De directivas y secretarios

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Han hecho tanto daño y generado tantos prejuicios, que podemos considerar estereotipos y roles preestablecidos un enemigo a batir, si queremos progresar en igualdad y diversidad. Identificar tareas administrativas y de secretaría con mujer y posiciones de responsabilidad con varón, son herencia de una organización machista del trabajo. Si comparamos porcentajes de mujeres directivas, ¿no deberíamos auspiciar también que el secretariado deje de tener género femenino?

En el entorno laboral la mujer ha tenido que convivir con un rol, que el mundo de los hombres le asignó en su día, el de secretaria. Y no es que la de secretaria sea una mala posición o un trabajo a despreciar; lo que critico es que se haya encasillado a la mujer en él.

El rol de secretaria
Deliberadamente he querido ser provocativo con el título, insinuando una situación opuesta a la habitual. Porque en el entorno laboral la mujer ha tenido que convivir con un rol, que el mundo de los hombres le asignó en su día, el de secretaria. Y no es que la de secretaria sea una mala posición o un trabajo a despreciar; lo que critico es que se haya encasillado a la mujer en él. Por cierto, ¿hubiéramos sido capaces los hombres de realizarlo con la misma eficacia? ¿Cuantos directivos sobrevivirían sin su secretaria?

Con escasa visibilidad y menos reconocimiento, tratadas a veces de forma despótica, usualmente por aquéllos que menos valen, en muchas ocasiones son verdaderas artífices de que las cosas funcionen, de que salgan bien, de que su jefe “se apunte un tanto”. Las he visto organizar a un directivo caótico, transmitir confianza a un jefe indeciso, sugerir como proceder a un director perdido, aconsejar en situaciones de tensión….Llega a establecerse una relación de dependencia entre un jefe y su secretaria. Tanto que hasta la malograda Mary Trini la glosó en una de sus canciones.

Además de apoyo y soporte imprescindible, se han considerado un símbolo de status, de poder. Los avances tecnológicos han eliminado muchas tareas administrativas y han puesto al ejecutivo moderno ante la tesitura de ser autosuficiente; pero ni la función de secretaria ha desaparecido, ni su asociación a la condición de mujer es cosa del pasado. En aras a la productividad, se está derivando hacia otros modelos: secretarias compartidas, “pool” de secretarias y otras figuras de recursos cooperativos. Rentables en términos económicos, desde el punto de vista profesional suponen una degradación del puesto: se desvaloriza, se hace más impersonal. Y esto afecta mayormente a la mujer por las razones antes apuntadas.

Me gustaría que este artículo fuera un homenaje a todas aquéllas que han desempeñado o desempeñan este rol y, en particular, a las que tuve a mi lado apoyándome durante mi vida profesional.Agradecer su apoyo. Reconocer su potencial
Me gustaría que este artículo fuera un homenaje a todas aquéllas que han desempeñado o desempeñan este rol y, en particular, a las que tuve a mi lado apoyándome durante mi vida profesional. A las que continúan en puestos de secretaria y a las que han reorientado su carrera. Como ocurrió con la que, después de años en tareas administrativas, hoy está gestionando proyectos e impartiendo ponencias en foros internacionales. No sé si alguna vez echará de menos la rutina y predictibilidad del trabajo administrativo y me maldecirá por haberla empujado al cambio. En cualquier caso, queda patente cómo ese encasillamiento puede desperdiciar un enorme potencial.

Tras años de experiencia trabajando con ejecutivos, no sería de extrañar que muchas estuviesen en condiciones asumir puestos con responsabilidades de gestión, con mayor capacidad y perspectivas de desempeño satisfactorio que muchas jóvenes promesas, con mucho título sí, pero nula experiencia. La teoría viene bien, pero está mejor curtido quien se ha batido día a día en la arena y conoce el terreno en que ha de desenvolverse. Puede que un período de entrenamiento realizando funciones de secretariado fuese más eficaz y menos costoso que muchos programas de formación, que sangran los presupuestos de los departamentos de RRHH. Lo que se aprende a través de vivencias se incorpora mucho más fácilmente al modo de actuar de una persona que los contenidos teóricos.

Puede que un período de entrenamiento realizando funciones de secretariado fuese más eficaz y menos costoso que muchos programas de formación, que sangran los presupuestos de los departamentos de RRHH.

Igualdad y la diversidad
El secretariado continuará siendo necesario si bien la función tendrá que reconvertirse, ya lo está haciendo. Muchas tareas administrativas serán asumidas por los nuevos “gadgets” y el ritmo al que esto ocurra nos dará una medida del progreso tecnológico. Pero el factor humano seguirá siendo necesario y la reconversión de la función debe aprovecharse para limpiarla de connotaciones sexistas, dotarla de la consideración que merece y constituirla en plataforma de entrenamiento que brinde a quien la desempeña la posibilidad de una carrera profesional, más allá de las meras funciones de soporte.

*Ex-directivo prejubilado de Telefónica y colaborador de Fundación Telefónica. Ingeniero de telecomunicación experto en TIC y RSE.

 

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