Que los árboles de la ideología no nos impidan ver el bosque de la verdad

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Me asomo por primera vez a esta ventana, gracias a Mujeres y Cia., en un momento de elecciones, en este caso, europeas. Algo afortunadamente habitual en nuestra vida cotidiana, dónde las consultas electorales, ocurren a menudo. Desde que la política no se escribe con mayúscula, con la generosidad y la altura necesaria para tan importantes fines como la mejora de la vida de los ciudadanos, me planteo que hay una serie de temas transversales, que deberían ser más universales. Cuestiones que por su trascendencia e importancia no deberían estar en el día a día de la política, sino en el gran consenso al que aspiramos muchos. La Política. Entre otros la discapacidad, los derechos humanos, la ecología, y los derechos de las mujeres.

La banalización, la frivolidad y las tonterías que hemos presenciado los días de la campaña, el uso incongruente, partidista y superficial de un tema tan importante como este último, me parece indignante. ¿Dónde están los temas que de verdad nos interesan, los temas que afectan a nuestra vida diaria? La conciliación, la igualdad de salarios, de oportunidades, los techos de cristal, los apoyos de todo tipo a la familia, el maltrato, la terrible situación de las mujeres y las niñas en el tercer mundo, también de tristísima e imperiosa actualidad.

Las grandes ideologías aquí y ahora, nos cierran el campo, se han convertido en grandes árboles, sequoias gigantes, que nos impiden la visión del bosque, el mundo que nos rodea. Ideologías que vienen de siglos pasados, que siguen siendo necesarias, pero que en los últimos años, desde mi punto de vista se han anquilosado, "paquetes" muy cerrados, como las listas electorales, llenos de prejuicios, rigideces y sesgos. Además son mutables, se adaptan a la coyuntura interesadamente. Los grandes árboles se mueven y no lo hacen para dejarnos pasar, sino para que los políticos pasen mejor. Donde dije digo, digo Diego. Recordamos cambios radicales, en todos los partidos que han llegado a tener poder. Mucho o poco. A veces en un tiempo escandalosamente corto. La muy practicada "ley del embudo", manga ancha en mi lado, estrecha en el tuyo……

Las grandes ideologías aquí y ahora, nos cierran el campo, se han convertido en grandes árboles, sequoias gigantes, que nos impiden la visión del bosque, el mundo que nos rodea  Hablo de temas universales, globales, importantes que a todos sin excepción, nos interesan. ¿Quién quiere un mundo contaminado, deteriorado, convertido en un basurero global? ¿Alguien desea que las personas con problemas de salud, o por su edad, no vivan dignamente? ¿A quién le gustaría vivir sin garantías jurídicas, en un caos de abusos y desmanes? ¿Es posible que todavía, para la mitad de la población, las mujeres, sea más difícil tener una educación, un trabajo y el reconocimiento de su independencia y dignidad personal?

Cuando desde la política se habla de estos temas, intervienen los oportunismos y los intereses. Descaradamente. De todo tipo, electorales, económicos, diplomáticos, fácticos. Y no nos lo podemos permitir.

Pretenden incluirnos en bloques, compartimentos cerrados. Ideológicamente obsoletos que corresponden a planteamientos antiguos, muchos del SIXX.

A los políticos, en general, no les importa el fondo de la cuestión, dentro de ese "encajonamiento ideológico" buscan lazos para adornar "el paquete de propuestas" bastante escasas o en muchos casos, de proyectiles a modo de tirachinas, para lanzarlos sobre el contrario. Se apropian de temas que no les corresponden, porque son de todos, y se hacen representantes de causas de las que cuando realmente pueden hacer algo, abandonan. Se quedan en lo anecdótico, sin ir al fondo de las cuestiones. Utilizan estos temas tan importantes como bandera, para arañar votos, no para hacer los cambios estructurales que necesitamos. Un barniz para resultar modernos y políticamente correctos. Por estas torpes intervenciones, a veces, se exacerban lo ánimos y vamos para atrás, abonando posiciones ultra de cualquier signo.

Cuando hablo con otras mujeres, y lo hago a menudo por mi profesión, (en comunicación somos muchas) me doy cuenta que no importa tanto la ideología, cuando hablamos de los temas que directamente nos afectan. Tenemos las mismas inquietudes, parecidos problemas y similares intereses. Desde diferentes posiciones políticas, religiosas, morales, edades y circunstancias, fluyen los temas, y en la mayoría de ellos encontramos el acuerdo o la discrepancia, pero el respeto y el enriquecimiento de las distintas posiciones, que no vemos en los debates políticos y mucho menos en los comentarios posteriores.

Se apropian de temas que no les corresponden, porque son de todos, y se hacen representantes de causas de las que cuando realmente pueden hacer algo, abandonan Me gusta la variedad y riqueza que nos proporciona la escala de grises, ni blanco nuclear, ni negro carbón.

Y llegaremos a esa escala de grises, sin corsés ideológicos, sin prejuicios, y con la información que nos proporcionan los medios del SXXI, asequibles, baratos y al alcance de todos. Tenemos la obligación histórica de utilizarlos, porque nos harán más independientes, más formados, con mayor capacidad de análisis. Seleccionar los medios que leemos, escuchamos, o las televisiones y los medios digitales que dejamos entrar en nuestras casas, las personas a las que seguimos en redes sociales, lo que publicamos en nuestros perfiles en redes sociales o blogs, como nuevos ciber-periodistas.

Los medios tradicionales, están en crisis, pero tenemos la enorme oportunidad de asistir a esta evolución tan interesante…….y actuar. Podemos intervenir activamente, por primera vez en la historia, publicando lo que nos inquieta, difundiendo lo que nos conmueve, y opinando y apoyando las causas y las historias que nos parecen de interés. Podemos aprovechar esta situación para salir de esos corsés ideológicos, y de los medios que nos están ayudando muy poco. La información que recibimos y publicamos, es una nueva responsabilidad, que si ejercemos bien, nos ayudará a ser más sabios, mas independientes, mas empáticos, y también más influyentes, y permitirá que evolucionemos a posiciones mixtas, adecuadas para afrontar los retos y las dificultades que se nos plantean cada día.

Que la información, a la que podemos acceder fácilmente, nos ilumine y nos permita ver el bosque de la verdad. Que los políticos comprendan que los ciudadanos informados son difícilmente manipulables y que ciertos temas universales, son transversales, nos interesan a todos, no son "suyos" ni de su partido. Todos ellos, sin excepción, deben llegar a acuerdos para mejorar sustancialmente esos ámbitos. Debemos exigirlo y hacerles saber que no vamos a conformarnos con menos.

*Margarita Jerez de la Vega es socia directora de JP Media Internacional

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