¿Por qué hemos perdido la intuición?

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Desde que tengo uso de razón, recuerdo haber escuchado que la intuición es femenina, que las mujeres somos intuitivas. Era una especie de premio de consolación, a nuestra supuesta falta de otras capacidades. Un atributo concedido, en base a la visión que se ha tenido de las mujeres a lo largo de la historia. La intuición es difícil de predecir, definir, y se ha asociado a ese lado misterioso, enigmático, impredecible, que nos han colgado como sambenito a las mujeres. Nosotras hemos sido LA LUNA: enigmática y caprichosa; ellos el SOL: poderoso y grandioso.

La intuición no estaba valorada, no era una destreza interesante, a pesar de definirse como una facultad que permite hacer juicios claros y precisos sin necesidad de demasiados análisis. Cuando se analizan estilos de dirección, siempre aparece la intuición en el estilo llamado femenino, y en la visión estereotipada de hombres y mujeres, los primeros representan la razón y las segundas la emoción.

La intuición, como señala el psicólogo Carl Jung, aunque no es contraria a la razón, si reside fuera de la misma. Quizás por esta desvinculación de la razón, se atribuyo a la mujer, y dentro de esa maleta ha ido viajando a lo largo del tiempo.

La intuición, como señala el psicólogo Carl Jung, aunque no es contraria a la razón, si reside fuera de la misma.Los avances en la ciencia, nos aportan nuevas definiciones de la inteligencia: las inteligencias múltiples (Gardner), la inteligencia emocional (Salovey y Mayer, después popularizada por Golemnan), hasta llegar a hablar de la Inteligencia Intuitiva (Malcolm Gladwell) y de Decisiones Instintivas (Gerd Gigerenzer). Así emerge la INTUICION como parte de la inteligencia, como una facultad valiosa, que marca la diferencia en la economía del conocimiento.

El mundo de la empresa necesita de la intuición para la toma de decisiones, la solución de problemas, la innovación, la detección y análisis de oportunidades, la anticipación del cambio, el aprendizaje, y la gestión de la información y el conocimiento. Esta necesidad se explica por un contexto caracterizado por la globalización, la complejidad, la incertidumbre, la diversidad, y la velocidad de cambio, donde sin lugar a dudas la capacidad de responder en un tiempo mínimo y con una información escasa, es algo fundamental. No se entiendo por tanto que siendo la intuición femenina y una competencia clave en la empresa, haya tan poca presencia de mujeres en puestos directivos y estratégicos.

La explicación puede ser que la intuición ha dejado de ser femenina, ya no nos pertenece. Empiezan a proliferar estudios y opiniones científicas, y no tanto, que concluyen que la intuición no es cuestión de sexo, incluso que los hombres tienen más que las mujeres, o es más certera en los primeros, que en las segundas. De nuevo la institucionalización y codificación del conocimiento, con su aparente neutralidad, deja a las mujeres ocultas, invisibilizadas y despojadas. La elevación de la intuición a la categoría de ciencia (objeto de estudio por la neurociencia, neurología, la psicología, el management) la ha vaciado de su halo de misterio y de su vinculación a la experiencia e historia de las mujeres. Según vaya adquiriendo más valor, y especialmente en mundo de la empresa, se irá haciendo cada vez menos femenina.

La conexión es una pieza fundamental en el conocimiento intuitivo, y se favorece con el autoconocimiento, la apertura hacia el entorno, y la reflexión sobre las experiencias vividas. No creo que haya sido antes femenina, y ahora masculina, o neutra, simplemente ha sido una facultad más desarrollada por las mujeres debido al papel que tenían atribuido. El cuidado de otros se basa en la observación, en la escucha activa, en la experimentación y en un cultivo más intenso de las emociones. Por otra parte la mujer relegada al silencio, era más observadora y escuchaba más, captando en mayor medida el lenguaje no verbal, que supone el 70% de la comunicación. La intuición siempre ha estado presente en la historia de la humanidad, pero no se había puesto en valor, no había sido objeto de estudio y teoría, por eso era femenina.

Tampoco creo que sea un sexto sentido, más bien me inclino por definirla como el uso constante y conectado de los 5 sentidos. No en vano la intuición se alimenta de las percepciones que se adquieren por los sentidos, y se almacena en una parte del cerebro, donde no habita la razón. Es un conocimiento conectado, enlaza el subconsciente y el consciente, el lado derecho e izquierdo del cerebro, la razón y la emoción. No sustituye, sino que complementa o amplia las capacidades cognitivas y emocionales. La conexión es una pieza fundamental en el conocimiento intuitivo, y se favorece con el autoconocimiento, la apertura hacia el entorno, y la reflexión sobre las experiencias vividas.

La intuición es y ha sido de todos, y no pueden añadírnosla o quitárnosla a las mujeres, según convenga. Si ahora es tan valiosa, y las mujeres la han desarrollado más, deberíamos poner en valor esa experiencia y reconocer las equivocaciones del pasado.

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