7 características que suman para lograr el éxito como emprendedoras

IEBS Business School señala aquellas habilidades y actitudes que deben estar presente (o cultivarse) en las mujeres que aspiran a emprender.

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Aunque quede mucho camino por recorrer, parece que poco a poco cada vez son más las mujeres que apuestan por emprender y seguirá siendo así en los próximos años.

Por eso y para animar a todas aquellas mujeres que quieren montar su propio negocio, IEBS Business School, destaca 7 características que ayudarán a una mujer que tenga como objetivo una trayectoria emprendedora:

1- Perseverancia:

La perseverancia es clave en el mundo emprendedor y especialmente en el caso de las mujeres, que lamentablemente suelen tener que esforzarse mucho más para triunfar. Es una cualidad que sirve para automotivarse y para llegar a alcanzar las metas propuestas sin rendirse, a pesar de los obstáculos y dificultades que se presenten por el camino. En los mejores emprendedores el fracaso no existe, se convierte en aprendizaje.

2- Confianza en sus aptitudes:

Confiar en una misma marcará el futuro del negocio ya que, si una cree que puede, es probable que lo consiga. Se pone a prueba especialmente en momentos de crisis, donde la emprendedora tendrá que tener claro qué quiere conseguir y cómo lo va a hacer. La autoconfianza se aprende analizando los por qué de los éxitos y fracasos para detectar dónde están los límites y las debilidades. En contrapartida, se refuerza ganando éxitos y asumiendo retos.

La autoconfianza se aprende analizando los por qué de los éxitos y fracasos para detectar dónde están los límites y las debilidades. En contrapartida, se refuerza ganando éxitos y asumiendo retos.

3- Buena comunicadora:

Toda emprendedora debe esforzarse en planificar y forjar las relaciones y contactos necesarios. Una buena red de contactos debe proporcionar todos los recursos que una profesional necesite buscar fuera de la empresa, desde información a tecnología, financiación o asesoramiento. Para ello, hay que intentar establecer un diálogo con las personas más relevantes del sector en el que se trabaje.

4- Adaptación al cambio:

En el mundo en el que vivimos tan volátil y cambiante, las emprendedoras necesitan ser flexibles y ágiles. Deben ser capaces de adaptarse a los posibles cambios repentinos del mercado, a incorporar innovaciones tecnológicas o nuevas leyes que hay que aplicar en las empresas. De la flexibilidad y de su facilidad de adaptarse al cambio dependerá la supervivencia de la empresa. Esta actitud se transmite al resto del equipo.

Aunque algunas de las habilidades que debe tener una emprendedora son innatas, la mayoría se pueden aprender.

5 -Formación:

Nadie nace sabiendo cómo emprender. Las profesionales de hoy en día deben estar preparadas para afrontar los retos que se le presentarán. Aunque algunas de las habilidades que debe tener una emprendedora son innatas, la mayoría se pueden aprender. Por ejemplo, los pasos a seguir para crear una empresa desde la concepción de la idea hasta su puesta en marcha, conocer los aspectos fundamentales de la planificación estratégica económico-financiera o a liderar y seleccionar equipos de alto rendimiento.

6- Liderazgo:

Una emprendedora es una líder, pero esto no se limita a indicarle a cada empleado lo que debe hacer. Dirigir también implica la capacidad de transmitir su ilusión por un proyecto al equipo. Para ello, el diálogo es clave, así como que todos sepan cuáles son sus obligaciones. Hay que pensar que los actos de una manager son un espejo en el que se mira el resto. Para ganarse la confianza de los empleados, hay que actuar con coherencia y admitir los errores cuando sea necesario, así como hacer sentir a todos parte del éxito.

7- Autocontrol:

Cuando una mujer toma la decisión de emprender se enfrentará automáticamente a diversas situaciones fuera de su zona de confort y a las que no estará acostumbrada. La capacidad de mantener una sonrisa en reuniones complicadas o la habilidad de mantener la mente fría en situaciones de crisis o bajo presión es fundamental. No todos los emprendedores, independientemente de su género, llevan bien el nivel tan elevado de estrés que supone el proceso de creación de un negocio.

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