca y nariz.

«Las mascarillas desechables tienen el inconveniente de generar un volumen muy elevado de residuos tóxicos, que deben ser gestionados adecuadamente y que, en caso de error, se pueden convertir en un foco de contagio», ha añadido la inventora.

Otra ventaja es el carácter universal de esta mascarilla, ya que el sistema de filtración puede formularse para cualquier otro patógeno que pueda surgir y se podrá estar preparado para cualquier enfermedad de origen viral.

Por ahora, esta tecnología es un prototipo básico y los diseñadores están buscando una empresa que tenga capacidad para fabricar un prototipo. También reclaman el apoyo de instituciones y organismos públicos para el proyecto de forma que puedan validarlo y comenzar su fabricación.

Inés Aragüez ha apuntado que, con la nueva recomendación de la OMS de que todos los ciudadanos vayan con mascarillas, creará una demanda de estos equipos de unos 30 millones de unidades diarias, lo que generará «grandes tensiones a nivel internacional».

El Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), que integra a los 49 Colegios de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales, ha manifestado su respaldo a esta iniciativa.