La bondad (y la maldad) de las mujeres

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Mato, Botella, Cospedal, son noticia antes de que Aguirre vaya por ellas. Dice mi gurú que es el precio que deberemos pagar por estar cada vez más expuestas. Me pregunta si el hecho de ser mujeres presupone un mejor comportamiento o recursos morales a la hora de actuar. Le digo lo que vengo diciendo desde hace mucho: las mujeres debemos estar en los lugares de poder porque estamos preparadas y no por ser buenas personas, empáticas o complementarias. Y sí, que en la medida en que seamos protagonistas, estaremos más expuestas. Y eso supone con el foco en el bien y en el mal también.

¿Sería mejor que aflorara aquello que decimos que las mujeres aportan a una gestión – trabajo en equipo, colaboración, empatía, comunicación, solidaridad, austeridad…-porque suele, en la mayor parte de los casos, estar en nuestro “adn”?

Sí. Pero también es normal que cada cual lleve en su mochila lo que es, a pesar de sí mismo.

Yo no quiero caer en la trampa de pensar que las mujeres se dejan utilizar, porque sería abonar la teoría de que no son suficientemente ´listas´. Prefiero pensar que tienen el derecho a ser tan malas o tan buenas como sus colegas varonesOtra cosa es la teoría de una gran amiga que conoce desde adentro el mundo de la política, y afirma que ciertos hombres acuden a las mujeres para sacarse los marrones de encima algo que en momentos como éstos se está viendo con creces.

Yo no quiero caer en la trampa de pensar que las mujeres se dejan utilizar, porque sería abonar la teoría de que no son suficientemente ´listas´. Prefiero pensar que tienen el derecho a ser tan malas o tan buenas como sus colegas varones, con todo lo que ello implica para sus propias vidas, y, en el caso de la política, para la vida de los ciudadanos.

Repaso la prensa local y encuentro algunos titulares: La directora de una perrera sacrifica 2.865 perros y gatos con sufrimiento innecesario; Una perturbada malhechora, vandaliza a Delacroix en el Louvre; Valerie Trierweiler, primera dama francesa, va a desfiles cuando no es momento para lujos en Francia; El 84% de la población pide que dimita Mato; La infanta no podía ignorar los fraudes de Undargarín.

Esperanza Aguirre
vuelve al ruedo atacando a las mujeres de su partido en una reunión interna que trasciende a la prensa. La aguerrida política, retoma sus colores y da razón a mi gurú que decía que una política como ella, no deja la cancha ni su batalla por la enfermedad sino para tomar carrera y volver en el momento oportuno. Mirando la escena nacional no tengo más que darle la razón.

Benedicto renuncia por falta de fuerzas. Una amiga ironiza preguntándome por qué Dios no lo ayuda si tiene línea directa con él y se va mascullando que hasta Dios dimite antes que Rajoy.

Recuerdo al fantástico Kelsey Grammer en la antípodas del refinado e irónico «Fraser» dando vida al oscuro alcalde de Chicago mientras suena el apocalíptico Satan Your Kingdom Must Come Down. Y pienso que más allá o acá de Benedicto, podría ser el tema de fondo de los tiempos que corren.

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Periodista y Empresaria, es fundadora y CEO de Mujeres&Cía y de Las Top 100 Mujeres Líderes en España. Su última iniciativa es engageMEN, una plataforma para comprometer a los hombres en el cambio de la sociedad. Diversidad y talento en las empresas, liderazgo, lobby femenino y poder, emprendimiento y networking son algunos de los temas que imparte en conferencias y talleres. Es autora de Seis mujeres, seis voces, otra mirada sobre la mujer y el poder.