Transfor-acción 2012: de la traición a la construcción

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La convergencia de acontecimientos que desencadenaron el Renacimiento en Italia guardan un paralelismo con nuestra época. Hoy el vertiginoso avance de la tecnología constituye una situación similar. Los frutos de esta revolución serán cada vez mayores a medida que los ciudadanos se hagan cargo de sus vidas y exijan cada vez más coherencia y transparencia a los políticos y olviden su ego por la construcción colectiva.

La imprenta inventada por Gutenberg, hizo posible que los avances científicos estuvieran accesibles para un mayor número de personas y con ello, dieron un giro al diálogo público.

El interés medieval por los ángeles decayó, cuando las personas descubrieron su propio potencial. El acelerado desarrollo de la ciencia y los inventos a todos los niveles, pintura, escultura, arquitectura y filosofía, inspiró a los ciudadanos a crear un nuevo mundo.

Hoy el vertiginoso avance de la tecnología, de Internet, Facebook y ahora Wikileaks, constituye una situación similar, así como lograr un avance global en relación al acceso a los conocimientos. Millones de bloggers están comunicándose diariamente y nos recuerdan un mensaje de Jefferson: “Si tuviera que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, elegiría a estos últimos”.


Nuestra sociedad no solo necesita líderes con visión, sino  personas honestas y con proyección.
Se trata de un período similar a la “ventana del renacimiento”. Personas de distintas disciplinas y clases sociales compartimos la idea de que la tecnología ofrece un acceso ilimitado a la información, dando lugar al florecimiento de la imaginación y creatividad, que en forma conjunta constituyen un nuevo poder. Llegados a este punto nos preguntamos ¿por qué los renacimientos crecen y desaparecen?

Florencia estaba gobernada por importantes familias de banqueros, entre ellos los Médici, mecenas de Leonardo Da Vinci, Michelangelo y Botticelli entre otros, pero su dinero provenía de financiar guerras. Las arcas con las cuales se construían las iglesias o catedrales, procedían de “dinero ensangrentado”. Así, los italianos traicionaron sus propios ideales por su avidez, y un día Florencia cayó en manos de quienes codiciaban su riqueza.

Observamos una analogía con lo que está sucediendo en las sociedades avanzadas con la crisis creada por  los “buscadores de oro del siglo XXI”. Las noticias recientes acerca de los “brokers hipotecarios" que consiguieron pisos en España para familias humildes, que hoy están sin techo, y en la miseria. Valores deportivos traicionados por prácticas corruptas y cuentas en paraísos fiscales. La trama financiera de Wall Street,  constituye una voracidad tal que termina con el suicidio del hijo de Madoff. Esto nos lleva a preguntarnos por qué se repiten cíclicamente estas situaciones y cuál es la salida.

Parece que nadie recuerda, que “el último viaje no tiene bolsillos”, y que solo nos llevamos intangibles, como el buen hacer en relación a  los demás.  Observamos en la actualidad dos comportamientos predominantes: o “nutrir el propio ego”, o “nutrir a la sociedad”. Este último hábito supone tener una visión colectiva y positiva del futuro. Nuestra sociedad no solo necesita líderes con visión, sino  personas honestas y con proyección, como demuestran los estudios de liderazgo en USA (Kouzes y Posner, 1995). 

Los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas en 1986 indicaban que un 68% de la gente esperaba de los políticos un elevado conocimiento de la realidad y un 67% que fueran honestos (estudio nº1356). Dichos datos se repiten tres años después: la honestidad aparece con un 57%, frente a la eficacia con un 23% y la prudencia con un 11% (estudio nº 1788).

El género y las diferencias

Las expectativas de las cualidades exigidas, cambia según el género y la generación de los entrevistados. En tanto que las mujeres exigen una mayor honradez, los hombres insisten en que se han de tomar decisiones, aunque éstas sean impopulares. Ambos insisten en la necesidad de ser coherentes entre los dichos y los hechos. Datos que se repiten como una constante a lo largo del tiempo, y permanecen con mayor intensidad en  la actualidad.

El acelerado ritmo del cambio, convoca a los ciudadanos de a pie para que den saltos imaginativos. Algo que tradicionalmente solo se esperaba de los grandes creadores pero que se agudiza en situaciones de crisis y que se vio claramente en el año 2001, con el “corralito en la Argentina”.  

Los frutos de esta revolución serán cada vez mayores a medida que los ciudadanos se hagan cargo de sus vidas, acepten que el mundo es responsabilidad suya y que deben exigir cada vez más  coherencia y transparencia a los políticos.

Los verdaderos triunfadores, no son  los tiburones de Wall Street, sino aquellas personas con una mente flexible que sepan auto transformarse y cuya brújula vital se base en  principios universales.De allí que la red, como se señala en los medios, constituya un reto importante a los poderes constituidos, capaces de garantizar una información veraz. También señalan que en una sociedad abierta, nunca se debe castigar el acceso a la verdad. Los verdaderos triunfadores, no son  los tiburones de Wall Street, sino aquellas personas con una mente flexible que sepan auto transformarse y cuya brújula vital se base en  principios universales. Que han aprendido a conservar su energía a base de minimizar el tiempo dedicado a la queja y crítica a los demás y a vivir de modo tal que cada acontecimiento constituya una lección y cada persona un maestro.

Mientras que nuestras sociedades atraviesan una crisis de identidad, podemos visualizar este caos como un signo de vida, la actual turbulencia como fiebre sanadora de una situación que se ha vuelto habitual, pero que desde luego no es normal.

Parafraseando a Sócrates, el sentido común radical alude a una vida colectiva, pasar de personas que solo viven para nutrir su ego, a otras, como las generaciones jóvenes, que desean participar y  construir una nueva sociedad. Como señala un dicho africano: si quieres llegar rápido ve solo; si quieres llegar lejos ve con los demás.

Quizás esta sea una de las claves positivas de la transfor-acción que hemos de emprender. Y con un nuevo comportamiento, basado en el talento y la creatividad, dar la bienvenida al 2012.

*Alicia Kaufmann es Catedrática de Sociología Universidad de Alcalá y Presidenta Unidad de Género de Aecop. www.aliciakaufmann.com

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