La trampa de la Excelencia

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Recientemente oí  decir a un ex – alto directivo de una de las principales compañías de este país que a lo largo de su carrera (que fue de menos a más)  una cosa siempre tuvo clara, quien te  está solucionando con absoluta brillantez un puesto, sea del tipo que sea, quieres que siga haciéndolo.  No lo mueves.  

He de decir que por educación y respeto me callé, pero yo no estaba de acuerdo porque en mi mente saltó inmediatamente la alerta de la motivación. Si ser excelente te lleva a no mejorar tus condiciones en la organización, ¿qué sentido tiene seguir siéndolo?. La excelencia es un plus a lo que está bien. Es  ir por delante sin adelantarse. Es el talento.  Es la disposición. Es un todo ordenado que encaja con precisión en la situación que sea.


Cuando nos conectamos de verdad a lo que nos gusta, todo fluye en armonía y lo demás no existe.El Talento y la Excelencia
Todos los humanos venimos al mundo con  talento. Cada uno el suyo.  Si tenemos la suerte de nacer en un entorno donde se nos guía para conectar con el que tengamos y además somos libres para aprender las técnicas que fueran necesarias para emplearnos en ello a pronta edad podremos pensar lo que oí decir a Serrat en una ocasión: “¡Soy un privilegiado. Me pagan por hacer lo que me gusta y además me aplauden!”. Me emocioné. Por aquel entonces andaba yo buscando mis dones por ahí.

Cuando nos conectamos de verdad a lo que nos gusta, todo fluye en armonía y lo demás no existe. En ese punto la excelencia está servida por sí misma. La persona se funde con lo que hace y el resultado es perfecto. Sea lo que sea.  

Cuando el ser Excelente es una Trampa
Hay personas que  trabajan para la excelencia siempre. Estén o no conectadas con sus dones. Se esfuerzan por conseguirla porque lo  traen aprendido de cuna. Otros, sencillamente, porque les gusta.   Dan igual las razones  que les llevan a situarse en la excelencia, lo importante es que se instalan en ella  y todo, absolutamente todo en su vida,  tiene que ser perfecto.
Esta ubicación se torna una trampa cuando te atrapa y te esclaviza y sobre todo, cuando no te trae nada  a cambio, máxime en el entorno laboral donde la motivación es un factor importante en la línea de agilizar el día a día. 

Las Empresas y la Excelencia

No es lo mismo una multinacional que una pequeña empresa. Tampoco es lo mismo ser directivo, que ser mando intermedio o  estar en la base de la organización.  Pero a pesar de que son supuestos diferentes todos somos personas afectadas por los más y los menos de nuestra condición humana.

Si ser excelente te satisface y no te agota, pues adelante. Pero si el serlo te supone un desgaste importante evítalo.Las organizaciones no son fáciles, pues tienen vida propia. La que les da la forma de pensar y sentir de los que las integran.  Ser excelente dentro de una corporación puede ser fuente de conflictos, de tranquilidad o de prosperidad.   Todo es posible porque la valoración de lo que se hace está sujeta a  factores que no siempre podemos controlar.  

Una postura inteligente llegado el caso y teniendo en cuenta como están los tiempos, pasa por controlar bien dónde se ponen las energías y mantener un talante intermedio.  

Esto es: si ser excelente te satisface y no te agota, pues adelante. Pero si el serlo te supone un desgaste importante evítalo. Entre otras cosas porque lo que te tiene que importar es ser feliz y vivir satisfecho.  Orienta tu talento de más a esos objetivos y no te lamentes porque tu empresa no te los reconoce.  

Quizá ese  talento que te ha sido dado y que de nada te sirve en la organización en la que estás, te resulte útil para crecer en otra dirección.  No te sientas atrapado si no puedes irte. Ni desmotivado porque no te llega el reconocimiento que sabes te mereces.  Invierte en ti, ejerciendo de lo que realmente eres más allá del horario de trabajo.

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