Chau vacaciones ¿hola rutina?

319

No hay más remedio que volver. Los psiquiatras le dicen síndrome postvacacional y tiene que ver con lo que tuvimos y dejamos, y con asumir que una nueva etapa comienza. La vuelta a la rutina diaria supone modificar el orden con el que veníamos: nuevo horarios de comida, descanso y ritmo de trabajo pueden alterar el reloj interno.

El esfuerzo que requiere este regreso, acompañado de la falta de motivación y de una visión lejana de un nuevo periodo de descanso, favorece la aparición del síndrome postvacacional.

Aunque no está tipificado como enfermedad por la comunidad científica, cuando llegan estas fechas, sus consecuencias son evidentes. Los psiquiatras definen el síndrome postvacacional como un estado de ánimo pasajero asociado a la preocupación. Según los datos disponibles, afecta a un 35% de los trabajadores españoles entre 25 y 40 años, en su mayoría, personas con dolencias psiquiátricas y mujeres.

El síndrome postvacacional
es un estado de ánimo asociado a la preocupación. En general, sentir cansancio y desánimo durante los días siguientes a la vuelta es un malestar transitorio.
El retorno a la realidad
Según Mario Páramo, psiquiatra del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), al concluir el periodo de descanso estival y retomar la actividad laboral, "hay que enfrentarse a la realidad y algunas personas pueden sentir ansiedad y depresión". Puntualiza que a los pacientes con padecimientos psiquiátricos "les cuesta más adaptarse que a otras personas", igual que sucede a quienes son más vulnerables y sensibles.

Las personas afectados por el síndrome postvacacional requieren un tiempo de adaptación, que oscila entre 24 horas y un mes. El abanico de señales es muy extenso y variado. Los síntomas son: fatiga, irritabilidad, astenia, tristeza, apatía, ansiedad, insomnio, dolores musculares, náuseas, palpitaciones y taquicardias, sensación de ahogo y problemas de estómago. Pero los especialistas avisan de que no hay que alarmarse; sentir cansancio durante los días siguientes a la vuelta es, en general, un malestar transitorio. Sólo si el estado de desánimo persiste durante más de dos semanas habría que consultar con el médico.

Cuando a las señales citadas se añaden agotamiento progresivo, desmotivación para el trabajo y cambios repentinos del estado de ánimo, con sentimientos de tristeza cercana a la depresión, pena o angustia, es posible que la razón esté en el trabajo en sí. Esta situación se relaciona con el "síndrome del quemado" o "burnout".

¿Tienes niños?
En septiembre llega también el inicio del "cole" y las actividades extraescolares. Cumplir de nuevo un horario estricto puede afectar a los niños cuyos padres también padecen síndrome postvacacional.

El inicio de las clases y las actividades extraescolares y cumplir de nuevo un horario estricto puede afectar a los niños cuyos padres también padecen síndrome postvacacional.

Una de las indicaciones de los especialistas consiste en animar a los niños a retomar los hábitos y los horarios escolares, varios días antes de empezar el curso. Así se favorece una adaptación progresiva a los cambios y se evita el retorno brusco a la rutina. Madrugar es el aspecto más difícil. Para que no sea así, los expertos proponen un reajuste progresivo de la hora a la que se despiertan los pequeños hasta que, dos o tras días antes de empezar el curso, hayan asumido el nuevo horario.

La prevención, el mejor remedio
La prevención es la mejor estrategia para evitar el síndrome postvacacional. Los expertos animan a regular horarios los días previos al inicio de la actividad laboral y dormir más horas durante los primeros días de regreso al trabajo. También conviene retornar un día o dos antes del final del periodo de descanso para favorecer una recuperación progresiva de los hábitos.

También te pueden interesar…

¿Ya has visitado Masculinidad/Tendencias en nuestra ZONA VIDA PERSONAL?

Artículo anteriorSophie Rousseau
Artículo siguienteKoro Castellano, a Tuenti