En la bolsa y en la moda, nos arrastra la corriente

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Las dos son femeninas, las dos tratan de imponerse, las dos se mueven por tendencias que arrastran, corrientes que arroyan, que obligan a nadar en dirección opuesta a la orilla y si no las frenas o les pones un límite te acaban dominando.

¿Quién no se ha quedado enganchado con alguna acción que le ha hecho perder dinero? ¿O con alguna moda poco favorecedora?

¿Acciones o colecciones? ¿Bolsa o moda? ¿Qué tienen en común? ¿En qué se parecen?

Las dos son femeninas, las dos tratan de imponerse, las dos se mueven por tendencias que arrastran, corrientes que arroyan, que obligan a nadar en dirección opuesta a la orilla y si no las frenas o les pones un límite te acaban dominando.

Las dos tienen normas arbitrarias y caprichosas por lo cual es necesario saber cuándo debes hacer caso a esas normas y cuándo ignorarlas para no acabar perdiendo la dirección porque no puedes luchar contra ellas.

Las dos se anticipan, se adelantan y si no eres rápida y flexible no coges la tendencia y tendrás que esperar a la siguiente.

Las dos son cíclicas se van y vuelven, se repiten en el tiempo pero nunca esa repetición es precisa, nunca sabes cuándo llega. Ninguna de las dos nos es fiel y siempre en algún momento nos traicionan ¿Quién no se ha quedado enganchado con alguna acción que le ha hecho perder dinero? ¿O con alguna moda poco favorecedora?

Las tendencias no son un matrimonio sino un romance pasajero, siempre hay que dejarlas marchar…

Y sin embargo, por su fuerza y por su influjo, somos muchas las que ya no podemos vivir sin ellas. ¿Vicio o afición? Lo que es claro es que las dos nos hacen sufrir.

Durante décadas las mujeres hemos sufrido llevando corsés extremadamente entallados por lucir una cintura más estrecha, llevando tacones demasiado altos para parecer más altas, sufriendo horas interminables en la peluquería para cambiar nuestro color de pelo cuando ni siquiera estamos seguras de que el cambio nos favorecerá.

También durante décadas hemos sufrido al tomar una posición en bolsa fundamentalmente acertada, a buen precio, y sin embargo contra todo pronóstico perdía valor día tras día sin ninguna explicación.

Seguimos sufriendo cuando decidimos no invertir -porque la situación económica, los analistas y la prudencia así nos lo aconsejan- y sin embargo vemos sorprendidas cómo la bolsa, esa amiga traicionera, no para de subir…

¿Cómo evitar ser una fashion victim o una market victim?

Quizás no deberíamos tomar las propuestas de diseñadores o analistas como obligatorias. No todo es bueno para todos ni todas las personas son iguales. Cada cual tiene su personalidad y es preciso ajustar la tendencia teniendo en cuenta edad, cuerpo y circunstancias. De la misma forma que no todas las personas tienen el mismo perfil de riesgo, hay quien puede asumir la volatilidad de la bolsa sin agobiarse y hay quien por su situación económica, familiar o personal no puede asumir perder dinero en el corto plazo. No podemos seguir a la mayoría sin pensar las consecuencias.

Quizás deberíamos actuar con rapidez y flexibilidad. Cuando empezamos a percibir una tendencia, debemos comprar prudentemente pero con firmeza, si estamos indecisas, si nos tiembla el pulso llegaremos tarde y de la misma forma en el momento que dichas tendencias empiecen a declinar, abandonaremos y esperaremos a que llegue otro momento óptimo para volver a tomar posiciones o para volver a elegir colecciones.

De lo contrario veremos nuestro armario lleno de ropa cara y desfasada que no podremos usar en mucho tiempo o veremos como nuestras inversiones pierden valor y tendremos que esperar mucho tiempo si no queremos vender perdiendo dinero. Finalmente, quizás nunca deberíamos enamorarnos ni de una moda ni de una acción. Las tendencias no son un matrimonio sino un romance pasajero, siempre hay que dejarlas marchar… La norma es comprar barato, disfrutar del apogeo y cuando llegue el momento de terminar la relación…decir adiós.

En definitiva las tendencias se tienen que adaptar a la persona y no la persona a las tendencias: con moderación… Recordar entonces que la sal, es la alegría de la vida pero que en exceso nos arruina una comida. Con sentido común y con prudencia evitaremos que en la bolsa, en la moda y en la vida, nos arrastre la corriente.

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