Autonomía y empoderamiento contra la crisis

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¿Qué posibilidades brinda a las mujeres la alternativa emprendedora? ¿Les ofrece posibilidades frente a las restricciones del mercado laboral o simplemente reproduce la discriminación bajo una forma diferente? ¿Ofrece un medio por el que puedan mejorar su calidad de vida (sobre todo en relación con otros compromisos) o incrementa su carga de trabajo? ¿Cuáles son los limitantes y obstáculos que existen en América Latina para el inicio y desarrollo de actividades productivas? ¿Existen facilitantes y estímulos en los diferentes países?

Durante los últimos años desde distintos ámbitos académicos y privados se han realizado esfuerzos por entender y comprender la dinámica de la actividad emprendedora y poder determinar si el crecimiento económico de un país contribuye al estímulo e impulso de los individuos hacia este tipo de actividad.

Si bien un ingreso per cápita elevado incide para el estímulo para nuevas oportunidades, esto no se traduce automáticamente en un mayor número de empresas. En algunos países de América Latina que han expandido su PBI durante la década de los noventa, no se registran incrementos directos y lineales de las tasas de creación de empresas, lo que estaría demostrando limitaciones en el proceso emprendedor.

En algunos países de América Latina que han expandido su PBI durante los `90, no se registran incrementos directos y lineales de las tasas de creación de empresas, lo que estaría demostrando limitaciones en el proceso emprendedor. La actividad emprendedora implica contar con individuos dispuestos a tomar más riesgos que el común de las personas, estar atento(a)s a nuevas oportunidades y preparado(a)s para encontrarlas, por ello es importante analizar también las motivaciones y estímulos de las personas: los que encaran un negocio por vocación y los que lo hacen por necesidad.

En relación al tema de las motivaciones, investigaciones realizadas señalan que para las mujeres, la necesidad de independencia es uno de los principales motivos para iniciar una actividad emprendedora. Evidentemente, existen motivaciones diferenciales entre varones y mujeres a la hora de iniciar un emprendimiento, la noción de independencia es importante para ellas, pero no siempre es el motivo principal.

Las mujeres de la región enfrentan barreras mucho más complejas en la participación de la economía formal que sus contrapartes en países desarrollados – escasas políticas y programas de apoyo y estímulo a la actividad emprendedora, exceso de normativas y procedimientos, falta de acceso al crédito – y además existen diferencias entre ellas en los diferentes países de América Latina y el Caribe.

Gran parte de la actividad emprendedora de la región ha surgido a partir de diferentes períodos de crisis económica. En Argentina, por ejemplo durante la crisis del 2001, un 45% de los emprendedores estaba motivado por la necesidad, mientras que en EE.UU. la necesidad originaba el 11% de los emprendimientos y en la India el 66%, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2000).

En varios países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), se han aplicado programas especiales para promover las empresas de propiedad de mujeres y existen evidencias que muestran la importancia de dichos emprendimientos en el desarrollo social y económico de los países. En AL&C, si bien se han impulsado y desarrollado iniciativas para estimular las actividades productivas para las mujeres durante las últimas décadas, todavía el conocimiento es escaso y fragmentario.

Las mujeres de la región enfrentan barreras mucho más complejas en la participación de la economía formal que sus contrapartes en países desarrollados. Sin embargo existen oportunidades:

  • Una fuerte incidencia del movimiento de mujeres ha logrado en la última década el surgimiento de redes y asociaciones que estimulan los desarrollos productivos para ellas en diferentes sectores de actividades.
  • Una masa crítica de mujeres ha comenzado a desarrollar exitosos emprendimientos (desde empresas familiares, pequeñas y medianas, y micro emprendimientos).
  • La capacidad de realizar asociaciones estables con diferentes sectores: Cámaras, Asociaciones empresariales, Organismos del sector público encargado de fijar políticas.
  • La creación de organismos especiales para la innovación en América Latina, posibilita la coordinación de estrategias junto a sectores productivos.

De todas maneras, es necesario lograr:

  • Diálogos amplios y estructurados, en el marco de alianzas público / privada, empresa / Centros de Investigación y Desarrollo.
  • Articulación entre programas e instituciones, para evitar una cantidad excesiva de regulaciones superpuestas que entorpecen la actividad productiva, y el desconocimiento de lo que cada institución realiza: “Comenzar siempre de 0.”
  • Colaboración, dialogo y articulación entre emprendedoras que favorezcan a la asociatividad.
  • Incorporar la diversidad exportadora en términos de producto (agregar valor) y de mercado (introducir nuevos).
  • Aprovechamiento del potencial de las redes de mujeres que existen en la Región y en especial de las líderes sociales que han emergido en los últimos años…

L@s invitamos a conocer diferentes experiencias en América Latina en http://www.eclac.cl/

*Lidia Heller es experta en el estudio del liderazgo femenino y coordinadora de la comunidad Women in Management. Síntesis del trabajo resultado de un largo proceso de búsqueda, análisis y edición, elaborado por la Autora para CEPAL: Mujeres emprendedoras en América Latina y el Caribe: realidades, obstáculos y desafíos

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