Kathryn Bigelow: rompiendo estereotipos

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Kathryn Bigelow ha hecho historia: es la primera mujer que gana el Oscar a la mejor dirección en los 82 años de historia de estos premios. Su película ’En tierra hostil’, ha arrasado con sus seis estatuillas en la última edición de los Oscar: a la mejor Película, al Mejor guión original, a la mejor Edición de Sonido y a la mejor Mezcla de Sonido.

Tres mujeres estuvieron nominadas anteriormente al premio a mejor dirección: Lina Wertmuller por Pasqualino: Siete bellezas en 1977, Jane Campion por El piano en 1993 y Sofía Coppola por Lost in translation en 2003. Otra mujer, Barbra Streisand, no sólo actriz, sino también directora, de forma entusiasta, fue la encargada de entregar el premio.

"No hay palabras para describir esto, es el momento más importante de mi vida", dijo la directora mientras agarraba al ansiado tío Oscar con las dos manos y una voz que no ocultaba la emoción de quien se siente triunfadora, de quien ha hecho historia.

Si hacemos uso de memoria, la verdad es que encontramos muy pocas mujeres directoras conocidas. Esto es signo inequívoco de que en este oficio hay un machismo incontestable. James Cameron, su ex marido, con el que estuvo casada desde 1989 hasta 1991 y con quien formó pareja artística en la dirección de varias películas, era el otro protagonista más buscado. Después de ver como aplaudió a rabiar y exclamó un rutilante "Yes, yes" cuando la Streisand proclamaba a Bigelow como vencedora, las palabras de la triunfadora sobre su ex no se salieron de la cortesía propia de las grandes citas. "James es un cineasta extraordinario", se limitó a decir la que desde hoy ya es historia viva del Séptimo Arte.

Las directoras, las grandes invisibilizadas
Si hacemos uso de memoria, la verdad es que encontramos muy pocas mujeres directoras conocidas. Esto es signo inequívoco de que en este oficio hay un machismo incontestable, por supuesto, y no sólo por parte de la industria, si no también por parte de las y los espectadores.

Pero también es signo de más cosas, como que muchas mujeres directoras se estereotipan a la hora de enfrentarse a su trabajo. Existe el absurdo lugar común de que las mujeres, por el mero hecho de ser mujeres, muchas veces deben presentar un trabajo creativo sustancialmente diferente al que hacen los hombres.

Tratar de establecer una diferenciación termina siendo contraproducente para un colectivo de mujeres directoras mas estandar a las que, lo que más les conviene, es precisamente integrarse. Y la diferenciación se gesta cuando estas cineastas se esfuerzan, con una energía admirable pero estéril, en un cine marcadamente “femenino”. En su lucha por ser respetadas terminan siendo objeto de exclusión por la misma naturaleza de las películas que producen.

Esto no quiere decir que deban apartarse del cine de “autora” e integrarse únicamente en el cine de género estandarizado. Muchas mujeres hacen cine alternativo y underground digno y encomiable.

La diferenciación se gesta cuando estas cineastas se esfuerzan en un cine marcadamente “femenino”. En su lucha por ser respetadas terminan siendo objeto de exclusión por la misma naturaleza de las películas que producen. “Cine de género” y no de género: haciendo añicos los estereotipos
En inglés hay dos palabras distintas para hablar de género: gender, como hombre y mujer; y genre, como ciencia ficción, comedia, drama o acción. Es arduo romper barreras en cualquiera de los dos terrenos y diluir fronteras, pero el teatro Kodak de Los Ángeles se convirtió en inesperado escenario donde el domingo se produjo uno de esos inusuales bombazos que hacen añicos los estereotipos.

Son ya muchos años, 32 para ser exactos, los que lleva Bigelow deconstruyendo desde detrás de las cámaras un universo habitualmente considerado masculino, planteando qué es un héroe y un antihéroe; haciendo reflexionar sobre si somos lo que somos o lo que hacemos; conjugando adrenalina en femenino.

Pocas veces en años recientes Hollywood ha derrochado tanta tinta y energía analizando el trabajo de una mujer en un territorio a menudo hostil para ese género, esos géneros. Otro techo de cristal se ha roto.

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