Desigualdad en la abogacía: involucrando a los hombres

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En la invitación a la III Cumbre de Mujeres Juristas, decía Sonia Gumpert, decana del Colegio de Abogados, que el género masculino es corresponsable en un altísimo grado de las causas de la situación actual de desigualdad de género en el ámbito jurídico. Incluso en aquellos que debieran ser ajenos a tal realidad, como la administración pública y las grandes empresas.

“Siendo los hombres parte activa del problema, necesariamente han de serlo de su solución. Es imperativo pues contar con ellos en el análisis para enriquecer el debate con sus opiniones y reflexiones así como en la fijación de las bases del compromiso común y en la asunción del trabajo necesariamente conjunto para lograr la erradicación de la desigualdad de género y, en concreto y en lo que a las mujeres juristas se refiere, para cerrar definitivamente la brecha en el desarrollo profesional” aseguraba Gumpert.

“Siendo los hombres parte activa del problema, necesariamente han de serlo de su solución. Es imperativo pues contar con ellos en el análisis para enriquecer el debate con sus opiniones y reflexiones así como en la fijación de las bases del compromiso común"Por ello, en esta tercera edición de la Cumbre que acaba de realizarse en Madrid, los hombres aportaron su mirada, integrándose en todas las mesas de debate.

Las conclusiones de las cuatro mesas redondas recogidas y leídas por el diputado Manuel Pradas, dejaron claras varias cuestiones: 

1. La mujer accede a puestos de responsabilidad con mayor esfuerzo, compromiso y dedicación. A pesar de los avances conseguidos, debe trabajar más que un hombre para acceder al mismo puesto. En la carrera judicial, los ascensos se realizan mediante nombramientos no reglados, es decir, por designación. En el caso de los altos directivos de empresas son elegidos por quienes forman ya parte de la dirección cuya mayoría son hombres.

2. En España las dificultades son mayores que en otros países europeos donde no hay excesiva dificultad para acceder a puestos directivos intermedios. Sin embargo, para acceder a puestos de primer nivel en Organizaciones Internacionales los obstáculos se equiparan a los españoles.

3. Los hombres son valorados por su potencial y las mujeres en base a resultados demostrados. Es con lo que se encuentras las abogadas a medida que van ascendiendo a puestos de alta dirección. Las mujeres deben recibir más apoyo dentro de los equipos, puesto que es necesaria la diversidad para ofrecer más riqueza en el trabajo diario. Las mujeres no pueden pagar un precio por tener hijos, pero la realidad es que son ellas a quienes más afecta la conciliación de la vida familiar y laboral.

4. El porcentaje de mujeres socias en los grandes despachos es de un 15,7% en una profesión donde ellas obtienen mejores expedientes académicos. Esto significa que las mujeres en la abogacía tienen que hacer un sobre esfuerzo ya que la desigualdad afecta a su carrera profesional. Los planes de igualdad, tal y como están concebidos, parece que no funcionan. Hay tres problemas básicos que deben ser abordados de manera previa o paralela a la conciliación en los despachos de abogados: existe un problema en cuanto a la carga de trabajo; también un problema estructural orientado a la base social española para implantar la flexibilidad laboral; y, no está bien valorado el trabajo de abogados y abogadas. Las organizaciones profesionales juegan un papel importante a la hora de realizar políticas de igualdad para sus asociados y asociadas. Las políticas de igualdad deben ir dirigidas tanto a mujeres como a hombres.

5. En materia de lenguaje jurídico, España está a la cola de la mayoría de los países, incluidos los de Latinoamérica que llevan trabajando en estas cuestiones más tiempo que nosotros. El derecho a comprender por parte de los ciudadanos requiere mayores esfuerzos de las instituciones judiciales. Se debería profundizar en la redacción de las resoluciones ya que en muchas ocasiones utilizan un vocabulario "encapsulado" con términos sustituibles y que dificultan enormemente la comprensión. Los legisladores entienden que la utilización del masculino en el lenguaje jurídico tiene que ver con su origen, con la antropología de las palabras. Fijan la palabra que entienden más correcta con independencia de que se trate de un interesado o de un demandante. La conclusión a la que llegan es que lo sexista no es tanto el lenguaje en sí como realmente el mensaje, en la medida en que se intenta redactar utilizando el término más adecuado con independencia de que sea masculino o femenino. Eso no significa que se alcance dicho objetivo. El lenguaje sexista no tiene que ver con el sexo sino con el abuso de poder como es la violación o la violencia de género. El lenguaje sexista consigue convertir a las mujeres en audiencia cautiva. La exclusión y la autoexclusión sociolingüística conducen a una menor autoestima y a una carencia de la confianza necesaria para el liderazgo.

6. Educación igualitaria. La igualdad debe sentirse no pensarse. La educación de los jóvenes, tanto en los centros educativos como en casa, además de la información que reciben a través de los medios de comunicación y de las redes sociales debe ser íntegramente igualitaria.

7. Las nuevas tecnologías deben asumir un papel protagonista en favor de la igualdad de género y para solucionar este problema de falta de percepción real de la desigualdad y la violencia desde la concienciación y la denuncia de las situaciones creadas. Muchas situaciones de violencia se producen o agravan por el hecho de ser mujer. La desigualdad entre hombres y mujeres se percibe en menor medida entre los adolescentes y jóvenes que entre la población adulta. De igual forma, en cuanto a las situaciones de violencia los adolescentes y jóvenes tienen una percepción menor que los adultos.

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Y todo ello a pesar de que el número de órdenes de protección establecidas ha aumentado notablemente entre las menores de 18 años.

 

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