Ser Madre Ser Mujer es una ONG que surgió como respuesta a muchos interrogantes sobre la maternidad y las complicaciones obstétricas que pueden existir. Nerea Roldán, una de las fundadoras, tuvo que atravesar ella misma por un parto complicado y decidió entonces comenzar a investigar sobre las causas de mortalidad materna en el mundo.
«Nuestro objetivo consiste en reducir la mortalidad materno-infantil, prevenir y mitigar las complicaciones en los partos, mejorar la calidad de la atención de la mujer y sensibilizar, concienciar y empoderar a las niñas y mujeres», dicen en su página web. Para lograrlo, crearon numerosos programas y proyectos que llevan a cabo en países de África.
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A través del programa Be Mater, por ejemplo, han formado a más de 300 profesionales sobre atención en el embarazo, parto y postparto. Y con Be Mulier, realizan formaciones en salud sexual y reproductiva dirigidas a personal sanitario, sociosanitario y a profesores de las escuelas. También brindan educación sexual a niñas, niños y adolescentes.
En esta entrevista, Nerea, Ana y Raquel cuentan más detalles sobre su labor en África, qué las llevó a formar Ser Madre Ser Mujer y cómo se enfrentan a los desafíos del día a día.
¿Qué fue lo que las impulsó a estudiar sobre la situación de la mujer en África y cómo ese primer acercamiento terminó de concretarse en un proyecto específico?
Nerea: La maternidad. Un parto complicado, un postparto duro con una grave complicación obstétrica que hizo tambalear todo mi ideal de la maternidad y tomar consciencia de mi suerte y de otras realidades e injusticias existentes. Decidí investigar cifras y causas de mortalidad materna en el mundo. Por otro lado, desde mi profesión, empecé a crear un programa de prevención de las complicaciones obstétricas en el parto y, a la par, fui diseñando un proyecto de cooperación basado en la formación de personal sanitario con el mismo programa para países con altos índices de mortalidad materna y secuelas obstétricas.
Una grave complicación obstétrica que hizo tambalear todo mi ideal de la maternidad y tomar consciencia de mi suerte
Ana: La historia de Nerea en un curso de fisioterapia obstétrica me conmovió, la conocí y me invitó a formar parte de este precioso proyecto. Y he llegado a pensar que la energía que se genera cuando estamos juntas las tres fundadoras, con nuestra constancia, nuestro esfuerzo y las ganas infinitas de mejorar la calidad de vida de todas las mujeres, atrae a la suerte. Una suerte que hace que después de cada misión aparezcan nuevas ideas que le dan forma a proyectos nuevos con el objetivo común de disminuir la maternidad materno-infantil.
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Raquel: África siempre me había llamado la atención y por eso acepté un trabajo en Francia con el objetivo de aprender francés y partir un día a África. Un día, en una formación de fin de semana en Madrid, conocí a Nerea y me propuso irme a Senegal para formar a matronas y tratar a mujeres con disfunciones pélvico-ginecológicas (nuestra especialidad como fisioterapeutas) en colaboración con el servicio de ginecología del hospital San Juan de Dios de Thiès. En ese momento yo no necesité más información (ni horas, ni fechas, ni gastos). Le di un «sí» como respuesta. Lo tuve muy claro, era uno de mis sueños desde hacía años.
Una misión te deja con ganas de más y un proyecto te lleva a realizar otro, no hay fin. Cuanto más te implicas, más te das cuenta de las necesidades y todo lo que falta por hacer. Nuestros proyectos están basados en la igualdad, el respeto, la tolerancia, la educación, la salud, en definitiva, en derechos.
Por eso estamos aquí, somos un equipo fuerte y por eso se ha creado la ONG Ser Madre Ser Mujer, porque las tres pensamos así y porque las tres queremos luchar por estos derechos.
Cuanto más te implicas, más te das cuenta de las necesidades y todo lo que falta por hacer
¿Cómo fue la primera misión? ¿Qué desafíos enfrentaron en aquel entonces y cuáles siguen enfrentando hoy?
Nerea: Fue dura y difícil. También, motivadora e inspiradora. El mayor desafío fue el desconocimiento, enfrentarte a una primera misión y a la realidad de África, aunque con un gran respaldo en documentación y preparación, pero sin experiencia real en terreno. Los desafíos siempre se relacionan con lo mismo: conseguir implantar el proyecto y que sea sostenible. Para ello tienes que contar con la motivación del personal al que vas a formar y con la aceptación de las actividades por parte de las autoridades sanitarias y de la comunidad. Y una vez que cuentas con todo ello, llegar verdaderamente a las mujeres.
Realmente tienes que convencer con el proyecto, tienes que conseguir que lo sientan necesario y que sean ellos mismos los que se apropien del proyecto. Lo tienen que sentir suyo para que sea sostenible. Y esto es todo un proceso, y lleva su tiempo. Es todo un desafío.
Ana: Muy complicada. Alejada de tu familia todo se hace muy duro. Los hijos siempre te necesitan, pero crees que de alguna manera todo esto también los hará más fuertes a ellos. Adaptarse a los cambios no es tarea fácil, la cantidad de bichitos a los que estamos expuestas no ayuda, pero de todo se aprende.
En la primera misión, mi sistema gastrointestinal sufrió pequeñas lesiones. En la segunda misión, un quiste hidatídico se apoderó de mi pulmón. Te enfrentas a tomar decisiones importantes, abandonar, cambiar drásticamente el trabajo, el terreno africano, disminuir las frecuencias de misión. Mantener tu salud para conseguir nuestros objetivos es todo un desafío, pero África te agarra bien adentro y es muy difícil de abandonar.
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Raquel: Estoy de acuerdo con mis compañeras. Es duro, porque te das cuenta de que la realidad es otra, que cambiar las cosas no es nada fácil, que hay más tabús de los que esperas. Difícil por el idioma, la cultura y la religión. Mucho cansancio. Saber que estás lejos de la familia, aunque eso lo llevo bien, lo difícil para mí era saber el sufrimiento o la inquietud que dejaba en mis padres y mi hermana por lo desconocido de mi misión en África.
Pero a pesar de todo, para mi, la primera misión fue la oportunidad de realizar uno de mis mayores sueños. Mentiría si dijese que no la disfruté o que no la gocé. El hecho de haberme ido a Francia para aprender francés estaba dando sus frutos y fue algo maravilloso poder desenvolverme sola y compartir esos días con africanas hablando en francés.
Es duro, porque te das cuenta de que la realidad es otra, que cambiar las cosas no es nada fácil, que hay más tabús de los que esperas.
Actualmente llevan adelante una gran cantidad de proyectos y cada uno abarca diferentes problemáticas. ¿De qué manera identifican cada una de ellas y cómo es el proceso de elaboración del proyecto?
Nerea: Las problemáticas y la identificación de necesidades suelen revelarse en terreno. Durante las misiones tenemos un programa concreto, una serie de actividades a cumplir. Nos marcamos una serie de objetivos y siempre nos acabamos dando cuenta de que esos objetivos y las actividades propuestas no abarcan todo lo que necesita cubrir esa comunidad, esa región, esa maternidad, hospital, ese grupo de mujeres concreto con el que estamos.
Esto es algo muy frecuente y que tenemos que asumir y gestionar de la mejor manera posible. Así que una vez identificadas esas necesidades analizamos posibles actividades futuras y proyectos para llevarlas a cabo y valoramos lo que es posible realizar con los medios que tenemos, lo más urgente y necesario, lo más sostenible y con mayor impacto en la comunidad y en las mujeres.
Raquel: En cada misión aprendes y ves una nueva realidad, y esto es lo que te lleva a buscar más objetivos. Y al mismo tiempo, cuando creas e implantas un proyecto, te abre los ojos sobre otros futuros y como ya he dicho, no hay fin, es un ‘no parar’, porque hay muchas cosas, muchos lugares y mujeres a tratar, y eso en una sola misión no se puede hacer.
¿Cómo describirían el vínculo que se genera entre ustedes (y su equipo) y las mujeres de las comunidades que visitan?
Nerea: Depende de la misión y del programa. Por ejemplo, si estamos realizando formaciones destinado a personal sanitario, con el paso de los días, se va creando un vínculo y una empatía entre todo el equipo. No siempre es igual con todo el mundo y todas las misiones, depende de cada persona del grado de motivación, de la implicación de las ganas de mejorar, cambiar y humanizar la atención sanitaria. Con las mujeres, nuestras pacientes, no suele ser fácil al principio.
Las primeras sesiones son complicadas, tratamos una zona íntima, delicada, con muchos tabúes y que esconde un gran sufrimiento. Sin embrago, a medida que van pasando los días y las mujeres van mejorando, se abren a nosotras, nos cuentas sus historias, sus vidas, sus miedos. Sencillamente es maravilloso poder llegar a ellas y mejorar su calidad de vida.
¿Qué prejuicios se derribaron cuando comenzaron a tomar contacto con África y sus mujeres?
Nerea: La verdad es que, por mi parte, intenté empezar en terreno lo más preparada posible en ese aspecto. Dejé en casa la mente occidental e intenté estar abierta a todo lo nuevo que venía sin juzgar, pero sí analizando. Lo elemental en cualquier proyecto-actividad es documentarte y saber hacer una adaptación e interpretación cultural. Poco a poco (después de más de 20 misiones en terreno) me siguen sorprendiendo muchas cosas y es una constante adaptación a una cultura que es muy diferente a la nuestra. Aprendes a ser más flexible y a distinguir lo que debes tolerar y lo que no. No es un aprendizaje fácil.
Dejé en casa la mente occidental e intenté estar abierta a todo lo nuevo que venía sin juzgar, pero sí analizando
Ana: Todas las informaciones que recibimos de África suelen ser negativas, un continente peligroso, con guerra, pobreza, sequía, inseguridad, violencia. Por desgracia, las noticias de este bello continente no nos llegan y, los prejuicios o estereotipos cambian cuando conoces a las personas, a las mujeres, a la cantidad de alegría que transmiten con sus colores, a lo agradecidas que son sin esperar nada a cambio a la energía que transmiten cuando bailan. Con una buena planificación y objetivos para mejorar la calidad de vida de nuestras mujeres, África es un país lleno de amor.
Raquel: Más que prejuicios, en mi caso fue dificultad de adaptación a algo tan distinto. Yo no hice como Nerea, a nivel profesional, me llevé mi mente occidental a terreno por eso me costó tanto, porque es todo lo contrario: los tratamientos, la comunicación y cómo transmitir el mensaje que quieres dar, la cultura, religión, mentalidad etc. Y por la otra parte más general, estoy totalmente de acuerdo con Ana.
En este mes de marzo donde conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres nos gustaría tener su reflexión sobre la siguiente pregunta: ¿Qué significa ser mujer?
Nerea: Uff, ¡qué pregunta tan compleja y delicada! Depende, depende de donde hayas nacido, en qué familia, comunidad, cultura, país, etc. y en qué etapa de la vida te encuentres. Para muchas mujeres es una gran desventaja que conlleva grandes desafíos e injusticias de por vida en virtud de su sexo. Es realmente triste decir esto pero así es. Diría que ser mujer es, por naturaleza, una suerte innata. Pero esa suerte, a lo largo de la historia, se nos ha intentado arrebatar.
Ana: Totalmente de acuerdo con Nerea. Pero a esa suerte me gustaría añadir que ser mujer te brinda la posibilidad de engendrar vida y la fabulosa experiencia de poder dar a luz y empoderarte como madre y mujer.
Raquel: No puedo añadir más ni estar más de acuerdo con ellas. Para mi ser mujer significa muchas cosas: amor, sufrimiento, miedo, empoderamiento, dulzura, cambios, adaptaciones, violencia, vida.
Sobre las fundadoras de Ser Madre Ser Mujer
Nerea Roldán Galdós
Posee estudios universitarios de Fisioterapia con la especialización de Osteopatía (1996-2004) y un máster oficial en Emergencias, Catástrofes y Cooperación Internacional (2018-2019). Es especialista en Disfunciones Uro-ginecológicas (2003), fisioterapia obstétrica (2011), coloproctología (2012) y está formada en igualdad de género (2021). Se dedica a la práctica profesional en este ámbito desde 2003. En 2014 dirige, junto a la SEMHU, el proyecto de formación a matronas “Paremos las secuelas obstétricas” en Senegal. En 2017, tras una serie de misiones a este país, funda con 2 socias la ONG SMSM, de la que es presidenta.
Junto a la actividad asistencial que realiza en Madrid, asume sobre todo la dirección y gestión de SMSM, que incluye la definición de las estrategias de la ONG, así como la organización, gestión y dirección de todas las actividades y misiones locales e internacionales desarrolladas en los países de intervención. Ha creado y registrado el método «Natal Kiné», método de biomecánica para la prevención de las complicaciones en el parto, que incluye los programas prenatal, natal y postnatal. Dicho método forma parte de los programas Be Mater y Be Mulier, que SMSM pone en práctica en los países socios con los que colabora. Ambos programas están pendientes de registro en propiedad intelectual por parte del equipo técnico fundador.
En el marco de sus actividades en SMSM, diseña, programa y evalúa los programas formativos llevados a cabo. Sus áreas de especialización son la salud materna, prevención de las complicaciones obstétricas, fístula obstétrica, SSR, igualdad de género, género y salud, MGF, formación de profesionales de salud, cooperación al desarrollo sanitario, educación para la cooperación, humanización de la asistencia sanitaria y sensibilización y divulgación de la situación y realidad de las niñas y mujeres en África. Tiene amplia experiencia de trabajo en Senegal, Togo, Gambia y Cabo Verde. Actualmente es vocal de SSR en la SEMHU y forma parte de la comisión de cooperación del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid.
Raquel Pérez Queipo
Posee estudios universitarios de Fisioterapia (2010) y un Máster en Psiconeuroinmunología (2016-2018). Es especialista en coloproctología (2014), fisioterapia obstétrica (2012), parto natural (2013), neumostática visceral (2011) y reeducación urológica masculina y pediátrica (2013). Se dedica a la práctica profesional desde el año 2011. Actualmente compagina su trabajo en SMSM con su labor como fisioterapeuta en el servicio de uro-ginecología en el Hospital de Lille en Francia.
Es profesora de la Universidad Pública de Lille con el programa formativo de fisioterapia prenatal y postnatal. En 2015 se suma al proyecto de la SEMHU y en 2017 funda junto a dos socias SMSM. Forma parte de la junta directiva ocupando el cargo de vicepresidenta. Es coordinadora técnica de los proyectos llevados a cabo por la ONG en Senegal, Togo, Gambia y Cabo Verde.
Ha participado en misiones en Senegal y colabora en el diseño de los programas Be Mater y Be Mulier, así como en las actualizaciones del programa formativo del método Natal Kiné. En el marco de sus actividades en SMSM realiza labores de documentación, toma de decisiones y diseño y coordinación técnica de los programas formativos. Sus áreas de especialización son la fisioterapia en uro-ginecología y obstetricia, salud materna, formación de profesionales de la salud, desarrollo sanitario, humanización de la asistencia sanitaria, SSR y educación y sensibilización de niñas y mujeres.
Ana Ramos Ramírez
Posee estudios universitarios de fisioterapia (2005) y un Máster en Fisioterapia de Suelo Pélvico (2008). Es especialista en posturología y nutrición y fisioterapia obstétrica (2011). Se dedica a la práctica profesional desde 2005 y a partir de 2013 ejerce también como directora de su centro de fisioterapia. Es profesora del Máster de rehabilitación y deporte en la Universidad de Gimbernat y docente en el Máster de fisioterapia uro-ginecológica de la Fundación Universitaria del Bages.
En 2017 se suma al proyecto de cooperación para fundar junto a dos socias SMSM. Forma parte de la junta directiva ocupando el cargo de secretaria. Es coordinadora técnica de los proyectos llevados a cabo por la ONG en Senegal, Togo, Gambia y Cabo Verde y ha participado en misiones en Senegal y Cabo Verde.
Colabora en el diseño de los programas Be Mater y Be Mulier y en las actualizaciones del programa formativo del método Natal Kiné. En el marco de sus actividades en SMSM realiza labores de secretariado y administración, toma de decisiones y diseño y coordinación técnica de los programas formativos. Sus áreas de especialización son la fisioterapia obstétrica, salud materna, formación de profesionales de la salud, SSR, desarrollo sanitario, humanización de la asistencia sanitaria y educación y sensibilización de niñas y mujeres.