Crece el fenómeno del síndrome del emperador

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Se denomina síndrome del emperador a un fenómeno que crece día a día en nuestra sociedad. Se trata de los niños que acaban por dominar a sus padres, e incluso, en los casos más extremos, por maltratarles. ¿Cómo son esos niños? ¿Cuáles son sus características? ¿Es posible evitar que los potenciales tiranos no se conviertan en uno de ellos? Estas son algunas de las inquietudes que responde María Victoria García, presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Castilla-La Mancha (APapCLM), en una entrevista que no tiene desperdicios.

¿Qué es el síndrome del emperador?
Este término se refiere a los niños que se distinguen por ciertas características como la insensibilidad emocional, poca responsabilidad ante el castigo, dificultades para desarrollar sentimientos de culpa y ausencia de apego hacia los progenitores y otros adultos.

Es más frecuente en varones cuando ya son preadolescentes o adolescentes, estos varones manifiestan más su agresividad con las madres que con los padres.¿Cuáles son las señales de alerta?
Hay que estar atentos a los pequeños que imponen de manera sistemática su voluntad o tienen rabietas en lugares públicos delante de toda la familia. Otro factor clave en el desarrollo del síndrome es el niño que siempre se sale con la suya. Hay familias que giran siempre en torno a él. Esa debe ser una señal de alerta. Puede no tener más importancia o tenerla cuando los padres piensan que se les está yendo de las manos. Si se les deja hacer lo que quieren, cada vez hacen más chantaje emocional.

¿Cómo se puede frenar a un "pequeño tirano"?
Se debe tener muy claro cuál es el rol de cada uno. Un progenitor debe ejercer su autoridad, que significa que tiene que poner límites claros a sus hijos en todos los ámbitos. También hay una pérdida de autoridad de los profesores.

¿Los padres deben pedir ayuda a un profesional cuando piensan que su hijo se les ha ido de las manos?
En mi opinión, sí. Muchas veces, el pediatra puede darles pequeñas normas o consejos que no serían aplicables por debajo de un año. Los primeros diez meses de vida hay que apoyarle y achucharle. El problema surge a partir de un año, cuando el niño ya sabe quién ejerce la autoridad en casa.

¿A qué profesional deben acudir: a un pediatra, a un psicólogo o a un psiquiatra infanto-juvenil?
Será el pediatra quien valorará en qué situación se encuentra el afectado. Muchos de estos niños son hijos únicos o de padres añosos; también es frecuente entre los hijos adoptados, ya que el pequeño se ha convertido en un bien escaso y es el nuevo rey de la casa. Hay padres que quieren tanto a esos hijos que, con los años, les ahogan y se vuelven contra ellos. Cuando acuden a visitar al pediatra, explican que su hijo se comporta de una determinada manera y que tienen la sensación de que se les ha escapado de las manos. Eso es porque se deben fijar unas normas claras. También, en ocasiones, hay que decirles "no" y ser consecuentes con esa negación. Explicarles el porqué. Educar no es fácil. Es posible que, a partir de los 7-8 años de edad, cuando los niños ya tienen características de violentos, que ya son palabras mayores, deban acudir a una unidad de salud mental. Cada comunidad autónoma tiene una unidad de salud mental infantil atendida por un psicólogo y un psiquiatra.

¿Hay más niños emperadores que niñas emperatrices?
Sí, es más frecuente en varones, pero no sabemos por qué. Hay un componente genético y otras condiciones personales que pueden favorecerlo, como el hecho de ser hijo único, el caso del pequeño de la casa con hermanos muy mayores, de los padres añosos o con hijos adoptados. Además, cuando ya son preadolescentes o adolescentes, estos varones manifiestan más su agresividad con las madres que con los padres.

Autora: Clara Bassi

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