El nuevo paradigma del bienestar

¿Qué es el bienestar para ti? Suele ser una pregunta difícil de responder cuando contemplamos que “algunas personas son más felices que otras”. Es fácil pensar que alguien nos suscite admiración por su capacidad para mantener la alegría.

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¿Qué es el bienestar para ti? Suele ser una pregunta difícil de responder, cuando contemplamos que “algunas personas son más felices que otras”. Es fácil pensar que alguien nos suscite admiración por su capacidad para mantener la alegría.

Entendemos un paradigma como un ejemplo o modelo, pero ¿tenemos un paradigma de bienestar? Sin dudas, es aquel que podemos apreciar en esta nueva era digital, donde existe cierta tendencia a mostrar la felicidad de una forma superficial, y hasta incluso material, bajo un paradigma que nos enseña a ser más felices. Existe el bienestar auténtico, y la mayoría del tiempo lo confundimos con el deseo material o todo aquello que logramos visualizar a un click de distancia.

¿Qué dice la ciencia sobre el bienestar?

La Universidad de Yale, ha realizado un curso sobre la Ciencia del Bienestar, y aquí hay algo curioso que me gustaría transmitir. Según numerosos estudios recopilados, las personas que no tienen problemas de dinero, o personas con obesidad que logran bajar de peso, y aquellas que se someten a cirugías estéticas para verse mejor, no son más felices.

Existe el bienestar auténtico, y la mayoría del tiempo lo confundimos con el deseo material o todo aquello que logramos visualizar a un click de distancia.

¿Por qué? Hablemos de porcentajes. El 50% de nuestra felicidad proviene de nuestra genética, un 10% de circunstancias de la vida, y el 40% de acciones, intenciones y hábitos. Ahora podríamos cambiar la pregunta: ¿cuál de estos tres elementos está bajo mi control? La mayoría de las metas que nos proponemos para ser más felices, son las incorrectas: dinero, belleza, etc. Porque nuestras acciones, intenciones y hábitos, tienen un efecto directo sobre lo felices que somos, más allá de nuestra genéticas y circunstancias.

Mindfulness, conocerme es un placer.

Si reconozco que el 40% de mi felicidad está bajo mi control, ¿cómo lo puedo gestionar a mi favor? Antes de saber hacia dónde direccionar el timón, debemos conocer cómo es el barco que estamos navegando. Cómo sentimos, cómo pensamos, y cómo conectamos esos dos elementos de manera fructífera. La importancia de conocernos a nosotros mismos, una figura clave del psicoanálisis, Carl Jung lo explicó en breves palabras: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. Nos quiere decir, que la conciencia de uno mismo parte de la aceptación: acepto quien soy, acepto mi pasado, acepto mis emociones, y ahora: estoy dispuesto a transformarme.

El 50% de nuestra felicidad proviene de nuestra genética, un 10% de circunstancias de la vida, y el 40% de acciones, intenciones y hábitos.

Nuestra recepción a la transformación, es la clave. Me conozco, conozco mi barco y ahora sé hacia dónde quiero navegarlo: a mi favor. Sí, el bienestar se construye. Y para eso podemos enfocarnos en nuestro mundo emocional, algo que la psicóloga Carol Ryff definió como “dimensiones”.

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”, Carl Jung.

Si practicamos la auto-aceptación de todos nuestros aspectos y el pasado, sin querer intervenir en lo que ya sucedió, desarrollando la capacidad de adaptarnos a las circunstancias, relacionándonos con los demás de una manera abierta y sincera, y tomando nuestras propias decisiones, construiremos un camino para aprender de nosotros mismos y estar abiertos a nuevas experiencias desafiantes. Construyo mi bienestar conociéndome/transformándome, cambiando mis pensamientos negativos por otros que ayuden a mejorar mi bienestar y plenitud.

Un nuevo paradigma

Ser feliz, depende en gran parte de mí. Si logras gestionar tu mundo emocional a tu favor, es decir, tomar conciencia de tus emociones (y las de los demás), eres responsable de ellas, mantienes relaciones sanas y sinceras, estarás a un paso de afrontar los desafíos de la vida, con la gratitud de conocer tu crecimiento personal.

Es cierto que no podrás crear un plan de bienestar “a medida” de tus emociones, pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus metas. ¿Quiero dinero para sentirme feliz? ¿Cambiar mi aspecto físico? ¿Quiero que los demás me admiren?, son metas que hemos conocido que no traen consigo más felicidad, incluso a veces, suelen hacernos infelices.

Podemos generar nuevas metas basadas en la bondad, fortalecer nuestras relaciones, saboreando uno a uno los momentos que nuestra vida nos ofrece, entre otros más conocidos como hacer actividad física, dormir bien, meditar, etc.

La revolución digital nos lleva al paradigma de la comparación continua, la medición de la felicidad. Pero la revolución emocional que encontraremos a partir del auto-conocimiento nos pone a la vista un nuevo paradigma: me conozco, me transformo, soy bienestar y plenitud.