¿Esto solo lo arreglamos entre todos?

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Seguro que la mayoría de Vds. habrán tenido la experiencia de volar a través de turbulencias: bandazos y baches cada vez más intensos; los pasajeros se agarran instintivamente al asiento. Imagínense que, en esta situación, escucharan la voz del comandante anunciándoles: ´Tenemos problemas, estamos en una situación complicada; pido la ayuda de todos los pasajeros para tratar de salir de ella´. ¿Como se sentirían? Si quien se supone sabe gobernar el avión, no es capaz de hacerlo, ¿qué nos espera?

Viene esta reflexión al hilo de la campaña lanzada recientemente por una Fundación, bajo los auspicios de importantes empresas, la colaboración de personalidades relevantes y el apoyo más o menos explícito del Gobierno. La campaña aparece bajo la denominación “Esto solo lo arreglamos entre todos .org”, que nos remite además a una página web explicativa de la misma y nos invita a sumarnos al movimiento. (http://estosololoarreglamosentretodos.org/ )

A poco que nos paremos a pensar, nos asalta enseguida una terrible duda: ¿es que quiénes se supone deben dirigirnos, después de muchos bandazos, se manifiestan finalmente impotentes para encontrar el camino de salida? De entrada la primera reacción lleva a pensar que hacía falta algo así, un movimiento para unir esfuerzos y sumar soluciones; la unión hace la fuerza, cuantos más se sumen más posibilidades de vencer la crisis y, si no se vence, al menos se infunde optimismo. Poner coto al desánimo y arengar a las huestes, desalentadas y a punto de retirada ante tantas batallas perdidas, contra enemigos tan pertinaces, como el paro, el déficit, la deuda…

¿Están nuestros dirigentes reconociéndose incapaces?
Pero a poco que nos paremos a pensar, nos asalta enseguida una terrible duda: ¿es que quiénes se supone deben dirigirnos, después de muchos bandazos, se manifiestan finalmente impotentes para encontrar el camino de salida?

¿Se trata de una maniobra de distracción colectiva para diluir la culpa de los verdaderos artífices de la crisis, haciendo recaer no sólo sus consecuencias, sino también la tarea de resolverla en quiénes no son más que victimas de los desmanes e inoperancias de otros? ¿Es una arenga interesada a una sociedad cada vez más nihilista por parte de los que tienen como único objetivo maximizar su cuenta de resultados?

Cómo debe interpretarse el “todos” a que se refiere la campaña: ¿engloba a los empresarios y banqueros insensatos que nos han llevado a la debacle económica? ¿Se refiere también a los gobernantes inconscientes que no han sabido prevenir las causas ni resolver las consecuencias? ¿Incluye también a los políticos corruptos que han defraudado a los ciudadanos que les otorgaron su confianza? Y puesto que se habla de “todos” ¿se supone que serán sólo los hombres los que van a resolver la situación?

 

Se deduce que nos toca arreglar el desaguisado que otros han montado, pagar los platos rotos de una fiesta a la que no fuimos invitados. Entonces, ¿de qué nos sirven instituciones políticas, sectoriales, sociales… que costeamos entre todos y que ahora parecen declararse inoperantes? Se traslada al ciudadano la carga de resolver la crisis
Se deduce que nos toca arreglar el desaguisado que otros han montado, pagar los platos rotos de una fiesta a la que no fuimos invitados. Entonces, ¿de qué nos sirven instituciones políticas, sectoriales, sociales… que costeamos entre todos y que ahora parecen declararse inoperantes? ¿Qué retorno tienen los sueldos de tantos asesores, expertos, directivos, secretarios, etc que nuestros impuestos sufragan? ¿Van a ser los ciudadanos los llamados a trabajar para resolver el problema? Pero eso sí, los cargos y las prebendas para los mismos. Por cierto, ¿quién financia la campaña?

Perdónenme la comparación, pero no puedo evitar el símil con una empresa en la que el peso de la actividad recae en becarios mal pagados y explotados, que nunca van a recibir ni un ápice de los beneficios y logros que resulten de su esfuerzo, pero serán los primeros en sufrir las consecuencias de los errores de sus jefes.

Sí tiene razón en una cosa la campaña: para que un barco llegue a buen puerto todos los remeros han de remar en la misma dirección y al unísono. Pero esto es no es suficiente. Se necesita que el timonel tenga muy claro el rumbo que ha de seguir.

*Rafael de Sádaba es Ingeniero de telecomunicación/Consultor. Experto en TIC y RSE. Ex-directivo de Telefónica.

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