Lo verdadero es un momento de lo falso

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La autora: Lucía Etxebarria.
¿Qué puedo decir de mí? He escrito cinco novelas, dos libros de cuentos, dos de poesía, tres ensayos, un libro para niños y tres guiones que se han llevado al cine. He ganado seis premios literarios de renombre (Planeta, Nadal, Primavera, Barcarola, Il Lazio de Literatura, concedido por el Ministerio de Cultura italiano, y el Coca-Cola de redacción, que obtuve cuando tenía nueve años). Tengo 43 años, una hija, un perro, tres tatuajes e incontables cicatrices, tanto visibles como invisibles. Entre las visibles, una de ellas me cruza el pecho y otras dos me circundan la ingle, lo que supongo que resulta bastante simbólico. Soy doctora Honoris Causa por la Universidad de Aberdeen. Mis obras se han traducido a catorce idiomas. Soy madre soltera, sagitario con ascendente en sagitario, bastante celosa de mi vida privada, y no me gusta nada la idea de que en la solapa de un libro figure mi biografía porque las biografías se suelen escribir cuando uno ya se ha muerto y a mí, espero, me queda mucho por vivir.

Una novela sobre el deseo
Un grupo de música a punto de conseguir el estrellato, los Sex & Love Addicts, encabezados por un líder carismático, Pumuky, que muere de forma trágica, sirve como eje en torno al que rotan todos los personajes de la nueva novela de Lucía Etxebarria.

Lo verdadero es un momento de lo falso reúne la presencia de varios personajes para retratar la atormentada psicología de Pumuky. La narración nos muestra las historias de cada uno de ellos, las mujeres que han rodeado en sus últimos años de vida a Pumuky y sus compañeros de grupo, que son, además, sus amigos desde la infancia.

Esta novela demuestra que la realidad no existe. Que cada hecho pasa por el filtro de nuestra interpretación y nuestra percepción.

La muerte de Pumuky, que aparece en medio de un pinar a las afueras de Madrid con un tiro en la cabeza, pone final al meteórico ascenso de la banda. Pero no resuelve, sino que alimenta, el mar de dudas que gira en torno a su persona: ¿fue un suicidio como todos han dado por supuesto o se trata de un asesinato? De ser lo primero, ¿por qué llegó hasta ese punto de desesperación? Y, de ser lo segundo, ¿quiénes estaban interesados en acabar con su vida?

El narrador o narradora ha recibido el encargo de escribir la biografía del grupo (porque las biografías de cantantes autodestructivos y bellos como Ian Curtis, Kurt Cobain o Jim Morrison siempre resultan éxitos de ventas), y por eso va entrevistándose con la gente que lo rodeó. Desde el compañero de grupo y mejor amigo de la infancia, Romano, a las mujeres que de modo directo o indirecto lo trataron en sus últimos años de vida. Todas esas miradas van formando el puzle de la novela, que finalmente nos ofrece el retrato de un ser al límite, obsesionado con la imagen que los demás tenían de él y la incapacidad de disfrutar de una vida que vivió al límite, exprimida hasta la última gota.

Esta novela demuestra que la realidad no existe. Que cada hecho pasa por el filtro de nuestra interpretación y nuestra percepción y que, por lo tanto, a partir de una situación vivida existirán tantas realidades como personas las vivieron, o como medios las amplifiquen y las distorsionen. Proponemos un experimento a los lectores: que llamen a los comensales de la última cena de Nochebuena en la que estuvieron y les pidan que les digan cuál fue el menú y cuáles los modelos de los presentes. Verán cómo las respuestas no coinciden.

El abanico de tipos que presenta la novela la convierte en un catálogo interesantísimo de los modos de enfocar la realidad de los hombres y mujeres de hoy.

De la misma manera, en esta novela hay un hecho, la muerte del cantante, y diferentes versiones de todos los que lo conocieron. Cada uno tiene una tesis sobre lo que pasó, y cree tener las pruebas que refutan dicha tesis. Pero el lector se dará cuenta, al cotejar las versiones, de que las mentiras, las malinterpretaciones y los engaños, conscientes o no, nublan la percepción de los que lo rodearon.

Es el lector quien debe decidir cuál es el final de una novela que tiene mecanismo de novela negra, pero que en realidad propone muchas más cosas. Se trata de un juego muy complicado de cajas chinas, en el que cada historia contiene una historia nueva.

Con esta novela Lucía Etxebarria confirma su capacidad de crear personajes que, más allá de simplemente veraces, resultan casi reales. El abanico de tipos que presenta la novela la convierte en un catálogo interesantísimo de los modos de enfocar la realidad de los hombres y mujeres de hoy. Todo sin obviar una presencia constante del amor y, por supuesto, del sexo, dos términos que los protagonistas de la novela, como la sociedad de hoy en día, no saben diferenciar.

Una novela que sitúa a Lucía Etxebarria como una de las voces más rotundas de su generación. Una novela que construye una mirada de la realidad alejada de los prejuicios y clichés a los que se nos ha tenido acostumbrados.

Editorial: Santillana
Páginas: 416

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