¿Guiños machistas o machismo latente?

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Me chirría el término "Primera Dama". El país pionero en utilizar ese cargo fue Estados Unidos y debido a su influencia omnipresente se ha extendido por todo el mundo. Es anticuado y despectivo para las féminas porque implica que hay diversas categorías de damas: De primera, de segunda, de tercera…Cuando una mujer es una señora, lo es de lo pies a la cabeza sin restricciones ni niveles. Por no adentrarnos en el consabido machismo del uso del lenguaje ¿Alguien hubiese llamado "Primer Caballero" a Bill Clinton si Hillary hubiese sido elegida Presidenta? Esta reflexión viene a cuento de la reciente reunión del G20 en la que Sonsoles Espinosa fue criticada por no acompañar a su marido y no posar en la foto de la cumbre paralela de las consortes.

Aquí el papel de las compañeras de los políticos dista mucho de la cultura anglosajona y me alegro; respetamos la privacidad de quién no quiere salir a la palestra.

En España no se utiliza ese calificativo al existir la figura de la Reina, a la vez que exime a la mujer del Presidente de ciertas labores institucionales y otras lindezas protocolarias. Aquí el papel de las compañeras de los políticos dista mucho de la cultura anglosajona y me alegro; respetamos la privacidad de quién no quiere salir a la palestra. Y si Sonsoles – o cualquier otra – quiere mantener su vida personal, independencia y profesión es tan lícito como las que deseen dejarlo todo para seguir al Presidente de turno dónde quiera que éste vaya. Es una decisión que debe pertenecer a la voluntad cada cual. Y es loable que una mujer – o un hombre – luchen por conservar su identidad y preservar su individualidad por encima del cargo institucional que adquieran sus respectivos.

Hablando de "Primeras Damas" el tratamiento que se ha dado a la visita de Carla Bruni a España en muchos medios que se autodenominan "serios y líderes de opinión" es de traca. Las reiteradas comparaciones con Letizia Ortiz son inoportunas porque por rango deberían ser entre la Primera Dama de Francia y la Reina de España. Pero aceptaré que el pretendido duelo Carla-Letizia tiene más morbo. Lo que no dejaré pasar es la ligereza y frivolidad. La comparación se ha centrado en sus medidas, estatura, modistos, complementos, bailarinas o plataformas, retoques estéticos o bótox y demás detalles relacionados con la apariencia externa. Ni una referencia al hecho de que nos encontramos ante dos mujeres inteligentes, independientes y triunfadoras.

La comparación se ha centrado en sus medidas, estatura, modistos, complementos, bailarinas o plataformas, retoques estéticos o bótox y demás detalles relacionados con la apariencia externa.

Universitaria y con máster en el caso de Letizia, políglota, culta y cosmopolita en el caso de Carla. Ésta última fue una valorada top model de la década de los noventa, desfilando para las más prestigiosas firmas de alta costura. Tras abandonar las pasarelas publicó en 2002 su primer disco – del que compuso la mayoría de los temas – vendiendo dos millones de copias. La Princesa de Asturias colaboró con el diario ABC y la Agencia Efe siendo aún universitaria y trabajó para CNN+ y Bloomberg antes de incorporarse a Televisión Española y llegar a presentar el telediario de la noche. Ni rastro de los logros profesionales ni de sus interesantes trayectorias vitales. Ambas han quedado reducidas por la prensa a la elección de los modelitos que lucirán en los actos oficiales de esta semana.

¿Qué debe pensar – y sentir – alguien que redactaba noticias ante tal calado de profundidad hacia su persona? En la cumbre hispano francesa se tratará de la vital y fructífera colaboración antiterrorista de los dos países que tiene a ETA contra las cuerdas, de la manera de colaborar juntos frente a otros delitos como el narcotráfico, de política exterior o de cómo afrontar con medidas efectivas la terrible crisis económica que nos azota. Sería una lástima que los destellos fantasía del papel couché eclipsen la información seria de asuntos de Estado.

Así que estos días ando desorientada por estas "perlas" leídas en prestigiosos medios de la España igualitaria del siglo XXI.

Así que estos días ando desorientada por estas "perlas" leídas en prestigiosos medios de la España igualitaria del siglo XXI. Lo peor es que además de leerlas también las he visto. Imaginen a dos mujeres bellísimas mostrando un desnudo explícito, en actitud libidinosa hacia un macho portentoso – vestido por supuesto – que las posee como objetos sexuales. Por desgracia no estamos ante el póster promocional de una película del destape postfranquista de los setenta. Nos encontramos ante la portada de una publicación icono del glamour, idolatrada por las élites, exponente de la excelencia y el refinamiento y dirigida por una mujer en su edición española. Llevamos demasiados años luchando por una igualdad plena, intentando que se nos escuche y que no sólo se nos mire; si cuanto más cerca estamos de conseguirlo tenemos que volver a recurrir al cuerpo femenino para cuadrar el círculo es que no hemos aprendido nada. Si se trataba de polemizar, haber invertido el orden. Una mujer vestida flanqueada por dos espléndidos traseros masculinos habría dado tanto o más que hablar; hubiese sido más transgresor, más original y menos machista.

*Carmela Díaz, especialista en comunicación política y campañas.

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