El boysober no es dejar el alcohol. Es dejar a los hombres. O mejor dicho: dejar de consumir citas como si fueran snacks emocionales entre semana.
Esto que ahora tiene etiqueta cool en TikTok… muchas lo llevamos haciendo años. Solo que sin hashtag.
Son espacios temporales de pausa. Espacios donde decides no relacionarte con hombres en modo ligoteo. Ni citas. Ni coqueteos estratégicos. Ni “a ver qué pasa”.
Profesional sí. Amistad sí. Pero emocionalmente disponible… no. Durante un tiempo no citas. No flirteas. No respondes al “qué tal desaparecida”. No entretienes conversaciones ambiguas a medianoche. No mantienes orbitadores emocionales por si acaso.
Te sales del mercado. Y no lo haces por despecho. Lo haces por saturación elegante. Porque llega un momento en el que no quieres otra historia que empieza intensa y termina en “ahora mismo no estoy preparado”. No quieres más entrevistas emocionales sin contrato. No quieres más ilusión provisional. No quieres más energía invertida sin retorno.
El boysober no es cerrar el corazón. Es cerrar el grifo. Es darte un espacio limpio para recordar quién eres cuando no estás gustando, esperando o contestando. Y lo curioso es que, cuando paras… no te falta nada.
No estabas sola. Estabas saturada. El boysober no es una retirada.Es un descanso estratégico. Porque esto no es rendición. Es pausa. Y volveremos. Más claras. Más reforzadas. Con menos ruido.
A un nuevo round. Pero esta vez… no para picar. Para elegir.
El proyecto El amor en los tiempos del Match vive también fuera del papel:
- en Instagram, donde su comunidad crece cada día @srta.match
- en su podcast en Spotify El amor en los tiempos del Match
- y próximamente en su novela homónima, que completa este universo sobre los vínculos, la ironía y la búsqueda de autenticidad en tiempos de pantallas.
- ¡Y ahora también en tiktok!


