Sobre el nido vacío y otras metáforas

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Cuando lean estas frases muchos pensarán que escribir sobre un canario es demasiado trivial o que exagero. Espero que los que han tenido animales de compañía, los que vivieron la tristeza de perderlos, me entiendan. Este es mi llanto, porque ha muerto mi pequeño canario adamascado, por el tiempo que se va y por tantas otras cosas…

Un cantor que ya no está
Cantaba todos los días, siempre mirando al cielo. De día buscaba el sol, de noche las estrellas…Y lo hacía derramando tonos que me parecían gotas de alegría, de ilusión, ritmos y melodías que me impregnaban con una suave y profunda sensación de bienestar.

Los días se parecen a los niños, y los niños a los pájaros: vienen, pasan
y se van…
Con su vibrante voz me transmitía fuerza interior, todo el vigor que contenía un ser tan diminuto pero capaz de hacerme sentir unas inmensas ganas de vivir, de cantar, hasta de volar con él. Hace pocos días la muerte impuso el silencio. Y ante mis ojos pasaron escenas de toda su vida: 12 años. Tan pequeño y sin embargo, su música se me ha grabado en los oídos. Me ha dejado huella su alegría.

Su canto era despojado, solo cantaba porque tenía una canción. Una canción profunda y penetrante que para mí adquirió un sentido especial. Ahora busco las palabras para emular su canto.

El nido vacío
Los días se parecen a los niños, y los niños a los pájaros: vienen, pasan y se van…
Han pasado doce años desde que compré el canario para mi hija mayor que entonces tenía cinco años. ¡Con cuánta dedicación lo cuidaba! ¡Qué ilusionada estaba al esperar que los reyes le trajeran a su canario una novia y formaran una familia y un nido!
Feliz, ayudaba a crecer a sus pollitos, los alimentaba y los pequeños acudían a su dedo y a su hombro confundiéndola con su mamá. La de horas que pasó leyendo libros de cría de canarios…Y sin embargo ahora, aunque afligida por su muerte, fue mucho mayor el deseo, la ansiedad y la prisa, por llegar a tiempo a la cita con sus amigos…

Así, de esa manera simple, noté el amargo mordisco del paso del tiempo…A mi hija adolescente y mujer, la vida le demanda naturalmente otras prioridades. Y fue revelador cómo en un acto, se había ido una etapa de nuestras vidas…

Final
"El cantor sin igual descansa en nuestro jardín, a distancia muy escasa de un legendario nogal” canta Cafrune. Dijo bien un poeta, “Los cantores no mueren…son memoria”… Y también "el que nace a la ternura, Vence a la muerte cotidiana, Abre las puertas de la vida, Y lleva un niño en la mirada".

Estoy segura de que mis lágrimas en la tierra, harán florecer su canto en otro lugar, en un espacio solo de pájaros, donde vuelen libres y canten con vital sonoridad para seguir llenando nuestras vidas de gozo y optimismo.

Cuando miro al cielo, añoro el sosiego, la ternura y la felicidad que solía transmitirme, evocando su música y su alegría. Y me pierdo -durante un rato sólo mío-, en ese reino azul de los pájaros …y de la infancia.

*El folklorista argentino Jorge Cafrune canta una canción muy bella sobre un canario perdido.

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