La memoria externa

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Basándonos en el pensamiento expresado por el poeta, escritor, ensayista Jorge Luis Borges "Somos nuestra memoria,” podemos afirmar que la entidad de los pueblos se construye con los recuerdos que van pasando de generación en generación. 

Es una hipótesis que todos hemos podido experimentar en nuestras vidas. Nuestras conversaciones  familiares tienen mucho de recuerdos y de traspaso de historias personales que conforman nuestra identidad como núcleo familiar. Así hemos ido construyendo en el imaginario el pasado que nos contaron los abuelos, donde las historias guardan colores y sabores, donde las experiencias tienen las caras de nuestros antecesores. Y después de recibir esta información, le agregamos más colores y las seguimos traspasando con códigos que nos diferencian y  nos unifican a la vez, y así se va tejiendo la historia.

Hemos decidido alquilar una memoria externa, que si bien nos ayuda y nos facilita las tareas, también nos está veladamente, privando de nuestra propia identidad y discernimiento. “Las palabras son símbolos de expresión que conforman la memoria colectiva universal”
Hoy es sabido, que la  tecnología de la comunicación es la que más ha avanzado en los últimos años, permitiéndonos estar continuamente en contacto  con  los cinco continentes. Hemos logrado estar más unificados que nunca. La tecnología nos facilita el diario vivir en muchos ámbitos.

No obstante, hay algunos aspectos de esta gran red que están logrando empobrecer la cultura y la comunicación que pretendemos potenciar con las amplias tecnologías de información. Nos estamos volviendo impersonales y corremos el riesgo de perder autenticidad y sensibilidad.

De pronto ya no tenemos tiempo para recordar,  es como si estuviéramos  tan apresurados  que decidimos que recordar ya no es necesario, ¿para qué?  si podemos recurrir a internet, ¿para qué si Google entre otros buscadores, tiene todas las respuestas necesarias?

Estamos tranquilamente dejando de lado el ejercicio constante que necesitan los 100 mil millones de neuronas que poseemos.

Hemos decidido alquilar una memoria externa, que si bien nos ayuda y nos facilita las tareas, también nos está veladamente, privando de nuestra propia identidad y discernimiento.

Sabemos que es imposible detener la marcha de esta cyber cultura que está dictando las pautas sociales del mañana, es notorio que hay un cambio en los patrones de aprendizaje, la comunicación  se ha vuelto concisa, nuestro vocabulario se ha ido desnutriendo. Lo importante sería que hubiese algún interés de análisis sobre este tema. “Hay que impedir que la levedad tome asiento entre nosotros”

Hoy todo se almacena a veces sin saber el contenido, pero se memoriza el lugar de aprovisionamiento, para luego desechar con rapidez” una vez que algo  nuevo y necesario nos vuelve a distraer de lo que intentábamos digerir. “Lo que está ocurriendo es que estamos sobrecargándonos de información a la vez que perdemos conocimientos.”

Antes dependíamos del recuerdo, es decir, nuestro disco duro habitual era nuestro cerebro, él siempre se las ingeniaba, nunca necesitó de un torpedo como llamábamos a las ayuda de memoria que solíamos llevar al dar una prueba,  e intentar que la profe no lo notara. Hoy dependemos de una máquina, a la que le entregamos todos nuestros recuerdos, a una especie de amigo invisible al que sólo le  basta una falla eléctrica o un corte de internet para que nos deje sin recuerdos y a veces sin argumentos, por más respaldos que tengamos.

La llegada de la Tecnología indudablemente nos trajo modernidad, avances, innovación y los seres humanos siempre estamos sometidos a la difícil tarea de equilibrar la pesa de nuestra existencia, debemos aplicar nuestra capacidad de análisis ,y vivir incluso toda esta modernidad pero, poniendo atención, percatándonos que  la intromisión excesiva de la máquina en nuestros días, nos puede hacer perder gran parte de la comunicación verbal y afectiva que es la que  otorga la capacidad de comprensión a las sociedades.

 “La tarea es estar conscientes y tomar de esta maravillosa Tecnología, lo que necesitamos, pero siempre en su justa medida.”

*Carmen Bustamante es Bachiller en Letras. Imparte Cursos de Inglés en la Universidad Santo Tomás. Actualmente presta servicios para la Secretaría Ejecutiva de Cumbres en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Santiago de Chile.

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