Conviviendo con ´la oveja negra´de la familia

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A veces la convivencia con un ser querido es problemática y hasta puede convertirse en una auténtica tortura quienes sucumben a sus engaños, enredos y manipulaciones. Afortunadamente, esta relación se puede sobrellevar mejor si se cambia de actitud y se siguen determinadas pautas de conducta. Aprender a cuidarse y a relacionarse con esta persona problemática, capaz de sacar a cualquiera de sus casillas, es posible si se establecen ciertos límites.

Se dice que todas las familias tienen una "oveja negra" entre sus miembros. Puede ser un adolescente rebelde en exceso, un toxicómano, un bebedor, una persona inestable que miente, que abusa de los demás, negativa, crítica, descuidada, con conductas peligrosas o que infringe la ley, un familiar que siempre pide dinero prestado y lo malgasta, una persona manipuladora, un pariente respondón y con mal genio… en definitiva, un ser querido problemático.

Hay que establecer unos límites claros en la relación con un ser querido problemático para poder cuidar de uno mismo.Así denominan a estos familiares o amigos la psicóloga Kate Thompson y el psicoterapeuta Bill Klatte en su libro "¡Qué difícil es quererte". ¿Cómo tratarlos? Este texto, que se debe leer con lápiz y papel, es una herramienta práctica que ayuda a reflexionar sobre la relación que se mantiene con ese familiar difícil y a adoptar el cambio de actitud y las pautas de comportamiento necesarias para ello.

El objetivo principal de esta obra es conseguir que los familiares o amigos que son víctimas de este hermano o hijo problemático aprendan a renunciar con amor a sus exigencias. Esta expresión, "renunciar con amor", no significa que haya que apartarlo de manera definitiva de nuestra existencia o que se le deje de querer, sino en establecer unos límites claros en la relación para poder cuidar de uno mismo. Tiene, además, un doble significado, según Thompson y Klatte: "se puede aceptar a las personas difíciles sin aceptar su conducta dañina; y cuidar de uno mismo es un acto amoroso que también beneficia a los demás".

Seres queridos problemáticos
Pero, ¿quiénes son los seres queridos problemáticos de cuyas acciones debemos protegernos? Cualquier persona puede ser difícil de querer en algunas situaciones. Sin embargo, sea cual sea su perfil, lo importante es saber que todos los seres queridos problemáticos comparten una serie de características que permiten considerarlos como tales. Según Kate Thompson, "son adultos que suelen repetir las mismas acciones y que se hieren a sí mismos o a otras personas. Incluso si no tienen intención de causar daño, lo causan, y hacen que la vida de las personas que les rodean sea muy estresante. Podemos decir que son turbulentos, molestos e inquietantes".

Son adultos que suelen repetir las mismas acciones y que se hieren a sí mismos o a otras personas. Incluso si no tienen intención de causar daño, lo causan, y hacen que la vida de las personas que les rodean sea muy estresante.

Sin embargo, no se puede cambiar a un ser querido problemático a menos que éste desee hacerlo. Por eso, quien debe cambiar es uno mismo, es decir, los familiares o amigos "víctimas" de esta persona tan querida, con el fin de retomar el control de sus vidas. Thompson y Klatte subrayan que hay que dejar de fingir que no pasa nada con esa persona, reconocer que se tiene un problema con uno mismo y operar el cambio.

Enredados, desconectados y conectados
Hay personas que se vuelcan en la vida de su ser querido problemático o, más bien, quedan atrapados en ella porque piensan que éste no se sabe cuidar por sí mismo. Sin embargo, la palabra "cuidar" significa diferentes cosas para diferentes personas.

Las personas que cuidan de adultos están "atrapadas o enredadas". Un ejemplo es el de un familiar que le paga el alquiler a otro; un hermano, por ejemplo, que se gasta todo nuestro dinero. "Al hacer este tipo de cosas para adultos capaces, limitamos nuestras propias vidas. Esto alimenta resentimientos y hace más fácil para nuestros seres queridos no asumir la responsabilidad de sus propias decisiones".

En el polo opuesto a las personas enredadas en la vida de su ser querido problemático están las "desconectadas" que deciden no saber nada más de su familiar o amigo difícil y perder todo contacto con ellos. La actitud más sana, en un punto intermedio, es la de estar conectados, la de mantener el contacto asumiendo que es una persona adulta, responsable de su propia vida y estableciendo ciertos límites en la relación con ella.

Una nueva relación con límites
Para establecer una nueva relación, lo primero que hay que tener en cuenta es que lo que no funciona es ceder a sus peticiones y deseos, puesto que siempre acaban haciendo lo que quieren y aprovechando la situación, lo que acaba generando malestar psicológico y un gran desgaste de parientes y amistades. Thompson afirma que es posible expresarles amor o amistad, pero marcando de forma clara unos límites sobre lo que sus allegados podrán o no podrán hacer por ellos de ahora en adelante.

Hay que aprender a decir "no". Es lo que se conoce como "rescate". El rescate de una persona una y otra vez sólo le permite cometer los mismos errores. Así no madurará. Es mejor para los dos dejar que el ser querido problemático experimente las consecuencias de sus propias acciones.Una persona manipuladora se siente segura, no se hace responsable de sus propias decisiones, atribuye a los demás la culpa de sus problemas y puede hacer que se sientan estúpidos y responsables. Nada más lejos de la realidad. Ante ello, sus víctimas deben saber que no tienen que hacer lo que esta persona quiera, no es su trabajo arreglarle las situaciones de su vida, sino decidir qué cantidad de tiempo o energía se le da y hasta dónde se hace por ella, es decir, marcarle unos límites.

Al principio, establecer este tipo de límites puede resultar incómodo, pero a medida que se practica se gana paz y equilibrio interior. Hay que aprender a decir "no". Es lo que se conoce como "rescate". "El rescate de una persona una y otra vez sólo le permite cometer los mismos errores. Así no madurará. Es mejor para los dos dejar que el ser querido problemático experimente las consecuenc
ias de sus propias acciones", advierte Thompson. El objetivo es aprender a disfrutar de la vida, incluso si el ser querido con problemas no quiere o no sabe disfrutar de la suya.

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