Universidad: ¿Por qué se pierden las mujeres?

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Si son mayoría en las aulas y obtienen las mejores notas, ¿dónde se pierden las mujeres? ¿Por qué no llegan a puestos de poder? ¿Qué les impide avanzar? Las barreras que se encuentran y el desánimo destacan como las principales causas según Raquel Freire Roca, del Programa Women Emprende.


Las universidades tienen rostro femenino, y es que más de la mitad de su alumnado son mujeres. Pero esto no siempre ha sido así. A finales del siglo XIX podemos encontrar, de forma aislada, algunos ejemplos de mujeres universitarias (en 1872 se matricula por primera vez una mujer en una Facultad Española, María Elena Maseras, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona).

En la Universidade de Santiago de Compostela el porcentaje de mujeres en el curso 2008/09  es
de más del 65%.

Casi un siglo ha transcurrido desde que en el año 1910, Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones, firmara el 8 de marzo "la Real Orden" que eliminaba las barreras que hasta ese momento impedían acceder a las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres a la universidad. Se consideraba que su papel fundamental era la atención de la familia y el cuidado del hogar.

En el año 1910 sólo 21 mujeres entre 15.000 hombres estudiaban en la universidad. Hoy, son más del 54% del alumnado, datos que se incrementan en determinadas áreas (75 % en ciencias de la salud, 63% en Ciencias Jurídicas y Sociales). En la Universidade de Santiago de Compostela el porcentaje de mujeres en el curso 2008/09  es de más del 65%.

Acceden en mayor medida que los hombres a la universidad y obtienen las mejores calificaciones. Esto sucede en el bachillerato, tal y como observamos en la siguiente gráfica, y también en la universidad. Más de la mitad de los premios nacionales de fin de carrera del año 2008 eran mujeres.

Las mujeres están presentes de forma mayoritaria en humanidades, ciencias jurídicas y sociales y también en ciencias de la salud.

El porcentaje de alumnos que abandona los estudios es superior en hombres que en mujeres. En el año 2007, el 25% de las mujeres y más del 35% de los hombres, de entre 18 y 24 años, abandonaron tempranamente el sistema educativo.

Realizando un análisis de las diferentes titulaciones, podemos observar que las mujeres están presentes de forma mayoritaria en humanidades, ciencias jurídicas y sociales y también en ciencias de la salud, siendo la tendencia creciente en las enseñanzas técnicas. Esto refleja la tendencia de crear modelos profesionales típicamente femeninos o masculinos.

¿Qué lleva a las mujeres a esta elección? Las variables culturales y sociales son determinantes para explicar este hecho. Elegir titulaciones con perfil técnico significa romper con las normas del modelo socialmente establecido. Se considera una opción fuera de la norma de su sexo, contraria a los estereotipos que se fomentan en la familia en el seno de la infancia y que reafirman los medios de comunicación. María Antonia García de León, destaca en su obra Herederas y Heridas que en el esquema familiar de las mujeres que han logrado un alto nivel profesional se repite el dato de ausencia de hermanos mayores varones.

Es necesario realizar una revisión de los procedimientos de admisión
y promoción utilizados,
para detectar posibles
sesgos de género.

Si son mayoría en las aulas y obtienen las mejores notas, ¿dónde se pierden las mujeres? ¿Por qué no llegan a puestos de poder? ¿Qué les impide avanzar?

En España, según datos del CSIC, en el año 2007,  las mujeres eran el 62% de los licenciados, el 47% los doctores y el 35%  de los profesores. Hoy, sólo diez de los 73 rectorados existentes están ocupados por mujeres. Según diferentes estudios, los hombres seleccionan hombres porque se sienten más a gusto entre ellos, a  lo que kanter denominó homosociabilidad.

Las barreras que se encuentran y el desánimo destacan como las principales causas. Para ello es necesario analizar las inquietudes de las mujeres al finalizar la tesis doctoral e identificar posibles factores que faciliten su compromiso con la carrera científica. Stiver lie destaca tres factores; la doble jornada ( que dificulta la conciliación de la vida profesional y personal), la discriminación laboral y la deficiencia de las redes de trabajo.

Es necesario realizar una revisión de los procedimientos de admisión y promoción utilizados, para detectar posibles sesgos de género.

Hombres y mujeres tenemos que apreciar el valor añadido que aporta la diversidad y trabajar en la misma dirección para no desperdiciar tanto talento.

*Raquel Freire Roca, Técnica del Programa Woman Emprende.Universidade de Santiago de Compostela.

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