Empiezo 2026 como empiezan las series que saben lo que hacen: con temporada nueva, capítulo uno y un “anteriormente en…” que prefiero no reproducir.
Porque este año no es continuidad. Es año uno.
No un “a ver qué pasa”. No un “seguimos igual pero con un jersey nuevo”. Un reset emocional consciente, que ya iba tocando.
Dejo atrás una temporada larga de vida sentimental intensa: apps, citas, fantasmas digitales, silencios incómodos… y una colección bastante completa de tortitas malas.
Las tortitas malas —para quien aún no esté familiarizada con el concepto— son esas relaciones que vienen después de una relación importante. Dicen que siempre hay una. Mentira. Algunas hemos tenido menú degustación.
Tortitas que ilusionan y desaparecen. Tortitas con química y cero responsabilidad emocional. Tortitas que dicen “no estoy preparado” cuando quieren decir “no contigo”. Tortitas que te hacen sentir intensa cuando lo único intenso es su miedo. Y el problema no es la tortita mala. El problema es insistir en que sea la buena.
Pero algo cambia cuando ya las has probado todas. O cuando las conoces de segunda o de tercera mano, porque aquí las Srtas. Match nos contamos todo. Cuando el cuerpo ya sabe. Cuando el corazón deja de justificar. Cuando la cabeza, por fin, manda.
Y entonces llega 2026. Y llega con menos fuegos artificiales y más criterio. Con menos urgencia y más calma. Con una sensación nueva y poco habitual: tranquilidad. No sé quién vendrá. No sé cuándo. Pero sí sé algo importante: no será una tortita mala.
Porque ahora he tomado una decisión clave: voy a hacer casting. Sí. Casting. Porque después de tantos años viendo, eligiendo y descartando personajes, una aprende algo: no todo el mundo vale para el papel principal.
Habrá pruebas. Habrá escenas. Habrá silencios que digan más que los diálogos. Y, sobre todo, habrá criterio. No busco intensidad. Busco coherencia. No busco promesas. Busco presencia. No busco salvar a nadie. Busco a alguien que llegue entero.
Season 2.
Capítulo 1.
Que empiece el casting. Y que esta vez, por fin, la tortita sea buena.


