Las TIC y las mujeres

218
Tradicionalmente se han venido asociando de facto determinadas carreras universitarias al género masculino. Las ingenierías eran un coto copado mayoritariamente por los hombres. Sin embargo las mujeres consiguieron abrirse un hueco y se han demostrado capaces, no sólo de culminar con éxito estos estudios, sino de ejercer con brillantez la profesión.

En la actualidad a nadie extraña encontrarse con ingenieras en todos los ámbitos del mercado laboral. La ingeniería de telecomunicación, tal vez las más joven de las ingenierías, cuenta hoy por hoy con una elevada y creciente participación femenina entre sus filas. El papel clave de esta ingeniería en el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y en la implantación de la Sociedad del Conocimiento, debería abrir un abanico de posibilidades y oportunidades profesionales para la mujer. Sin embargo la realidad no se presenta tan optimista.

Términos como Sociedad de la Información, Trabajadores del Conocimiento y Brecha Digital resultan ya familiares a todos. Representan la evolución desde un entorno industrial, basado en las máquinas, las infraestructuras de transporte y el trabajo manual, a otro donde las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación desempeñan un papel clave. Las redes de telecomunicación se constituyen en autopistas por donde circula la información, materia prima y fundamento para una nueva forma de trabajar, donde el conocimiento sustituye a la fuerza física. Dispositivos avanzados siempre conectados a estas redes, hacen posible manejar la información en cualquier momento y lugar.

¿Pueden estos resultados constituir un desincentivo y llegar a invertir la tendencia hoy creciente, de incorporación femenina al mundo de la ingeniería? Pues hay que temer que sí. Ya ha ocurrido en Estados Unidos, donde se ha reducido la presencia femenina en las aulas de universidades que imparten formación relacionada con las TIC.

Aquéllos que no hayan sabido encontrar su lugar en este nuevo mundo tecnológico afrontarán una situación de exclusión, más grave si cabe que la de un analfabeto y caerán en lo que se ha dado en llamar Brecha Digital. Término que alude a la barrera que se establece para los que por diferentes razones, no han podido acceder a las TIC.

La ingeniería de telecomunicación, una de las profesiones que tiene en las TIC su razón de ser, debería jugar aquí un papel clave comparable al que otras ramas de la ingeniería desempeñaron en la sociedad industrial, centrada en las máquinas y los medios de transporte. Y paralelamente, las oportunidades en el mercado laboral deberían multiplicarse.

El número de mujeres estudiantes de esta ingeniería no ha dejado de crecer y la proporción de ingenieras egresadas por las escuelas de telecomunicación está igualando al de ingenieros, con un excelente rendimiento académico; sin embargo, su situación en el mercado laboral es manifiestamente mejorable.

Según el último informe PESIT sobre la profesión, publicado por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (http://www.coit.es) (tomando como referencia la Comunidad de Madrid que es un caso representativo), solo un 13% de las ingenieras tiene una percepción de su profesión como buena o muy buena, frente a un 32% en el caso de los ingenieros. Las diferencias salariales según sexo son asimismo notables, con un diferencial de unos 15.500€ a favor del hombre. Y el nivel de responsabilidad alcanzado deja bastante que desear, ya que no llegan al 6% las ingenieras de telecomunicación que ocupan posiciones estratégicas, frente a un 14% de los ingenieros.

¿Pueden estos resultados constituir un desincentivo y llegar a invertir la tendencia hoy creciente, de incorporación femenina al mundo de la ingeniería? Pues hay que temer que sí. Ya ha ocurrido en Estados Unidos, donde se ha reducido la presencia femenina en las aulas de universidades que imparten formación relacionada con las TIC. Y superados los estereotipos que identificaban a la mujer con determinadas carreras, sólo puede concluirse que es la falta de perspectivas en el mercado laboral, la causa de esta deserción.

Queda por tanto mucho por hacer para que la mujer ingeniera, que ha tenido que luchar para ocupar su lugar en una profesión antes eminentemente masculina y lo ha hecho con brillantez, obtenga el reconocimiento que merece en el mundo laboral sin discriminación alguna. Y es responsabilidad de todos, también de los ingenieros, contribuir a ello.

*Rafael de Sádaba es Ingeniero de Telecomunicación/Consultor, Miembro del Consejo Asesor de Media Responsable y Ex-directivo de Telefónica.

Otros artículos del columnista

También te pueden interesar…

Artículo anteriorMichelle O. en Vogue, la sorpresa que no fue
Artículo siguiente¿Medicina, Enfermería o Educación Infantil?