Corín Tellado: la escribidora de los besos largos

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Un beso de diez páginas era un atrevimiento habitual en las páginas escritas por Corín Tellado, una mujer que se consideraba “feliz en algunos extremos, carente de felicidad en otros”. Desde los 17 años fue independiente y se definía como libertaria sin llegar a extremos: “No fui frívola, era y sigo siendo seria. Yo creo que el dinero no es para tanto, te da poder. Lo más importante que conseguí fue independencia, esa forma de vivir en la que ya no necesitas de nadie”.

"Las mujeres están empeñadas en subir por encima del hombre. Yo no. El hombre tiene su papel y la mujer el suyo. Algún día la mujer tendrá el mismo peso que el hombre pero aún queda mucho por andar”.En una entrevista a Sonia Fidalgo hablaba sobre su aporte a la liberación femenina diciendo: “Yo ya he dicho que ni mis nietas estarán liberadas totalmente porque las leyes las hicieron los hombres. No estoy en contra del hombre, pero la mujer esta brincándole encima, sólo hay que mirar las facultades universitarias. Las mujeres están empeñadas en subir por encima del hombre. Yo no. El hombre tiene su papel y la mujer el suyo. Algún día la mujer tendrá el mismo peso que el hombre pero aún queda mucho por andar”.

Como una abeja en su panal, quienes la conocieron dicen que era una trabajadora incansable, que dejó unos 4.000 títulos y que seguía haciéndolo pocas horas antes de morir.
“He buscado en mi mente la motivación de este afán al trabajo y he de confesarme a mí misma que soy trabajadora de nacimiento, que me gusta lo que hago y que quiera Dios que lo siga haciendo hasta la víspera de mi muerte, o como suele decirse, que me permitan morir con las botas puestas, en este caso será pluma en ristre, para inventar una historia nueva”.

Como una abeja en su panal, quienes la conocieron dicen que era una trabajadora incansable, que dejó unos 4.000 títulos y que seguía haciéndolo pocas horas antes de morir.No sólo fue enormemente popular, sino una mujer que en épocas del franquismo supo rebelarse y construir su propia vida sin más ejes que los que ella misma se marcó.
Muchos decían que era la Agatha Christie de la novela rosa y le reconocen el mérito de haber hecho leer a quienes nunca había leído. Vendió más de 400 millones de ejemplares.

El amor en carne propia
En otra entrevista publicada en El mundo se define con valentía: “Sentimentalmente, he tenido mi parcela desdichada, pero no me quejo, la busqué yo misma porque mi pareja, pese a los papeles que nos casaron, me parece a mí que nunca supo corresponder al sagrado deber de dar la felicidad, ni por malo, ni por bueno, sencillamente yo soy una persona sensible y no acerté en la elección… Hoy soy viuda y nunca me divorcié, cuando pude hacerlo, no existía el divorcio en España, y cuando tuve carta blanca según la ley, el sol había pasado ya por mi puerta y me quedé sentada en el banco de la estación”.

No sólo fue enormemente popular, sino un mujer que en épocas del franquismo supo rebelarse y construir su propia vida sin más ejes que los que ella misma se marcó. Volver a vivir, volver a equivocarse
“Tampoco me ha pesado, pienso que si volviera a nacer repetiría, paso a paso, todos los errores que he cometido, y fueron muchos, pero gracias a ellos he adquirido una experiencia indescriptible que me ayuda a urdir esas historias que suelo contar para entretener”.
Considerada una escritora menor, entre los testimonios recogidos en estas horas, me quedo con el de Amelia Valcarcel que coincidió con Corín Tellado en la Universidad Menéndez Pelayo:: "Lo que más me impresionó de ella era una persona sumamente rápida, muy perspicaz, muy viva, bastante más sabia de lo que la gente se cree, con una apreciación de la vida muy exacta, que no traslucía nunca en lo que contó probablemente en sus novelas, con un juicio sobre su propia literatura muy afilado".

Pagina oficial | Corín Tellado

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