Empresas democráticas = empleados comprometidos

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Es difícil de creer, pero aún hoy existen compañías que funcionan con viejos modelos jerárquicos de administración basados en estrategias militares, lo que, según Paul Thomas, profesor e investigador de la Universidad de Glamorgan en el Reino Unido, hace que estas organizaciones se retrasen y que los empleados se sientan frustrados y sin iniciativa.

De acuerdo con él, las compañías más exitosas de hoy son aquellas que han adoptado sistemas democráticos y en las que los directivos han aceptado que deben deshacerse del control para permitir que sus empleados piensen por ellos mismos, tomen decisiones y, de esta manera, se comprometan con su trabajo.

En las últimas décadas los modelos administrativos han sufrido muchas transformaciones dando como resultado organizaciones con estructuras de poder cada vez más horizontales en las que la comunicación fluye en todas las direcciones.
Las compañías más exitosas de hoy son aquellas en las que los directivos han aceptado que deben deshacerse del control para permitir que sus empleados piensen por ellos mismos, tomen decisiones y así se comprometan con su trabajo.Pero aún hoy existen compañías que funcionan con viejos modelos jerárquicos basados en estrategias militares, lo que lleva a tener ambientes de trabajo menos flexibles, más estresantes y con mucha menos libertad.

Management Issues cita en un artículo la opinión profesional del profesor e investigador de la Universidad de Glamorgan en el Reino Unido, Paul Thomas, quien considera que las empresas que siguen implementando estos modelos de control excesivo van quedándose atrás al no permitir que sus empleados tomen decisiones.

Además, Thomas considera que las compañías que han democratizado la fuerza de trabajo, que permiten a sus empleados pensar por sí mismos y tomar decisiones, son mucho más exitosas y obtienen de sus trabajadores mayor compromiso y productividad. Y que se debe confiar en los empleados y que ellos deben recibir poderes, libertad de pensar, opinar y decidir. Para ello, explica, los directivos deben renunciar al control que siempre han tenido, o que creen erróneamente haber tenido.

Generalmente se asocia directivo con poder, control y superioridad frente a sus empleados en cuanto a la toma de cualquier decisión y al análisis de las situaciones. Pero lo que se evidencia en la experiencia de numerosas empresas es que esta visión debe quedar atrás.

El profesor dice que no es fácil y que se necesita coraje para retroceder y entregar parte del control y del poder, pero dice que realmente es la mejor estrategia ya que el verdadero control reside en quienes componen la fuerza de trabajo.

En sus palabras, "Es altruismo, ellos están entregando poder, estatus y control -aunque no es que lo tuvieran en primer lugar. Entonces, si ellos no tienen el control, ¿para qué están allí?". Lo único que logran con esto es afectar el compromiso de sus empleados con la empresa.

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