Sociedad de la información, el desafío de la reinvención

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Mientras los ecos del Congreso bailan aún en los salones y espacios que lo albergaron, repasamos el intenso debate sobre la sociedad de la información que protagonizaron horas antes de su clausura, Gloria Bonder, María Ángeles Sallé, Wendy Harcourt y Anita Gurumurthy.Las panelistas centraron la problemática en las estrategias a seguir, las brechas de acceso y las contradicciones que se plantean en el mundo online.

Extranjerizar lo familiar
Gloria Bonder
propone algunas reflexiones sobre la tecnología. En el afán de la innovación, y como usuarias permanentes, es necesario descifrar las tramas que componen estas lógicas. Cree que es fundamental comprometerse con comprender porque significa pasar de asistir a participar. Nada menor, en el marco del culto mediático de la velocidad. Pero, ¿hasta qué punto este afán es válido, o se trata tan sólo una fuga hacia adelante, ante la incertidumbre?

¿Compramos la panacea de las nuevas tecnologías? ¿O nos la han vendido? ¿Cuál es el marketing de la sociedad de la información? ¿Es realmente igualitaria, diversa? ¿Nos da poder? ¿Nos hace eficientes? Bill Gates jura que sus programas hacen las cosas fáciles, rápidas y eficientemente. ¿Le creemos? Debemos darnos un tiempo para pensar.

¿Compramos la panacea de las nuevas tecnologías? ¿O nos la han vendido? ¿Cuál es el marketing de la sociedad de la información? ¿Es realmente igualitaria, diversa? ¿Nos da poder? ¿Nos hace eficientes?

Dice Bonder que en "La fábrica de la infelicidad", Franco Berardi asegura que existen sesgos de género en el diseño de software, habla de "la esclavitud de la red", las segmentaciones, la colonización, la cultura del mercado y de esta dualidad que implica "estar conectados"… Como consecuencias aparecen las enfermedades de época, como el síndrome de pánico y los trastornos de atención. E ironiza que ante las grandes preguntas, Dios no responde, pero Google sí.

Lo importante aquí es deconstruir: No conformarnos con casas seguras: ¿Por qué la "home" de internet es siempre el punto de partida? Bonder habla de "extranjerizar lo familiar", un concepto que nos recuerda aquello de que "lo personal es político". Y concluye diciendo que es fundamental que usemos la tecnología, pero que a la vez es nuestra responsabilidad preguntarnos, sin conformarnos, mirando con extrañamiento aquello que se ha vuelto excesivamente familiar.

Una red que nos pertenece
Para comenzar a respondernos, así como Bonder propuso extranjerizar lo familiar, Ma. Ángeles Sallé piensa que es necesario que hagamos una lectura sobre los valores y las agendas. Y que tengamos en cuenta que hay un creciente divorcio entre dinero y empleo. "Las mujeres no hacemos negocios, trabajamos en el sector productivo y reproductivo", sentencia.

"Mientras los hombres están haciendo negocios, cada vez hay más mujeres proveedores únicas y cuidadoras en una cadena femenina de madres, abuelas e hijas. Entonces, ¿el reto es producir más bienes o más bienestar?"

La relación de las mujeres con el dinero, es compleja. Muchas veces nos cuesta reclamar el pago. En las empresas familiares, las mujeres no suelen suceder a los empresarios porque los padres temen que si las mujeres acceden a las empresas, las terminen controlando sus yernos. Sin embargo, cuando pensamos en las cuotas para garantizar una mínima igualdad, sentimos comprometida nuestra escala de mérito.

¿Es posible pensar en la sociedad del conocimiento en torno al bienestar y al cuidado? El desafío, en todo caso, es ayudar a articular esa energía femenina y aprovechar las TICs -tecnologías de la información- como espacios de encuentro y articulación: "Contamos con energías que ya existen: mujeres proveedores, educadoras, mujeres capaces de escuchar, acompañar, visibiliza".

Sallé está convencida de que hay que huir del victimismo, y dejar de presentar a las mujeres como un colectivo desfavorecido que necesita protección. Mientras tanto, la estrategia es incrementar la base social, donde se organicen emprendedoras y empresarias, docentes, empresarias, cientificas, sabias mayores, mujeres de cultura y jóvenes. Todas preparadas, con brújula y equipaje para aprender en la sociedad del conocimiento, saltar barreras, comunicar aquello que hacemos, lograr el espacio de visibilidad y acceder al poder. Se trata de crecer en poder desde una visión propia.

Cyber feminismo
¿Cyber feminismo? Wendy Harcourt se presenta así, y cuenta que viene "de un entorno transnacional". Asegura que las Tics no serán algo maravilloso que cambie el mundo por sí mismas, pero que urge pensar para qué las necesitamos y para qué las vamos a utilizar.

"Hoy, Internet se utiliza más para ver mujeres desnudas o para jugar al pocker. Sin embargo, también nos brinda poder y nos da un sentido de solidaridad. Microsoft tiene que ver con el mundo financiero que tanto criticamos. Pero se presenta de modo amigable, y a la vez persigue beneficios; Facebook conecta, pero genera problemas de vulnerabilidad de la intimidad. El uso que le demos a la tecnología tiene que ver con la cultura y las ideas que tengamos.

El cyber feminismo funciona. Las barreras son una cuestión generacional. En Europa somos testigos de una importante transición, en Europa del Este existen organizaciones políticas a través de internet, como el Fórum Feminista Europeo, la Red de Apoyo Mutuo y Contrainformacionenred.nodo50.org. Y pone en la mesa una alerta: "Las mujeres jóvenes, al menos en el euro-feminismo están aisladas en cuanto a que la generación de feministas de mayor edad no se conectan con las nuevas generaciones".

Al escucharlas, hay que traducir el feminismo de Latinoamérica donde hay plena conciencia, energía, interés, cosmovisión y desafíos. "Me gustaría una mayor interacción con la Europa anciana, que necesita profundos cambios, con un rol distinto. Hay que interactuar para sumar intereses y planteamientos, para identificar formas para compartir conocimiento en profundidad", dijo. Internet puede ser una buena herramienta para lograrlo.

Simbólico y material, a la vez

"¿Cuál es la bestia de esta sociedad de la información?", se/nos preguntaba Anita Gurumurthy. Internet no es sólo la infraestructura del conocimiento, sino también el espacio de su reproducción. Cuando lo simbólico y lo material confluyen, probablemente cambie todo.

Harcourt propone cambiar los ejes de su propuesta ajustándolo a lo que ha escuchado y lo que le hace pensar ¿Cuál es el desafío para todas y todas los que estamos participando? ¿Salimos en algo cambiadas por este encuentro? Una pregunta movilizadora se nos queda molestando dentro…

Esta infraestructura es la herramienta del cambio necesario: de los maestros, de los jefes, y al mismo tiempo de los sirvientes. Además, enfatiza, permite desterritorializar… ¿y cómo puedes regular lo que es un espacio de flujo? Los límites que impone, son a la vez oportunidades.

"En este lugar, que es la sociedad de la información, las mujeres no debemos estar presentes sólo en la educación, o como fuerza de trabajo, sino también como creadoras del imaginario y de este nuevo lenguaje".

El desafío entonces, es articular una nueva forma de pensar, la generación de una nueva estructura, con múltiples entradas. "Tod@s deberíamos ser capaces de participar en esta nueva sociedad y ser parte requiere entender en lo que estamos…".

Con esta reflexión podríamos cerrar y volver al inicio con la intervención de Gloria Bonder: extranjericemos lo familiar, repensemos las nuevas herramientas, miremos con extrañamiento aquello que se ha vuelto excesivamente familiar. Reinventemos los escenarios y protagonicemos los cambios.

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