Kaufmann estará en Toledo: ´Para convivir con la incertidumbre hay que tener certezas´

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Dice la catedrática Alicia Kaufmann que no es lo mismo un programa de liderazgo al uso, que uno centrado en mujeres. "Si hay algo que realmente queramos comprender y transformar de nosotros mismos o de nuestra manera de relacionarnos con los demás, recomiendo altamente esta experiencia" apunta la socióloga refiriéndose al encuentro "Desarrollo del potencial de mujeres líderes en organizaciones cambiantes" del que será parte y que se desarrollará entre el 26 y 29 de mayo en Toledo.

¿Por qué es diferente este programa?

Porque se centra particularmente en el tipo de liderazgo ejercido por las mujeres. Como he podido constatar en diversos cursos, mesas redondas y debates, las mujeres dicen que no les interesa el poder y por ello hay muchas que sencillamente lo dejan. Si analizamos estos comentarios con una lupa, veremos que el poder sí interesa, pero es un poder diferente.

¿En qué sentido?

Es un poder inclusivo, que sirva para mejorar las cosas, el mundo, el clima laboral. A las mujeres no les interesa el poder en el cual "todo vale", se "aplasta al otro", se lo "ningunea". Ese es el poder narcisista masculino, que se mira al espejo en lugar de mirar por la ventana.

La información se escucha y se olvida, en cambio lo que se experimenta y comprende constituye el verdadero aprendizaje transformador.

¿Y cuál es la herramienta para manejar ese "otro poder"?

El método Tavistock , es una herramienta única para mirar "debajo de lo aparente", permite dar otro sentido y sobre todo "comprensión " a las cosas, emociones y transacciones emocionales que se producen en una organización. Muchas empresas aplican planes de conciliación, pero cuando observamos con más detalle, detectamos que el tema de género no figura entre las prioridades de su cultura y que integrar "al otro" o a la "otra" no son temas nada fáciles.

¿Es lo que propone Olya Kahlelee?

Tenemos la suerte de que Olya sea la directora de este seminario experiencial. Lleva años de consultora de este modelo y tiene una extensa experiencia en gestionar con maestría las turbulencias emocionales que necesariamente surgen en una organización, producto de las presiones externas pero también de los conflictos internos no resueltos o que ni  siquiera son conscientes. Yo me formé durante muchos años con Olya en este modelo de consultoría y cambié totalmente mi perspectiva de las cosas tanto en lo personal como en lo profesional.

¿A quiénes recomendarías vivir esta experiencia?

Pues deberían vivirlo desde la presidencia hasta los niveles inferiores de organizaciones que tengan que gestionar personas y que pretendan, desde la comprensión, sacar el máximo rendimiento del talento que todas las personas poseen. Les permitirá instituir rápidamente cambios organizativos, y lo que es más importante: convivir con la incertidumbre  encontrando certezas profundas en cada uno.

¿Cobra importancia lo de que sea "experiencial"?

Para la gente con la que trabajo en grupos y en procesos de coaching, este modelo y esta modalidad de trabajo constituyen una herramienta muy poderosa sobre todo porque aprendemos de la propia experiencia. La información se escucha y se olvida, en cambio lo que se experimenta y comprende constituye el verdadero aprendizaje transformador. Con mis clientes y alumnos cada curso o sesión constituyen un viaje de descubrimiento, un cambio de lugar. Pasamos de donde estamos a elegir dónde queremos estar y a diseñar juntos el proyecto para el trayecto. ¿Qué otro plan podría ser mejor?

 

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