El nuevo uso de las Apps para ligar (o cómo hacer un CSI sentimental)

Hay un dato que lo explica todo: el uso de las aplicaciones para ligar como Tinder, Bumble o Hinge está en declive. Desde 2020 se han registrado 50 millones de descargas menos y, entre los jóvenes, la caída alcanza el 12%. Y tiene sentido: fatiga emocional, desinterés, deshumanización, perfiles falsos… un modelo que empieza a cansar. Todo eso es verdad.

Pero la Srta. Match ha identificado algo bastante más interesante: un nuevo uso. Un uso casi brillante, sobre todo en adultos, especialmente a partir de los 40. Ya no entramos necesariamente a ligar. Entramos a investigar.

Existe una función no oficial que nadie había verbalizado con tanta claridad: el “bicheo estratégico”. Ese momento en el que alguien te llama la atención —en el gimnasio, en un evento, en un café o simplemente en la vida— y aparece una pregunta muy concreta: ¿está soltero?

Antes había señales. Antes mirabas y, más o menos, podías intuir. Ahora no. Ahora todos miran, especialmente en espacios como el gimnasio, donde el deseo circula con libertad… pero la información es prácticamente inexistente. Te miran, sostienen la mirada, sonríen. Y tú piensas: interesante.

Entonces haces lo que cualquier mujer del siglo XXI haría: abres Bumble. No para hacer match, ni para escribir, ni para quedar. Para confirmar. Para comprobar si aparece, si tiene perfil, si está en el mercado… o simplemente pasando el rato mientras mantiene otra vida paralela.

Y lo mejor es cuando lo encuentras: sus fotos, su bio, su “busco algo tranquilo”. De pronto, todo encaja.

Porque el problema no es que las apps estén muriendo. El problema es que las estamos utilizando para otra cosa. Ya no son solo herramientas para ligar, sino herramientas para verificar, contrastar, evitar ir a ciegas.

La Srta. Match lo resume con precisión: no estamos menos interesadas en el amor; estamos más interesadas en no perder el tiempo. Porque en un mundo donde todos miran, pero no todos están disponibles, tener información ya no es un lujo. Es supervivencia emocional.

El proyecto El amor en los tiempos del Match vive también fuera del papel:

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