Con una carrera que transita entre la escritura, el periodismo y el activismo, Violeta Serrano ha convertido su pasión por la naturaleza y su compromiso con el cambio social en una misión transformadora. Escuela Savia, su más reciente proyecto, busca restablecer el equilibrio perdido entre el ser humano y su entorno natural. Desde la reflexión sobre el desarraigo y las oportunidades en el medio rural hasta la reconexión con prácticas esenciales como la jardinería y la creación artística, Serrano propone un camino hacia una vida más auténtica, consciente y sostenible.
Para Serrano, la urgencia de reequilibrar nuestra relación con el mundo natural no se limita a discursos políticos, sino que exige acciones concretas que transformen los hábitos de vida. Desde su propia experiencia, al establecerse en un pequeño pueblo del noroeste de España y construir una vida en armonía con la tierra, ha creado Escuela Savia como un espacio de aprendizaje que combina la sabiduría ancestral con herramientas modernas. El proyecto, que arrancará en 2025, propone un cambio de paradigma desde las raíces, conectando a las personas con la naturaleza, la palabra y su propio bienestar.
«El contacto con la naturaleza es lo único creíble y transversal», afirma Serrano, convencida de que este reequilibrio es esencial no solo para enfrentar los desafíos globales, sino también para devolverle sentido a la vida cotidiana.
Violeta Serrano: «Lo sagrado femenino es la clave para el cambio de paradigma que estamos necesitando»

¿Cómo te describirías en 5 líneas?
Creo que soy una persona curiosa, crítica y de acción. Me interesa descubrir nuevos desafíos para seguir aprendiendo y crear mi propio camino, reflexionar sobre el porqué de las cosas. Al mismo tiempo, no soy muy paciente y necesito desarrollar aquello que deseo cuando lo siento. ¡Soy una mujer apasionada! Y de una honestidad brutal, sobre todo conmigo misma: estoy tranquila mientras me pueda mirar al espejo, reconocerme y estar orgullosa de mis decisiones, ¡aunque no siempre acierte!
Como escritora, ¿cuáles son los 3 temas que más te interesa abordar en tu obra? ¿De qué manera dialogan estos temas con tu vida personal?
Los temas que trabajo en mi obra literaria, ensayística y poética son el desarraigo, las oportunidades del medio rural y el valor de los entornos naturales para una vida más equilibrada a nivel personal y global, el potencial de las migraciones en el siglo XXI, los retos y oportunidades del trabajo del futuro, la condición compleja pero desafiante de la generación perdida a la que pertenezco, la vida híbrida entre el campo y la ciudad, pero también entre Argentina y España, los dos países en los que desarrollo mi vida. Además escribo columnas de opinión, artículos de prensa y discursos, sobre todo en el ámbito de la comunicación política pero también en el marco de estrategias de liderazgo comunicativo para mujeres de manera personalizada.
Eres una defensora de la naturaleza, ¿qué lugar crees que ocupa hoy la lucha ecologista en los discursos políticos? ¿Cuál es tu análisis a futuro?
Creo que es un tema que está absolutamente relegado. Eso es curioso, porque no hay nada más urgente que la búsqueda de un reequilibrio con el mundo natural. Sí, hay términos que se usan en el campo de los discursos políticos pero de un modo más bien cosmético: no hay una voluntad política real que trabaje para cambiar de raíz nuestra relación con el entorno, a pesar de que este abuso que hace siglos que venimos cometiendo nos vaya a generar los mayores desafíos que hayamos enfrentado jamás, con el coste social y económico brutal que esto conllevará (lo que ha ocurrido en Valencia en las últimas semanas es sólo un ejemplo). Mi análisis a futuro es que sólo se cambiará el timón si la fuerza ahorca y pongo un ejemplo claro aunque pueda resultar polémico: nadie he hecho más por el desarrollo de la energía limpia en Europa que Putin.
«No hay una voluntad política real que trabaje para cambiar de raíz nuestra relación con el entorno»
A eso me refiero con que deben ser condicionantes externos los que empujen al cambio porque lo que hace falta es una revolución que la clase política no está dispuesta a dar porque significaría cambiarlo todo y no saben ni por dónde empezar. En este sentido, los ultra liberales, por llamarlos de alguna manera, están tomando la delantera a través de sus aliados “tecno-utópicos”: son los únicos que pueden dar sustento a un imaginario de futuro creíble para la población y de ahí sus éxitos electorales hoy en connivencia con un tipo de “figura política” que desconocíamos en las democracias liberales tradicionales.
Creo que la izquierda debe reconfigurarse urgentemente desde una utopía que tome el contacto con la naturaleza como eje fundamental: es lo único creíble y transversal, que nos arrasa a todos, que nos toca a todos, que nos inspira a todos, desde todo el espectro ideológico. Y no pasa por obligar a la gente a reciclar: pasa por generar oportunidades de vida -esto es soluciones de vivienda, trabajo, alimentación y ocio- en reequilibrio con entornos naturales. No es imposible: vivimos en el siglo XXI, las conexiones tanto de transportes como de internet son increíbles. Ya es hora de usarlo a nuestro favor: a favor de la gente, del común de la gente. De lo contrario los “tecno-utópicos” convertirán a las democracias liberales en una nueva Edad Media donde la economía financiera y los algoritmos sociales serán la única competencia posible y no va a terminar bien.
«El contacto con la naturaleza es lo único creíble y transversal, que nos toca a todos, que nos inspira a todos, desde todo el espectro ideológico»
¿Cómo resumirías el camino que te trajo hasta tu presente?
Unas condiciones llenas de obstáculos a las que no me quise resignar y tomé decisiones en consecuencia. Me explico: no nací en una gran capital sino un pueblo bastante conservador y relegado de la España profunda. Mis padres no son gente que tuviera ningún contacto importante. No tuve acceso a institutos o universidades privadas. Por si fuera poco, me pilló la primera crisis de 2008 cuando intentaba incorporarme al mercado laboral. Cuando logré publicar mi primer ensayo en una editorial del Grupo Planeta, llegó el COVID.
Bien, todo eso fue un aliciente para buscarme la vida y crear alternativas y, si algo no existía, lo inventaba. Con esa determinación decidí irme a Buenos Aires en 2013. Allí me convertí en la escritora y emprendedora que soy. Luego regresé a vivir a España en 2020 y he generado desde entonces una vida híbrida entre los dos continentes.
¿Qué proyectos tienes a futuro? ¿Qué puedes contarnos de Escuela Savia?
En este momento tengo dos grandes proyectos: uno es publicar mi segunda novela, después de mi estreno en la ficción con Hijas de nadie. El otro es el desarrollo de una empresa que he creado en el último año: Escuela Savia. Se trata de un entorno que diseñé después de una crisis brutal que me generó mi paso por la política al más alto nivel en España. La frustración y el desaliento que implicó esa experiencia me llevó a buscar la manera de ayudar a la gente desde otro lugar.
Por suerte, hay muchísimas posibilidades de hacerlo a través del mundo digital en el que hoy vivimos. Paradójicamente, lo que SAVIA pretende es reequilibrar desde la conexión “fuera de las pantallas” a las personas para que se sientan mejor en un mundo arrasado por la velocidad y la ansiedad constantes. Para ello se trabaja con la reconexión con la raíz (la naturaleza) y la sabiduría transformativa a través de rutinas equilibrantes y potenciación de prácticas de bienestar auténtico que van desde la jardinería hasta la creación artística en diferentes campos, pasando por formaciones en liderazgo transformativo.

¿De dónde ha salido la inspiración para este proyecto? ¿Cuál es su objetivo?
Como decía, este proyecto nace de una inmensa crisis. Había cosas que no tenían solución y sólo cabía aceptarlas, pero otras sí que la tenían. La respuesta fue mirarme dentro y entender que mi propósito nunca había cambiado, aunque para ser fiel a mí misma hubiese tenido que renunciar a muchas comodidades. Confié en mí y entendí que, en realidad, la última crisis no era más que una transformación más para tratar de crear algo auténtico que realmente pudiese ayudar a tantas personas que están sufriendo porque se sienten arrasadas por esta manera de vivir: siempre veloz, nunca reflexiva ni enfocada en el presente.
Me explico: hace años entendí que no tenía ningún sentido vivir en una gran capital. Por eso decidí construir mi casa en lo que fue la vieja huerta de mis abuelos, en un pequeño pueblo en el noroeste de España, de menos de 300 habitantes. Mi casa mira a la montaña, está llena de ventanales y puedo ver el ciclo del sol y de la luna, ver cómo las estaciones cambian completamente el paisaje y entiendo que todo es cíclico y que la naturaleza tiene para aportarnos casi todo lo que necesitamos.
De hecho, hacerme una casa implicaba también tener una huerta propia para alimentarme de manera consciente, sana y económica: le damos muy poca importancia a algo que hacemos cada día y es nutrirnos. Es fundamental y hemos perdido la conexión con ello: a partir de ahí, es normal que la gente no encuentre su brújula. La creación, en mi caso, la escritura, ha sido también un faro con el que guiarme: narrar, usar las palabras para darle significados a la vida y al mundo, para preguntarme los porqués de las cosas. Eso es algo que también es esencial y estamos perdiendo porque se le está quitando valor.
«Le damos muy poca importancia a algo que hacemos cada día: nutrirnos»
De todo ese magma nace Escuela Savia: quiero acercar esta forma de vida a la mayor cantidad de gente posible para que tenga esperanza, para que pueda soñar con una vida más plena en comunión con la naturaleza y su ser auténtico que pasa por la palabra y la creación. No hace falta ser escritora, hace falta tener pensamiento y ganas de usar la palabra para entender y para ser. De eso va Escuela Savia: ahora mismo estamos en periodo de prelanzamiento y empezará a funcionar como tal en el primer semestre de 2025.
Algunas ideas se repiten al leerte: mujeres, tierra, naturaleza, redes. ¿Cómo se integra todo ello en Escuela Savia?
Creo que lo sagrado femenino es la clave para el cambio de paradigma que estamos necesitando. Y cuando hablo de sagrado femenino me refiero a una manera de ser y estar en el mundo que está vinculada al respeto por la tierra que nos nutre, por la capacidad de dialogar y tejer alianzas y por la potencialidad de crear nuevas formas de expresión para asentar narrativas superadoras que generen la esperanza. No puede salir nada bueno de una sociedad frustrada pero yo sí tengo esperanza de que lo vamos a lograr porque todo lo que necesitamos está muy cerca: es cuestión de transformar el deseo inalcanzable en felicidad esencial, por eso el subtítulo de Escuela Savia es “reequilibrio desde la raíz y sabiduría transformativa”.
«No puede salir nada bueno de una sociedad frustrada pero yo sí tengo esperanza de que lo vamos a lograr»
Habrá distintos canales para trabajar ese bienestar. En primer lugar estará el club, en el que se practicará directamente conmigo con cuatro elementos por mes. A través de una palabra ofreceré 4 elementos, 1 por semana, para que puedas tener una rutina. El primero será el fuego, el calor: con una carta similar a las ‘Huellas para salir del laberinto’. El segundo será la tierra, con un podcast titulado ‘Desde la raíz’ en el que entablo una conversación con mi padre. El tercero será el agua, es decir, la creación: ahí ofreceré una consigna creativa, apta para cualquier tipo de público, no sólo para personas con experiencia en escritura, al revés. El cuarto será el aire, donde nos inspiraremos con expresiones ajenas para seguir creciendo.
Además del club, tendremos la escuela propiamente dicha donde habrá un catálogo de cursos vinculados a los temas de Savia. También habrá consultorías específicas en comunicación y/o creación de obra propia con guías savias, es decir, con un equipo de mujeres que admiro y respeto. En tercer lugar, tendremos el ágora: un espacio de encuentro sobre pensamiento crítico con invitados muy especiales que, de alguna manera, considero que tienen la capacidad de transformar (escritores, pensadores, etc.). ¡Todo eso albergará Escuela Savia! Aún estamos trabajando en la confección y ojalá muchas personas se unan para ir, poco a poco, tejiendo una nueva manera de ser y estar en este mundo.
Más sobre Violeta Serrano

Magíster en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra – Barcelona School of Management. Licenciada en Filología Hispánica y Filología Francesa por la Universidad Autónoma de Barcelona, con el reconocimiento de Premio Extraordinario en ambas titulaciones. Continuó sus estudios de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada también reconocidos con el Premio Extraordinario de Titulación, completándolos con una estancia en la Universidad Torcuato di Tella de Buenos Aires. Además, es egresada del programa ejecutivo de la Universidad Austral en Nuevos Modelos de Negocios y Marketing Digital.
Es creadora y directora de esta revista digital continuidaddeloslibros.com declarada sitio de interés cultural por la Ley de Mecenazgo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. También es fundadora y directora de MIMÉTIKA for Business and Education, una empresa de formación en soft skills a través de técnicas de creative writing. Con este proyecto resultó ganadora de la IV Aula Emprendedores de ESADE Madrid en 2019.
Ha sido colaboradora en diversos medios: RADAR, de Página12, Ideas, y Cheek Magazine, entre otros. En España, ha colaborado con Revista Mercurio y FronteraD, donde su texto ‘Los Panero: encinas parían cadáveres’ fue seleccionado para la Antología 2015-2017 como uno de los más relevantes. Por este trabajo recibió el Accésit en el VII Premio Nacional de Periodismo Juan Andrés García.
En 2016 publicó Camino de ida (ed. Modesto Rimba) en la Argentina y en 2020 el poemario Antes del fuego (Índigo Editoras) y el ensayo Poder migrante (editorial Ariel) en España. En 2022 publicó Flores en la basura. Un relato personal de la generación perdida, también por la editorial Ariel en España.


