El precio de ser rico

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… ¡¡Mamá, mamá!! ¡¡Ya sé que quiero ser de mayor: quiero ser millonario!! Así me recibió mi hijo ayer cuando llegué a casa. Ante semejante afirmación tan sólo se me ocurrió decirle que si de verdad quería ser millonario, la única forma de conseguirlo era estudiando, consiguiendo buenas calificaciones, un buen título universitario y un master en inglés….

Entonces me di cuenta que le estaba diciendo lo mismo que mis padres me dijeron a mí. Y yo ya había hecho todo lo que mis padres querían que hiciese, estudié, fui a la Universidad, aprendí Inglés en EEUU, encontré trabajo en una entidad de prestigio. Y sin embargo yo todavía no soy rica.

En general somos perezosos para lanzarnos a nuevos proyectos o negocios, críticos con todo aquello que nos ofrecen, temerosos para asumir riesgos.Y empecé a pensar en lo fácil que era enriquecerse en los tiempos actuales: sólo tienes que encender la tele y ver la cantidad de gente sin estudios, sin cultura, que tan sólo por ser novia de un político, sobrina de un cantante, o amante de un torero, gana más en una tarde, que un universitario en tres años de trabajo. O en la cantidad de juegos, concursos, o loterías que están al alcance de muchas personas y que te pueden convertir en millonario, aunque las probabilidades reales de ganar sean limitadas.

Y también pensé en las fortunas que forjan los inversores en poco tiempo haciendo operaciones especulativas en bolsa, como Solaria que se constituyó en el año 2005 con 780.000€, salió a bolsa en Junio del 2007 fiján dose el valor de la compañía en 682 millones € y en Nov del mismo año por la venta de solo un 10% los propietarios ingresaron 193m €

Y pensé en el enriquecimiento que algunos inversores han experimentado los años anteriores a la crisis, en el sector inmobiliario: vendiendo Riofisa a Colonial, Fadesa a Martinsa y Parquesol al grupo San José (curiosamente los vendedores se enriquecieron pero los compradores se arruinaron)

Y pensé en la gente que se hace rica simplemente por ser tacaños durante toda una vida o por robar y estafar como Madoff y otros que nunca sabremos…

También empecé a pensar en mis amigas…¿Cuántas a los 45 años eran ricas….? Y me di cuenta que a muy pocas les sobraba el dinero a pesar de que casi todas habían sido unas excelentes estudiantes. Y que curiosamente las más ricas, lo eran o por herencia o por matrimonio. Pero ninguna era rica por haber creado una empresa, montado un negocio de éxito o haber descubierto un producto innovador en algún sector.

Todo en la vida tiene un precio aunque no se pague con dinero. Nada se consigue sin esfuerzo.Pensé entonces en la gran cantidad de titulados universitarios que no pueden adecuarse a una demanda de empleo cada vez más escasa y reducida. Son llamados “los jóvenes altamente preparados” JAPs, que se ven obligados a buscar empleo fuera de nuestras fronteras.

¿Por qué son tantos los altamente preparados y tan pocos los que se hacen ricos?

No sólo mi hijo, creo que todos en mayor o menor medida deseamos hacernos ricos, la diferencia es que hay pocas personas que están dispuestas a pagar el precio de hacerse ricos.

Todo en la vida tiene un precio aunque no se pague con dinero. Nada se consigue sin esfuerzo.

El precio de ser rico por matrimonio es casarte con alguien que quizás no sea el más adecuado.

El precio de de ser rico por inversiones en bolsa es la volatilidad y el riesgo que asumes.

El precio de ganar el gordo en la lotería es tener el hábito de comprar un décimo

Y el precio de hacerte rico por un proyecto es creer en él y dedicar tiempo y esfuerzo para que salga adelante. Lamentablemente no todo el mundo tiene la misma fe y dedicación aunque tenga la misma preparación.

Al final los que van delante en los proyectos no son los más inteligentes son los más valientes y los más creyentes.

En general somos perezosos para lanzarnos a nuevos proyectos o negocios, críticos con todo aquello que nos ofrecen, temerosos para asumir riesgos y arrogantes con los cambios

Los nuevos proyectos hay que ponerlos en marcha y eso exige dedicación, exige asumir riesgos, exige análisis y no critica de los obstáculos que encontremos, porque si esperamos a tener todos los semáforos en verde nunca arrancaremos. Y exige escuchar a los expertos, porque ellos con su experiencia saben como convertir los temores en fuerza, fuerza necesaria para resistir cuando tengamos el viento en contra.

Me llaman mucho la atención los JAPs que recién contratados en las empresas se creen con el derecho adquirido a recibir salarios desorbitados cuando todavía no han demostrado absolutamente nada. No se dan cuenta que es una carrera de fondo no de velocidad. No se dan cuenta de que tal vez el secreto del éxito está menos en los MBA, CFA o EFA y más en el coraje, la constancia, integridad y valentía. No se dan cuenta de que por muchos títulos que acumulen no les sirve de nada si no usan el sentido común.

Supongo que mañana mi hijo querrá ser de nuevo futbolista, astronauta o bombero pero si algún día es millonario, seguro que no es por herencia y espero que no sea por matrimonio, ni por arrimarse a famosos, ni por ser tacaño, ni mucho menos por estafar…. Sino porque además de estudiar: ha innovado, ha inventado, ha creado, ha luchado, ha arriesgado en un proyecto, en un negocio, en un sueño…. usando siempre el menos común de los sentidos: EL SENTIDO COMÚN

 

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