El año 2026 marca un punto de inflexión para la inteligencia artificial. Ya no hablamos de promesas futuristas, la IA se ha convertido en infraestructura invisible que atraviesa organizaciones, mercados y la vida cotidiana. Pero este avance acelerado deja también un rastro de interrogantes críticos.
Antonio Pita, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), identifica un panorama que combina entusiasmo tecnológico con tensiones estructurales: cuellos de botella energéticos, saturación digital y un nuevo tipo de cansancio social ante el contenido automatizado.
Para las profesionales que lideran equipos o toman decisiones estratégicas, comprender...