Sexto continente: ¿salvación emocional?

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Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE "¡Menuda mañana llevo!", pero  siento mi teléfono en el bolsillo y lo saco rápidamente con ilusión para mirar el correo. ¿Quién me habrá escrito?, ¿qué me querrán decir? Mi sensación de estar en el presente gana más fuerza que en toda la mañana. Lo abro, desde hace veinte minutos solo hay un par de correos del seguro, y dos reenvíos masivos de un par de amigos con chistes y publicidad sobre un curso. La burbuja se pinchó, no había nada de lo esperado.

¡Salvación! ¡Todavía me queda el Facebook! Mi amigo Alejandro desde Canarias pone unos comentarios trasgresores cachondos que me hacen sonreír. Esto es mejor, pero en seguida vienen acompañados de tantos otros comentarios del tipo, "sí al veganismo, no al veganismo, basta ya, el cosmos dice…" más ruido, lo barro rápidamente hacia abajo, casi desesperado por encontrar algo no proselitista, ni narcisista, ni tóxico, ni cursi, ni hortera. Hoy no hay suerte, o sí, depende de cómo si mire. Así vuelvo a centrarme en el libro que estoy escribiendo.

El aquí y ahora está muy bien como principio de trabajo, pero la realidad es que en el sistema en que nos movemos, muchos recurrimos al "allí y entonces" a menudo como una tabla de salvación Me interrumpe un sms de la Comunidad de Madrid. No nos admiten al niño donde queríamos. "Tendré que buscar colegio". Siento mucho desasosiego ante la nueva tarea pendiente cuando pienso: "hace un rato que no miro el correo…", y todo vuelve a comenzar.

El aquí y ahora está muy bien como principio de trabajo, pero la realidad es que en el sistema en que nos movemos, muchos recurrimos al "allí y entonces" a menudo como una tabla de salvación. Falsa ilusión. La promesa de irse a ese otro espacio-tiempo anuncia nada más y nada menos, que noticias de gente que nos quiere, posibles reconocimientos profesionales, créditos concedidos, incluso algún flirteo cibernético que otro y quién sabe qué. Con tantos premios a repartir, nosotros compramos papeletas para el sorteo constantemente, convencidos de que volver a mirar, mejora la probabilidad de ganar el gordo. Loco.

La realidad que encontramos al abrir raramente tiene algo de eso. Lo que hay en realidad es mucha soledad, mucha inseguridad, mucho malestar, mucha ansiedad porque implica escapar de un momento presente que no nos llena, que nos aburre, que soportamos porque no nos queda otra, pero que no tiene nada que ver con lo que nos contaron de pequeños.

El mundo tal y como está concebido es un océano infinito, y nosotros las personas somos como islas, "a-isladas", llevadas por corrientes o movimientos tectónicos, donde a veces alcanzamos a vernos, incluso a rozarnos pero siempre estamos solos. El trabajo de los místicos da testimonio de que se puede salir de esta sensación de aislamiento, aunque sea por unos instantes. El premio es volver al hogar, donde uno es Uno, y Uno es uno. Donde Uno es Todo, y Todo es uno. No hay diferenciación entre las diferentes manifestaciones de energía, todo es lo mismo, y no urge ir a ninguna parte para conseguir más de lo que ya tiene uno de por sí.

La no diferenciación, que podemos vivir todos no solo meditando como los yoguis, sino simplemente contemplando absortos el fuego, el mar, el cielo, la tierra o los seres amados, ayuda por unos momentos a volver, a centrarnos, a estar tranquilos, a no necesitar conectarnos a ningún dispositivo para vivir el espejismo del encuentro, porque ya estamos encontrados.

*Jorge Urrea es psicoterapeuta, body coahc y experto en técnicas de mediatación: Tai Chi, Chi Kong y Movimiento Expresivo. www.psico-tao.com

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