Amor, odio, muerte…

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Tradicionalmente se ha dicho que del amor al odio hay un paso y que la línea que separa pasión y rencor es muy, muy delgada. Los terribles episodios de violencia de género que un día sí y otro también, nos enfrentan con la cruda realidad del machismo y el maltrato a la mujer, parecen venir a corroborar tales aseveraciones.

Pero ¿es realmente amor aquél sentimiento que convive puerta con puerta con el resentimiento, que permite ser poseído por la inquina y, bajo su influencia, perseguir el mal de la persona antes amada, llegando hasta provocar la destrucción de ésta o de aquello que le es más querido?

Tal vez se está confundiendo amor con posesión, complicidad con dependencia, pasión con sumisión y de esta forma, muchas relaciones de pareja se cimentan en pilares equivocados, incapaces de soportar los vaivenes y avatares de la vida.No hay amor más puro que el que la madre profesa a sus hijos/as, porque, con independencia de lo que pase, el amor materno siempre prevalece, incluso ante la propia vida. Es difícil entender que aquello que se ha amado pueda pasar a convertirse en destinatario de los actos más abominables y las conductas más repugnantes. Tal vez se está confundiendo amor con posesión, complicidad con dependencia, pasión con sumisión y de esta forma, muchas relaciones de pareja se cimentan en pilares equivocados, incapaces de soportar los vaivenes y avatares de la vida.

Asusta comprobar que de poco están sirviendo, a la vista de los resultados,    (http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/)   las políticas de prevención del maltrato y protección de la mujer que se han implantado hasta la fecha. Pero aterra todavía más constatar como, entre los/as adolescentes, se está dando una actitud tolerante hacia conductas de acoso o maltrato, llegando a considerarlas expresiones normales dentro de los sentimientos de amor y deseo. Difícil solución tiene tan grave problema si, en el marco de la educación y desde la infancia, no se aborda con decisión; porque quienes ahora así piensan, pueden ser los maltratadores de mañana.

Tampoco es buena solución la que predican grupos radicales, que abogan por responder a la violencia con sus mismas armas. (Respetando por supuesto el derecho a defenderse de las víctimas). Porque ojo por ojo, diente por diente y al final, ciegos todos.

Es necesaria una completa revisión de políticas y procedimientos. Medidas orientadas al corto plazo son imprescindibles y deben ir orientadas a la protección de la mujer y acabar con la sangría de crímenes que parece no tener fin; pero deben ser efectivas y bien diseñadas; alguien dispuesto a todo, incluso a matar a sus propios hijos/as con tal de hacer daño y vengarse de la mujer que considera le pertenece, no habrá orden de alejamiento que lo detenga.

Y son imprescindibles también estrategias de largo plazo, para educar, concienciar y  rehabilitar. Redefinir el concepto de amor, inculcar tolerancia y respeto. Enseñar que aunque la relación de pareja termine, ello no tiene porque dar lugar al resentimiento, sino más bien al agradecimiento por todo lo recibido, por las cosas compartidas, por esos años de vida en compañía.

Recuerdo la película “Minority report” protagonizada por Tom Cruise, en la este actor es un policía del futuro capaz determinar cuando un delito va a ser cometido y de esta forma evitarlo deteniendo al criminal antes de perpetrar su fechoría. ¿Quién no apostaría por detectar y detener al maltratador antes de que pudiera causar daño? Pero esto hoy por hoy no es sino ciencia ficción. Así que es responsabilidad de todos/as y, muy especialmente de gobernantes, padres y educadores,  trabajar para que la violencia de género llegue a ser solo un mal recuerdo.

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