Ana María Lajusticia construyó una de las marcas más reconocidas de la suplementación en España. Lo hizo desde la convicción de que la salud se cuida con rigor y sin atajos. Más de 45 años después esa filosofía sigue siendo el centro de la compañía.
Hoy quien lleva ese legado hacia adelante es Lara Feliu. Nieta de la fundadora y actual directora de Marketing y Comunicación de la marca. Su camino dentro de la empresa no fue planificado sino construido con el tiempo. Primero desde la formación técnica en nutrición y luego con dos másters en marketing digital. Después desde el lugar más difícil de todos: el de ser la cara de algo que alguien más grande construyó.
En este momento la marca atraviesa una nueva etapa. Hay productos nuevos. Hay un concepto de identidad renovado. Y hay una pregunta que Lara responde con claridad: cómo se innova sin traicionar lo esencial.
¿Cómo describirías hoy tu rol dentro de la compañía?
La verdad es que mi rol va un poco más allá del cargo que ocupo. De alguna manera, es un perfil que se ha ido construyendo con el tiempo y muy ligado a lo que es la esencia de Ana María Lajusticia.
Por formación tengo la parte técnica -soy técnica en Nutrición- y luego he complementado con dos másters en marketing digital, uno más enfocado a redes sociales y otro más orientado a negocio digital. Esto último es especialmente importante porque es hacia donde queremos llevar la empresa: adaptarnos a nuevos canales y conectar con un público más joven, sin perder el rigor que siempre nos ha definido.
Además, hay una parte que no es tan “académica” y que tiene mucho más que ver con lo personal. También ejerzo como embajadora de la marca. Y esto no ha sido algo buscado, sino bastante natural. Al final, haber trabajado tantos años al lado de mi abuela me ha llevado a sentir la responsabilidad de explicar quién fue, qué hizo y el impacto real que tuvo en la industria de la suplementación en España.
Es un rol que me apasiona, pero que también asumo con muchísimo respeto. Soy muy consciente de que nunca podré sustituir su figura ni su manera de pensar, que era única. Pero sí siento que llevo muy dentro sus valores: cuidar a las personas por encima de todo y hacerlo siempre desde el rigor. Y, en el fondo, intento que todo lo que hacemos hoy en la marca siga siendo fiel a eso.
«Siento que llevo muy dentro sus valores: cuidar a las personas por encima de todo y hacerlo siempre desde el rigor»
En el día a día, ¿cómo equilibras respetar la historia de la marca con adaptarla a lo que pide el mercado ahora?
La verdad es que no siempre es fácil, porque el mercado va muy rápido y muchas veces empuja a simplificar mensajes o a priorizar lo comercial por encima de todo. Y nosotros trabajamos con algo muy sensible, que es la salud de las personas, así que ese equilibrio hay que cuidarlo mucho.
Intentamos adaptarnos, claro, pero sin perder el criterio. Tenemos un legado muy importante detrás y sentimos bastante responsabilidad de ser fieles a lo que se ha construido. Para nosotros eso es innegociable.
Al final, la clave está en no hacerlo al revés. No partimos de lo que el mercado quiere vender, sino de la persona, de su problema, y a partir de ahí buscamos soluciones con rigor. Eso es lo que siempre nos enseñó y lo que intentamos mantener, aunque a veces vaya un poco en contra del ritmo actual.
Es un equilibrio constante, pero tenemos claro que no todo vale, y que la confianza que tiene la gente en la marca se ha construido precisamente por hacer las cosas así.
«Tenemos un legado muy importante detrás y sentimos bastante responsabilidad de ser fieles a lo que se ha construido»
Ana María Lajusticia fue reconocida como una de las Top 100 Mujeres Líderes en España. ¿Qué rasgos de su forma de liderar dirías que siguen marcando hoy la cultura de la marca?
Pues aunque suene a repetirme, hay un rasgo que lo define todo, y es el rigor. Es algo que tenemos muy interiorizado y que sigue marcando absolutamente la forma en la que trabajamos.
Ella no seguía modas ni tendencias. Siempre iba a la base, a entender qué estaba pasando a nivel bioquímico, y a partir de ahí formulaba. Y eso, aunque el mercado evolucione y aparezcan nuevas propuestas o ingredientes, en realidad no cambia. La bioquímica es la que es.
Creo que ese enfoque es lo que sigue muy presente hoy en la marca. Podemos innovar, adaptar formatos o desarrollar nuevos productos, pero siempre partiendo de ese mismo criterio: entender bien el problema y construir soluciones con fundamento.
Al final, más que un estilo de liderazgo en el sentido clásico, lo que nos dejó fue una manera de hacer las cosas. Y eso es lo que seguimos intentando mantener.
«Podemos innovar, pero siempre partiendo del mismo criterio: entender bien el problema y construir soluciones con fundamento»

Si tuvieras que explicar en una frase hacia dónde va la marca en los próximos años, ¿cuál sería?
Es difícil resumirlo en una sola frase, porque después de más de 45 años en el mercado te das cuenta de algo: aunque el contexto ha cambiado mucho, los problemas de base no tanto.
Es verdad que hoy hay factores nuevos, más estrés, más contaminación, peor descanso, que agravan muchas situaciones. Por ejemplo, algo tan claro como que el estrés aumenta las necesidades de magnesio del organismo. Pero, en el fondo, las raíces de muchos problemas siguen siendo las mismas.
También pasa algo curioso: las mujeres de hoy, con 50 o 60 años, no se sienten identificadas con cómo vivieron sus madres esa etapa, pero sus necesidades fisiológicas sí se parecen mucho más de lo que creen.
Así que, más que cambiar el “qué”, nuestro foco está en evolucionar el “cómo”: adaptar las soluciones a la realidad actual, a nuevos estilos de vida y a nuevas formas de comunicarnos, sin perder de vista lo esencial.
Si tuviera que resumirlo, diría: seguir entendiendo los problemas de siempre, pero adaptando las soluciones a la mujer de hoy y del futuro.

