Manuela Rodríguez

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Manuela Rodriguez trabajó desde siempre en corte y confección. “Trabajaba en casa, tenía 4 hijos y siempre había pensado que esto podía hacerse en otro nivel. No existía. Imaginaba una tienda con probador, una linda imagen, que trabajara rápido”, recuerda los inicios del éxito.

París fue la ciudad escogida para establecer la primera de sus tiendas hace veinticinco años orientada a ofrecer un servicio cada día más demandado. “Antes la abuela hacía los remiendos, o iba la costurera a la casa, y esa era la costumbre. Pero cuando la mujer salió a trabajar este servicio no existía aún”, relata la oportunidad. “Recicla tu ropa” es uno de los slogans. Factores como la incorporación de la mujer al mundo laboral, así como el progresivo aumento de hombres que viven solos y que nada quieren saber del dobladillo de un pantalón o de un botón a medio caer, han influido en el desarrollo de este negocio.

Pero La Retoucherie de Manuela no sólo atrae a aquellas personas que no saben u odian coser o a las que, a pesar de tener las habilidades suficientes para hacerlo, apenas disponen de tiempo o de la motivación necesaria para dedicarse a repasar su ropa o la de su familia. El negocio de Manuela seduce también a muchos que, hartos de prendas pasadas de moda, deciden dar un toque mágico a su vestuario.

Desde París con amor
La empresa comenzó su actividad en 1975 en París, con el establecimiento de la primera tienda. Su creadora, Manuela Rodríguez Losada, que por aquel entonces tenía unos 40 años, llevaba cosiendo toda la vida, trabajando para diferentes firmas de moda de la capital francesa.

Tras aquellos años de trabajo en París en la década de los setenta, en los que la tienda funcionaba estupendamente, Manuela sintió el deseo de volver a España y decidió vender su pequeña tienda a uno de sus empleados. Pero, lo que ella no sabía es que, lejos de acabar, la aventura no había hecho más que empezar. La experiencia y el espíritu emprendedor de esta costurera gallega iban a hacer que no se quedara de brazos cruzados.

Así, la primera tienda en España se montó en Madrid en 1983, en el centro comercial La Vaguada, con un capital social reducido para la época. Ese mismo año y, tras el éxito conseguido, se inauguró otra, esta vez en Andalucía. Por tanto, Madrid y Marbella fueron las primeras ciudades españolas en ver nacer los primeros establecimientos de La Retoucherie de Manuela, tiendas desde las que se iba a dar el gran salto de un sistema de trabajo artesanal a un proceso industrial diseñado para ofrecer un servicio de corte tradicional en un formato adaptado a los nuevos tiempos.

Transcurrido el tiempo, el negocio fue creciendo y se fueron abriendo varias tiendas hasta que en 1988 se decidió dar el salto al mercado de la franquicia para conseguir una mayor expansión y estar así presente en todo el territorio nacional.
Desde la apertura del primer establecimiento en 1975 y tras su consolidación por toda España, la cadena Retoucherie de Manuela, especializada en los servicios de arreglos rápidos y transformaciones en prendas de vestir, ha seguido creciendo por toda España hasta alcanzar los casi 140 establecimientos con los que cuenta hoy en día.

Una de las señas de identidad más personales de La Retoucherie es su constante apoyo a la mujer, de ahí que más del 90 por ciento de los puestos de trabajo de la compañía estén ocupados por mujeres, con contratos de trabajo indefinidos con alta en la Seguridad Social. La enseña apuesta claramente por una política basada en el fomento del empleo femenino, sobre todo, el de las mujeres mayores de 40 años, un sector especialmente castigado por las barreras en el mercado de trabajo y la precariedad laboral.

Teniendo en cuenta esto, la enseña siempre ha buscado dos tipos de franquiciados: por un lado, personas que llevan cosiendo toda la vida en su comercio tradicional o en su casa y que quieren unirse a la marca como una forma de autoempleo y, por otra parte, un inversor que aporte un capital.
Conscientes de la necesidad de transmitir esta filosofía de trabajo a toda la cadena, La Retoucherie ha creado tres escuelas de formación continua: una de ellas en nuestro país, otra en Venezuela y otra en Portugal, en las que se ofrecen cuatro cursos al año y a las que no sólo acuden los trabajadores de las tiendas propias, sino los empleados contratados por los franquiciadores. Los requisitos económicos no han variado en exceso. Se comenzó pidiendo una inversión inicial de 36.000 euros y en la actualidad se encuentra en algo más de 53.000 euros, debido a que se han ido ampliando los servicios de las tiendas. El canon de entrada es de 12.000 euros más IVA; con un royalty de 595 euros más IVA al mes y un canon de publicidad de 275 euros más IVA mensuales. El servicio de arreglos y transformaciones se ha venido haciendo desde siempre. Habitualmente, este tipo de actividad se desarrollaba en casas o talleres que resultaban difíciles de localizar y que ofrecían largos plazos de entrega, además de una calidad variable.