Las mujeres viven más, pero con menos salud

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La mujer vive más, pero su mayor longevidad se acompaña de discapacidad y mala salud, y el inicio de esa mala calidad de vida se produce a una edad más temprana que en los hombres. Así lo afirma el estudio “Mujer y Salud en España” que realizó el Instituto de la Mujer.

La esperanza de vida de la población femenina española es alta – 83,5 años al nacer y 21,1 años a los 65 años – comparándola tanto con los varones como con el resto de las mujeres europeas.

La evolución en los últimos 25 años ha sido más uniforme y sostenida que en los hombres debido a la más baja mortalidad en edades tempranas, siendo la supervivencia en las edades maduras y avanzadas el aspecto clave en esa evolución. Sin embargo, los años de esperanza de vida en buena salud al nacer son superiores en los hombres que en las mujeres.El impacto sobre la salud de la denominada “doble jornada”, la depresión y los accidentes en el hogar son problemas en progresión en las mujeres españolas.

Además, al ser mayor el horizonte de vida en las mujeres, es mayor el número de años que viven en malas condiciones de salud.

Enfermedades
Las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores suponen las principales causas de muerte en hombres y mujeres, aunque con diferente incidencia. En las mujeres, la enfermedades del sistema circulatorio suponen la primera causa de defunción, un 2,52 por cada mil mujeres. Los tumores es la segunda causa de muerte, un 1,59 mujeres por mil y las enfermedades del aparato respiratorio la tercera con un 0,69 por mil. El cáncer es la primera causa en número de años potenciales de vida perdidos por la mujer, casi la mitad de los perdidos por todas las causas de muerte.

Percepción
La percepción del estado de salud es peor en la mujer que en el hombre, sea cual sea el grupo de edad o la categoría de clase social, nivel de estudios o situación laboral a la que pertenezcan. Aunque es creciente con la edad, a medida que disminuyen el estatus socioeconómico o el nivel de estudios terminados, y también aumenta en las mujeres desempleadas o dedicadas principalmente a las tareas del hogar.
En cuanto a la calidad de vida, las mujeres tienen –además– una mayor percepción del dolor, tanto de forma física como de los problemas emocionales.

Problemas crónicos
Pero la peor percepción del estado de salud no responde solo a una valoración subjetiva de las mujeres, sino que está asociada a una mayor carga de enfermedad y limitación de la actividad por problemas de salud. Esto sucede desde edades tempranas:
la presencia de problemas crónicos es creciente con la edad y supera el 50% ya en el grupo más joven de mujeres, de 16 a 24 años. En conjunto, el porcentaje de mujeres con algún problema crónico supone un 77,2 frente a un 64,6 de los hombres.

Un 28,3% de las mujeres de 16 y más años declara que esas enfermedades o problemas de salud le han limitado sus actividades habituales, frente a un 19,3% en el caso de los hombres.

La presencia de problemas crónicos es creciente con la edad y supera el 50% ya en el grupo más joven de mujeres, de 16 a 24 años. En conjunto, el porcentaje de mujeres con algún problema crónico supone un 77,2 frente a un 64,6 de los hombres. 

La sobrecarga física y psicológica por su rol de cuidadoras de la población de cualquier edad, el impacto sobre la salud de la denominada “doble jornada”, la depresión y los accidentes en el hogar son problemas en progresión en las mujeres españolas.

Consultas médicas
A lo largo de un año, nueve de cada diez mujeres de 16 y de más años pasa alguna vez por una consulta médica. Además, no existen diferencias entre hombres y mujeres en la utilización de consultas de especialistas en los intervalos superiores de edad. A partir de los 55 años, la mayor morbilidad de la mujer se canaliza a través de las consultas de atención primaria y, por debajo de esa edad, la diferente utilización de las consultas de especialistas se debe casi exclusivamente a la atención a la salud reproductiva.

Respecto a la utilización de medicinas para el dolor, son el medicamento más consumido por las mujeres, un 31,5% de las mujeres lo había consumido en las últimas dos semanas. Le siguen en importancia las medicinas para la tensión arterial y los tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir.

En este sentido, el diferencial de consumo de la mujer con el hombre en las medicinas para el dolor significa casi el doble. Este diferencial es aún mayor en el consumo de tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir, en el que el porcentaje de mujeres con consumo excede en más del doble al porcentaje obtenido en hombres. El consumo de medicamentos en la mujer está asociado a la morbilidad y la edad casi exclusivamente.

Hábitos
Las desigualdades en la distribución de los tiempos dedicados al trabajo productivo y reproductivo, al ocio y al descanso, entre hombres y mujeres, tienen su consecuencia también en la posibilidad de mantener hábitos saludables y cómo estos impactan en el bienestar.

Tabaco. El 23,9% de las mujeres fuma habitualmente, un 28% menos de forma relativa que la prevalencia observada en los hombres. El 35,6% de las fumadoras ha conseguido abandonar el hábito, un 8% menos que la población masculina. Esta cesación se incrementa linealmente al aumentar la edad y disminuye en las mujeres de menor nivel de estudios y con clase social más baja.

Alcohol. El 57,5%  de las mujeres consumió bebidas alcohólicas en el último año y un 41,8% en las últimas dos semanas, prevalencias 26% y 39% menores que los hombres.

Descanso. Una de cada cuatro mujeres duerme de manera insuficiente, menos de siete horas al día, un 19% superior a la frecuencia ajustada por edad observada en los hombres. La percepción de descanso insuficiente es un 53% superior.

Datos del estudio
Con el objetivo de analizar la situación actual de las mujeres, a partir de un concepto amplio de salud que comprende el bienestar emocional, social y físico durante todo su ciclo vital, el Instituto de la Mujer realizó el estudio “Mujer y Salud en España”
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Para su realización, se utilizó la Encuesta Nacional de Salud 2006 para personas adultas de 16 y más años, y de los valores del sistema estatal de indicadores de salud recogidos en el informe “La salud de la población española” junto con la Encuesta Salud y Mujer 2009, de ámbito nacional, sobre una muestra aleatoria de personas de 16 y más años, con un total de 1.724 entrevistas.

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