Si no me funciona el hilo rojo de las galletas, ¿cómo me va a ir bien en una app?

Si no me funciona el hilo rojo de las galletas —ese que dice que hay una conexión invisible que une a las personas destinadas a encontrarse—, ¿cómo voy a encontrar una conexión real en una aplicación de citas?

Porque seamos honestas: lo de las apps no es ligar. Es gestionar estímulos.

Desde fuera parece que las mujeres vivimos en la abundancia.Desde dentro, lo que vivimos es saturación. No es “tengo muchas opciones”, es “tengo demasiadas interrupciones”.

Ellos dicen que somos exigentes. Nosotras que ellos son agotadores. Y, curiosamente, las dos cosas pueden ser verdad a la vez.

Ellos entran a la app como quien tira redes al mar. Mensajes amplios, genéricos, a ver qué pica. Dicen que los hombres dan like al 50% de las mujeres. Por nuestra parte nosotras entramos como quien se pone casco, chaleco reflectante y detector de humo emocional. Alrededor de un 10% (yo diría un 1) de perfiles masculinos son afortunados con un Match.

Porque cada match activa una pequeña carpeta mental. Así que aquí empieza el verdadero trabajo invisible.

Categoría uno: el de las fotos malas pero bio decente.
No es guapo, pero escribe frases completas. Usa signos de puntuación. Tiene hobbies reales.
Pienso: igual en persona gana. Le doy una oportunidad. Si en tres mensajes no despega… al cementerio de matches. Luego en persona suele no gustar y todo lo anterior es humo.

Categoría dos: el guapo que rompe toda lógica.
Sé que es mala idea. Lo sé desde el minuto uno. Pero es martes, he dormido poco y mi autoestima hoy va con resaca. No será prioridad, pero ahí está. Para cuando me apetezca desconectar el cerebro.

Categoría tres: el perfecto que no responde nunca. Fotos bien, bio bien, vibra bien.
Tan bien que empiezo a imaginar cosas. El problema es que no entra en la app.
Y yo sí. Así que mientras espero, sigo mirando perfiles “por si acaso”, pero sin quedar con nadie. Una relación unilateral con alguien que ni sabe que existo.

Categoría cuatro: el buen chico que da pereza emocional.
Lo tiene todo. Y, aun así, no se mueve nada dentro. Es como comer verduras hervidas: sé que es sano, pero no me apetece. Y rechazar a alguien así da más culpa que rechazar a un idiota.

Categoría cinco: el prometedor que acelera demasiado.
Todo bien… hasta que en el segundo mensaje ya quiere quedar. Ellos lo llaman iniciativa.
Nosotras pensamos: ¿Por qué tanta prisa? ¿Es así con todas? ¿Esto es entusiasmo o love bombing versión express? Y, sin querer, él mismo se autoexpulsa.

Mientras tanto, ellos viven la otra cara del caos.
Poca respuesta. Silencios. Matches que desaparecen.

 Martín lo resume así, con su calma irritante:
—No es que no queramos hacerlo mejor. Es que competimos por atención. Y cuando la conseguimos, no sabemos qué hacer con ella.

El grupo de Sex in the City, en cambio, lo tiene clarísimo:
Paula: “No es abundancia, es ruido.”
Becky: “Esto no es ligar, es hacer cribas.”
Marta: “Amiga, si te cansa antes de conocerlo, imagínate después.”

Y ahí está el verdadero desencuentro. Ellos intentan destacar. Nosotras intentamos protegernos. Ellos disparan mensajes. Nosotras filtramos como si nos fuera la vida en ello.

Así que no, no es que las mujeres seamos difíciles. Y no, no es que los hombres sean intensos. Es que estamos jugando al mismo juego con reglas emocionales distintas. Quizá las apps no estén rotas. Quizá somos nosotras, intentando encontrar calma en un lugar diseñado para el ruido.

Y mientras tanto, yo sigo aquí, esperando que algún día funcione el hilo rojo. Aunque sea el de las galletas.

Porque si ni ese tira…imagínate el algoritmo.

Marian Gómez Campoy
Marian Gómez Campoy
Marian Gómez-Campoy es autora, periodista y emprendedora. Desde muy joven sintió la necesidad de contar historias como forma de observar, comprender y ordenar el mundo, una vocación que la llevó al periodismo y, más tarde, a desarrollar una trayectoria profesional ligada a la comunicación y la reputación. Es experta en marca personal y estrategias de relaciones públicas en la era de la Inteligencia Artificial, y fundadora de MGC&Co PR & Talent, estudio boutique de comunicación y gestión de talento desde el que asesora a marcas y profesionales y trabaja como agente de actores. Como escritora, su obra explora la identidad, los vínculos y las emociones en la vida contemporánea. Es autora de RED. Conexión destino, Cadena de Perlas y El amor en los tiempos del Match, un proyecto transmedia que desdramatiza las relaciones en la madurez y acompaña, desde el humor y la honestidad, los procesos de reconstrucción personal.

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