Beatriz Sarlo y su costumbre de rodearse por kirchneristas

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No era la primera vez que Beatriz Sarlo se rodeaba de kirchneristas, pero nunca se habló tanto de ella como cuando visitó la Tv Pública, y en 678 debatió sobre el lugar que ocupan los medios. Se dice que es una de las personas más inteligentes del país, que nadie puede contra argumentar sus tesis y se elogia sus posiciones críticas respecto del Gobierno. Más allá del "Conmigo no, Barone", que ya se hizo camiseta, una académica logró ser el centro de las miradas.

El programa se convirtió en uno de los hashtags más comentados en Twitter a nivel mundial. Hubo ecos desde que lo anunciaron, mientras el programa se emitía y por unos cuantos días más. Además del panel habitual, otro invitado llegó para debatir con ella: Ricardo Forster, del espacio de intelectuales de Carta Abierta.

Se trata de un momento histórico que contrasta con los anteriores no sólo por el fin de la impunidad y la reapertura de las paritarias, sino que además es un momento de alta politización. Sarlo sentía que no debía negarse a ir, porque en su recién editado libro toma al programa que modera Luciano Galende como eje de análisis. Se trata de "Kirchner 2003-2010. La audacia y el cálculo", de Sudamericana. Pero no se trataba de la primera vez que la renombrada crítica literaria se rodeaba de confesos kirchneristas.

Ya lo había hecho cuando el 11 de marzo de 2010 acudió al acto de Ferro, donde Néstor Kirchner celebró un nuevo aniversario del triunfo de Cámpora rodeado por un público compuesto principalmente por jóvenes que militan en organizaciones sociales – y destacó esta composición en un artículo en La Nación-, y también estuvo presente en la Plaza de Mayo el 27 de octubre, cuando ante la muerte del ex presidente se reunió una multitud que con la consigna improvisada "fuerza Cristina" expresaba su congoja, pero también su voluntad política de continuar el rumbo iniciado en 2003.

También estuvo presente en el acto del 11 de marzo de este año, en el estadio de Huracán. Cuando escribió sobre este acto, que estaba protagonizado por organizaciones sociales como el Movimiento Evita, Sarlo destacaba como una sorpresa "agradable" que le ofrecía esta nueva versión del peronismo, a la festiva presencia de militantes de la Juventud Sindical. "Antes, en los años 70, la Juventud Sindical, cuando no se tiroteaba, se agarraba a golpes con la militancia que hoy se celebra", cerró su nota publicada en La Nación al día siguiente.

A Sarlo se la puede acusar de no comulgar con el peronismo, pero no de dogmática. El uso intencionado de alguna de las frases que espetó en momentos de rabia durante el clamor del debate, vino después, y fue por parte de quienes estarían dispuestos a levantar a precio de titular a cualquier frase que opacara las cifras que ubican a Cristina Fernández como vencedora de las próximas elecciones. En todo caso, sería interesante preguntarse sobre la enorme difusión que las reflexiones de una intelectual comprometida con el pensamiento en sí mismo. Y si los medios, sin perder su lógica de mercado informativo, han elegido alargar el debate, será porque hay una sociedad que consume informaciones políticas. Se trata de un momento histórico que contrasta con los anteriores no sólo por el fin de la impunidad y la reapertura de las paritarias, sino que además es un momento de alta politización. Basta con caminar por la calle para verlo.

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