España inicia 2025 con la entrada en vigor de la Ley de Movilidad Sostenible, una normativa que sitúa la descarbonización del transporte como palanca estratégica para alcanzar la neutralidad climática en 2050. La ley establece un marco común que obliga a los municipios y empresas a repensar sus modelos de desplazamiento, desde la creación de zonas de bajas emisiones hasta la implementación de planes de movilidad corporativa en centros con más de 200 trabajadores. Se trata de una transformación que va más allá del cambio de vehículos: apunta a rediseñar el sistema completo, integrando transporte público, movilidad activa y tecnología al servicio de la eficiencia y el bienestar.
Para analizar el alcance y las implicaciones de esta ley, Mujeres y Cía ha reunido las voces de dos profesionales con perspectivas complementarias: Elena Peyró, CEO y cofundadora de Joinup, empresa tecnológica especializada en movilidad corporativa sostenible, y Gálata Llano, ingeniera de Caminos y fundadora de Safe City, consultora internacional en accesibilidad. Ambas aportan miradas estratégicas sobre los desafíos que plantea la transición hacia un modelo de movilidad más justo, eficiente y sostenible.
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Sobre las entrevistadas

Elena Peyró es CEO y cofundadora de Joinup, empresa tecnológica española referente en movilidad corporativa sostenible para grandes empresas. Desde 2012, ha liderado el crecimiento y la expansión internacional de la compañía, consolidándola como actor clave en la innovación y descarbonización de la movilidad empresarial. Ingeniera de Obras Públicas e Ingeniera de Caminos, cuenta además con formación en Dirección de Empresas por IESE. Su trabajo se centra en desarrollar soluciones tecnológicas que integren la movilidad sostenible en las estrategias ESG de las organizaciones.

Gálata Llano es ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, máster en Accesibilidad para la Smart City y especialista en Accesibilidad Internacional certificada por la IAAP. En 2015 fundó Safe City en Perú, primera empresa del país especializada en accesibilidad, desde donde asesora a empresas públicas y privadas en proyectos que abarcan más de 30 países. Técnica homologada para la implementación de la certificación AIS, su objetivo profesional es normalizar la accesibilidad como elemento imprescindible en todos los espacios públicos. En 2018 creó el Instituto de Accesibilidad, plataforma de formación especializada en español ante la carencia de profesionales en esta materia.
Tres preguntas clave sobre la Ley de Movilidad Sostenible
Desde su experiencia profesional, ¿qué necesidad concreta viene a cubrir la Ley de Movilidad en el contexto actual de España?
Elena Peyró (CEO de Joinup)
La Ley de Movilidad responde a una necesidad muy clara: poner orden y acelerar la transición hacia un modelo de movilidad más sostenible, eficiente y alineado con los objetivos climáticos y sociales del país. En España, la movilidad ligada a los desplazamientos diarios y laborales es una de las principales fuentes de emisiones, pero también de estrés y pérdida de calidad de vida. Hasta ahora el marco era muy fragmentado y existían pocos incentivos claros, lo que dificultaba que empresas y administraciones avanzaran con decisión.
Lo que aporta esta ley es algo fundamental: un marco común que da certidumbre, permite planificar a medio y largo plazo y sitúa la movilidad como una palanca estratégica para la competitividad, la salud y el bienestar. No se trata solo de una cuestión de transporte, sino de una pieza clave del día a día de las personas y de las organizaciones.
«Esta ley aporta un marco común que da certidumbre, permite planificar y sitúa la movilidad como una palanca estratégica»
Gálata Llano (fundadora de Safe City)
La Ley de Movilidad Sostenible llega para responder a una necesidad clara y cada vez más evidente: mejorar la movilidad cotidiana de las personas, haciéndola más accesible, segura y eficiente. Aunque España ha avanzado notablemente en materia de transporte, todavía existe una brecha entre lo que las ciudades ofrecen y lo que las personas necesitan realmente para desplazarse con autonomía, comodidad y libertad.
En este contexto, la ley viene a ordenar, equilibrar y actualizar el modelo de movilidad. Reduce desigualdades territoriales, impulsa sistemas de transporte más integrados, promueve el uso del transporte público y sitúa a la persona en el centro del desplazamiento. La clave está precisamente ahí: pasar de un modelo basado en el vehículo privado a un modelo basado en las necesidades reales de quienes se mueven cada día. Eso implica diseñar entornos más accesibles, más conectados y más amables, pensados para la diversidad de personas que los utilizan.
La descarbonización del transporte es uno de los ejes centrales de la ley. ¿Qué transformaciones considera imprescindibles para avanzar hacia la neutralidad climática en 2050?
Elena Peyró (CEO de Joinup)
Para avanzar hacia la neutralidad climática no basta con cambiar vehículos. Hay que transformar el sistema en su conjunto. Por un lado, es imprescindible acelerar la electrificación del transporte, pero siempre acompañada de una infraestructura de recarga suficiente, interoperable y, sobre todo, fácil de usar. Pero esto por sí mismo no solucionaría nada.
Necesitamos apostar por una gestión mucho más inteligente de la movilidad, apoyada en tecnología y datos, que permita optimizar trayectos, reducir desplazamientos innecesarios y fomentar alternativas como el uso compartido, el transporte colectivo o el carpooling corporativo.
Este es un magnífico ejemplo de cómo la tecnología se pone al servicio de las personas y sinceramente creo que ahí es donde es importantísimo incidir. Ninguna medida aislada será suficiente por sí misma. Y hay un actor clave en todo esto: las empresas. La movilidad laboral y corporativa tiene un impacto enorme y puede convertirse en un verdadero motor de cambio si se integra de forma real en las estrategias ESG y en los planes de reducción de emisiones, con objetivos claros y resultados medibles.
Gálata Llano (fundadora de Safe City)
Para avanzar hacia la neutralidad climática es necesario repensar cómo se estructura la movilidad en nuestras ciudades. No basta con reducir emisiones: es imprescindible transformar el modelo de desplazamiento. Y una de las claves fundamentales es facilitar que caminar sea una opción real, cómoda y accesible. La Ley de Movilidad Sostenible impulsa un cambio profundo en la configuración física y funcional de las ciudades españolas. El objetivo es evolucionar desde una ciudad diseñada para el coche hacia una ciudad diseñada para las personas, basada en el concepto de proximidad.
La movilidad a pie es el medio más sostenible que existe y sigue estando condicionada por el diseño urbano. Cuando las aceras no son continuas, caminar deja de ser una opción viable para muchas personas. Por ello, la normativa establece una nueva jerarquía en el diseño del espacio público que los ayuntamientos deben respetar al reformar calles y entornos urbanos: peatones como centro de la planificación, ciclistas y movilidad personal, transporte público y, en último lugar, el vehículo privado.
Descarbonizar también significa diseñar entornos que inviten a caminar de verdad, con seguridad, continuidad y confort. Y eso pasa necesariamente por la accesibilidad física, cognitiva y sensorial. El resultado no solo reduce emisiones, sino que mejora la autonomía personal, la salud pública y la calidad de vida.
«La Ley de Movilidad Sostenible impulsa un cambio profundo en la configuración física y funcional de las ciudades españolas»
Si tuviera que señalar un aspecto clave que marcará el éxito o el fracaso de esta ley, ¿cuál sería?
Elena Peyró (CEO de Joinup)
Sin duda, la capacidad de llevar la ley a la práctica y convertirla en acciones reales y aplicables para empresas y ciudadanos. El éxito dependerá de que la normativa venga acompañada de herramientas, incentivos y soluciones concretas que faciliten el cambio y eviten que se perciba como una carga administrativa más. Si conseguimos que la sostenibilidad en movilidad sea accesible, medible y beneficiosa, tanto en términos de ahorro como de eficiencia y bienestar, la ley tendrá un impacto verdaderamente transformador. Si no, existe el riesgo de que se quede en un buen marco teórico, pero sin un efecto real en el día a día.
«El éxito dependerá de que la normativa venga acompañada de herramientas, incentivos y soluciones concretas»
Gálata Llano (fundadora de Safe City)
Un aspecto clave: las personas. La ley será un éxito si se convierte en una herramienta útil que mejore de forma tangible la vida de quienes se mueven cada día por los espacios públicos. Y será un fracaso si se queda únicamente en un marco normativo que no se implementa de manera real. La propia ley establece que las inversiones de las Administraciones Públicas deben dirigirse preferentemente a proyectos que garanticen la accesibilidad universal en infraestructuras y vehículos.
El verdadero reto está en la aplicación práctica: en cómo los municipios traducen la ley en ordenanzas, planificación urbana, señalética, transporte, diseño de calles, accesibilidad y seguridad. Si las normas no bajan al terreno y no responden a las necesidades reales de las personas que se desplazan, especialmente de las más vulnerables, la ley perderá su propósito. En definitiva, el éxito de la Ley de Movilidad Sostenible estará en construir ciudades más conectadas, más accesibles, más seguras y más humanas. Y eso solo es posible cuando se escucha a las personas y se trabaja para que puedan moverse con autonomía y dignidad.


