El follow que nunca llegó

Una cree que ya tiene la vida emocional bastante controlada. Hasta que alguien aparece. En una cafetería. En una reunión de amigos. En el gimnasio. Da igual el sitio.

Y de repente vuelven los nervios adolescentes en un cuerpo que ya paga impuestos. Esa persona empieza a mirarte mucho. Muchísimo. Ese tipo de mirada que una intenta ignorar al principio porque bastante tiene ya con sobrevivir a la vida adulta.

Pero un día te das cuenta. Te das cuenta de que siempre aparece. Que busca conversación. Que sonríe distinto contigo.

Y tú, que normalmente eres bastante cerrada, empiezas a abrirte un poquito. Solo un poquito. Lo justo para volver a sentir ilusión sin hacer demasiado el ridículo.

Hasta que un día piensas: bueno… avanzo. Y le sigues en Instagram. Y ahí empieza el deterioro psicológico. Pasan las horas. El follow back no llega. Y tú, que hace diez minutos estabas perfectamente bien pagando autónomos y haciendo tu vida, te conviertes en analista forense especializada en conducta digital humana.

“Bueno, igual no lo ha visto». Claro. Una persona que vive prácticamente dentro de Instagram. “Bueno, igual no usa mucho las redes». Sí.

Y yo hago pilates emocional. Pero la cabeza ya ha arrancado sola. Y aparece la gran duda. La incómoda. La tremenda. ¿Y si realmente solo quería gustarme? ¿Y si la tensión no era interés… sino validación? Porque ojo, que eso cambia muchísimo la historia.

Existe un tipo de persona —cada vez más habitual— que no busca tanto conectar contigo como confirmar constantemente que todavía genera efecto. Miradas. Tensión. Coqueteo silencioso.

Pequeñas dosis de validación para alimentar el ego. Como quien va picando snacks emocionales durante el día. Y claro, una se lía. Porque interpreta presencia como interés. Y no siempre es lo mismo. A veces no quieren conocerte. Solo quieren comprobar que podrían.

Y sinceramente, creo que Instagram ha empeorado muchísimo todo esto. Porque ahora no solo medimos: quién nos mira. Ahora también medimos: quién nos sigue, quién nos devuelve el follow, quién mira stories, quién desaparece. Un parque temático maravilloso para la ansiedad emocional contemporánea. Lo peor de todo no es el follow. Lo peor es el efecto que tiene sobre el ego.

Porque de repente una empieza a dudar de todo.

Del atractivo. Del valor. De si se ha imaginado cosas. De si la tensión era real o si el cerebro ya había montado una película completa con dirección artística incluida.

Y aquí viene la parte tremenda de esta historia: puede haber muchísima gente validándote… que como la persona que te gusta no lo haga, el ego entra en barrena. Y eso es fascinante. Cómo una sola persona puede mover algo tan profundo dentro de ti.

No por el follow. Por la validación. Aunque después, cuando una se calma un poco, aparece otra teoría. Y quizá bastante más inteligente.

¿Y si precisamente no devuelve el follow porque existe una vida fuera de Instagram que tú no conoces? ¿Y si simplemente le gusta gustar? ¿Y si disfruta la tensión… pero no abrir puertas?

Y ahí una entiende algo importante. A veces no seguimos a alguien para acercarnos. Lo seguimos para salir de dudas. Y sinceramente… quizá la parte bonita de toda esta historia no tenga nada que ver con Instagram.

Quizá tenga que ver con darte cuenta de que todavía puedes ilusionarte. Que todavía alguien puede desmontarte un poco los esquemas. Que todavía puedes sentir mariposas… y ansiedad digital adolescente al mismo tiempo.

Aunque sinceramente… yo prefería un poquito menos de desarrollo personal y un poquito más de follow back.

El proyecto El amor en los tiempos del Match vive también fuera del papel:

Marian Gómez Campoy
Marian Gómez Campoy
Marian Gómez-Campoy es autora, periodista y emprendedora. Desde muy joven sintió la necesidad de contar historias como forma de observar, comprender y ordenar el mundo, una vocación que la llevó al periodismo y, más tarde, a desarrollar una trayectoria profesional ligada a la comunicación y la reputación. Es experta en marca personal y estrategias de relaciones públicas en la era de la Inteligencia Artificial, y fundadora de MGC&Co PR & Talent, estudio boutique de comunicación y gestión de talento desde el que asesora a marcas y profesionales y trabaja como agente de actores. Como escritora, su obra explora la identidad, los vínculos y las emociones en la vida contemporánea. Es autora de RED. Conexión destino, Cadena de Perlas y El amor en los tiempos del Match, un proyecto transmedia que desdramatiza las relaciones en la madurez y acompaña, desde el humor y la honestidad, los procesos de reconstrucción personal.

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