¿Dónde te pones el límite?

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Cuando de verdad quieres hacer una cosa y pones el foco en ello sin desviarte lo más mínimo y tomas la decisión de hacerla a tiempo, acabas alcanzando tu meta. Pero  hay miles de circunstancias diversas que pueden aparecer por el camino que te lleven a destinos que ni tan siquiera habías imaginado.

La vida tiene esa particularidad. Puede no pasar nada o suceder de todo.  Parece que esté escrita por una mano invisible, caprichosa y vehemente, que se empeña en anotar para ti caminos cenicientos y lúgubres unas veces; rutas repletas de belleza, abundancia y alegría otras,  o que, perezosa, te deja languidecer en medio de una rutina interminable.

Da lo mismo. Pase lo que pase, el epicentro siempre eres tú. Gestionar tu experiencia, conocimiento y energía eficientemente podrá llevarte a tu meta. Y si no lo consigues, por lo menos tendrás argumentos para sentirte satisfecha de ti misma.

¿Tu energía cómo es?

Sin impulso no andamos el camino y para  generarlo necesitamos energía y cada cosa tiene la suya propia.  No ser conscientes de esto nos lleva a equivocarnos la mayoría de las veces.

¿Tienes la energía  adecuada para eso en lo que estás pensando?  ¿Y cómo sabes cuál es la que necesitas? 

El poder de decisión lo tienes tú. Está dentro de ti y no necesitas que se materialice externamente Si tu intuición y tu capacidad de observación no te hablan de este tema es porque no estás acostumbrada a pensar en él.  Empieza a hacerlo. He aquí un gran impedimento para alcanzar tus metas.

Quizá seas muy buena para concebir una idea y ponerla en marcha. Pero no eres capaz de cuidarla para que se mantenga, evolucione y mejore con el tiempo.  La energía que se necesita para lo primero no es la misma que hace falta para lo segundo.  Si eres de éstas, podrás empezar pero tendrás que dejar paso a quien tenga lo demás para que el proyecto pueda tener vida propia. Si te anclas en él y no dejas que eso suceda, el proyecto morirá.  ¡Practica el desapego para delegar a gusto!

¡Gozar y amar!

No puedes ir en contra de ti misma. ¡Ahí tenemos un gran impedimento! Si te involucras en algo tiene que ser a conciencia. Por la razón que a ti te valga, pero a fondo. Nada de a medias. Por lo que para ponerse en la línea de alcanzar el éxito (que lo mismo ni por esas) será preciso amar lo que se hace y además, pasárselo muy bien haciéndolo.

Si te embarcas en algo que no te interesa lo más mínimo, te sentirás infeliz y considerarás que has perdido el tiempo para el caso de que no te vaya bien. Y si te sale perfecto, siempre te faltará algo para sentirte pleno.

Si quieres puedes

Si los diferentes vericuetos de tu caminar por la vida te han llevado a convertirte en alguien que no eres en realidad y tú lo sabes, el único impedimento que no te deja llegar a ti eres tú misma. Está en tu cabeza. Hablo de ser y no de tener.

El poder de decisión lo tienes tú. Está dentro de ti y no necesitas que se materialice externamente. ¿O quizá sí? Si eres de las personas que si no ves no crees tienes una gran barrera por delante. ¡Aprende a saltarla! Total, de aquí te vas.

El poder interno de transformación que tiene un humano es ilimitado.  Las únicas barreras se las pone uno mismo.  Hoy, gracias a internet, podemos llegar con facilidad a testimonios de muchas personas que en situaciones de vida realmente extremas han salido adelante y han cambiado la realidad en la que se encontraban.  ¿Cómo? Conectando primero con su ser interno (¿Quién soy yo?), segundo con la energía en la que querían estar  (¿Cuál es mi motivo de vida?) y tercero,  poniendo la atención donde tenían que ponerla.  ¡Y por último!: decidiendo ser fuente inagotable de energía positiva.  Sin ese combustible no se llega a ninguna parte.

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