¿Lograr la igualdad? lo mejor es un buen plan

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Que es un buen negocio la igualdad podría ser el corolario de la jornada “Trabajando en Igualdad”. Aprovechar las ventajas y visibilizar la igualdad de oportunidades hacen de la empresa un mejor proyecto. Y sobre todo, la hacen diversa, lo que equivale a decir, más competitiva y con más recursos en tiempos en los que es fundamental retener el talento.

Por eso este foro contó con destacados especialistas en la materia -representantes del ámbito empresarial, sindical, académico y de la Administración- que en torno a tres mesas redondas abordaron la necesidad de gestionar una nueva realidad. La sociedad no puede permitirse prescindir del talento e inteligencia del 50% de la población: las mujeres.

“Las mujeres representan la mitad de la Humanidad y sería suicida para la empresas renunciar a este talento.” Isabel de la Torre Prados

Eulalia Pérez Sedeño, Catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia habló primero de las mujeres en la Ciencia: “Aún con la meritocracia hay diferencias notables”. Y abogó por la necesidad de desagregar los datos, “para saber siempre realmente qué es lo que pasa con los hombres y las mujeres cuando avanzan en sus carreras”. Se refirió también a las barreras en el mercado laboral para las mujeres y a la dificultad para compaginarlo con la carrera profesional. Para contrastar, mencionó las diferencias con países como Noruega, donde desde 2002 se dispone de una Ley de Igualdad lo que ha sido determinante para aumentar el número de mujeres directivas en altos cargos.

Isabel de la Torre Prados, Catedrática de Sociología de la UAM se refirió al uso del tiempo, al permiso de paternidad y a la necesidad de rentabilizar el alto nivel formativo que tienen las mujeres. Y consideró que la Ley de Igualdad es una necesidad para la modernización de las sociedades: “Las mujeres –dijo- representan la mitad de la Humanidad y sería suicida para la empresas renunciar a este talento”.

Las cuotas a debate
Rocío Rodríguez Prieto manifestó la necesidad de darle una vuelta a las apariencias y a los matices que determinan que las cosas sean de otra manera: “Lo masculino no es lo universal” –afirmó a la vez que hizo una clara distinción con relación a las cuotas: “Las cuotas se utilizan para colectivos, y las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad del mundo y es nuestro derecho”. Además dijo que “También las autonomías tienen cuota pero éstas sólo generan problemas cuando se trata de mujeres”.

"Cuando partimos de situaciones tan desequilibradas, las cuotas son necesarias para forzar los cambios culturales" M. Luisa Poncela

La cuestión de las cuotas suscitó posturas a favor y en contra a lo largo de toda la jornada. Para mujeres como Belén Garijo, Vicepresidenta de Operaciones de Sanofi-Aventis para Europa y Canadá o Mercedes Timermans, responsable de Diversity de IBM las cuotas perjudican a la mujer “reduciendo sus capacidades a formar parte de una lista, y la lucha contra la discriminación debe partir de políticas que fomenten el desarrollo del talento”. Timermans se refirió a la diversidad e inclusión como estrategia competitiva y cómo estudiando las diferencias surge el entendimiento.

“No hay más remedio que ser diversos”. Sin embargo, en determinadas estructuras rígidas como las Universidades o los Organismos Públicos de Investigación se defendió la existencia de tales cuotas. Por ejemplo, Mª Luisa Poncela, Directora General de la Fundación Abbott dijo que aún no estando a favor de su aplicación generalizada “cuando partimos de situaciones tan desequilibradas, las cuotas son necesarias para forzar los cambios culturales”.

Por su parte, Fernando Riaño –Barclays- se refirió al beneficio de trabajar con una central que entiende la igualdad como parte de su estrategia “y que daban por hecho que nosotros en España ya teníamos en marcha todo este trabajo. Ser parte del programa Óptima nos sirve para estar en posición de ventaja y para ser reconocidos en nuestras iniciativas y proyectos”. Habló además de la necesidad de que estas iniciativas no estén integradas dentro de Recursos Humanos “para no ser juez y parte” y de la necesidad de que se involucren desde la alta dirección además de que se comuniquen estas políticas: “Son recursos y años de trabajo que tienen que tener la repercusión que se merecen”.

Cambio cultural y competitividad
No basta con limitarse a la aplicación de la Ley de Igualdad, para que la diversidad de género sea una ventaja competitiva, sino que es preciso protagonizar un cambio cultural con criterios de eficacia que impida la discriminación femenina, sobre todo en lo relacionado al embarazo. La comunicación interna debe constituir una herramienta en las organizaciones empresariales para la introducción de ese cambio y para la transmisión del compromiso empresarial con la diversidad.

Antonio Deusa, Secretario General de FIA-UGT utilizó el humor para señalar: “En mi caso soy el florero de la empresa porque son ellas las que han hecho todo el trabajo. Y sin embargo soy yo el que está aquí simplemente porque soy el Secretario General”. Con respecto a la igualdad, señaló que Suecia es el primer país del mundo en el ranking de la competitividad y también lo es en materia de igualdad.

María Luisa Poncela GarcíaAdd Talentia– se identificó como no partidaria de las cuotas pero de inmediato explicó cómo las cuotas habían determinado que llegara a puestos donde no le hubiera sido posible si ellas.

“Yo estaba en cuestión todos los días y tenía que trabajar el doble y sin embargo a ellos, se les daba por hecho que lo harían bien.” Y cómo trabaja ahora para disponer de un banco de datos con mujeres que puedan ser localizadas y posicionadas. Igualmente, Almudena Fontecha, Secretaria Confederal de Igualdad de la misma organización resaltó “la gran conquista de hoy no es el reconocimiento de la igualdad, sino que esta sea asumida plenamente en la pr&aacute
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“Hoy la mano de obra femenina ya no es prescindible, con crisis o sin ella. La lucha a favor de la igualdad es una lucha de valores para conquistar un espacio más democrático” Capitolina DíazMarisa Sotelo –Fundación Mujeres- habló del techo de hormigón y criticó los sistemas a la vez que instó a ponerse en marcha para modificarlos. Carmen Sanz Chacón, Presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias, reclamó que en cuanto a cultura empresarial en España estamos ahora casi igual que hace 25 años además de reclamar “nuestra cuota de tontas”… ¿Por qué deberíamos ser todas brillantes cuando ellos se dan el lujo desde siempre de tener representantes incompetentes? Según Chacón, “el que elige sigue siendo un señor que se va de copas o a jugar al golf con otro señor” además de aseverar las empresas precisan la incorporación de talento, innovación y creatividad lo que sin duda ayudará a mejorar los resultados y que les pueden aportar las mujeres.

¿Distintas formas de trabajar?
Otro de los aspectos controvertidos en este encuentro se centró en si existen o no diferencias entre la forma de trabajar de hombres y mujeres, lo que para algunos de los ponentes es una realidad que da lugar a que las estructuras masculinas estén más jerarquizadas y las femeninas sean mas cooperativas. Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo en esto; para Carmen Sanz “no hay diferencia alguna en los modos de trabajar de hombres y mujeres, en general las personas tienden a ser mas competitivas que cooperativas y las mujeres que alcanzan puestos directivos es porque evidentemente son competitivas”.

Almudena Fontecha –Secretaria Confederal para la Igualdad (UGT)- dijo claramente que no se sentía minusvalorada por haber sido parte de la defensa de las cuotas y que “muchas veces cuando una familia progresa, lo hace utilizando el tiempo de las mujeres”. Además reclamó que esos problemas se seguirán repitiendo si la conciliación sigue siendo cosa sólo de mujeres.

Sobre si los comportamientos empresariales no igualitarios han propiciado la actual crisis económica hubo también ciertas discrepancias, pero en lo que sin duda y de manera unánime todos los expertos estuvieron de acuerdo fue en que los efectos de la crisis se sienten con mucha más intensidad en el colectivo de las mujeres que en el de los hombres. Sin embargo, tal y como afirmó en la clausura de esta jornada la Directora General para la Igualdad en el Empleo, Capitolina Diaz: “Hoy la mano de obra femenina ya no es prescindible, con crisis o sin ella. La lucha a favor de la igualdad es una lucha de valores para conquistar un espacio más democrático”. Una de las ponentes más combativas concluyó con una significativa pregunta: ¿No es extraña esa especial sensibilidad para percibir que un trato positivo para zanjar una desigualdad, les daña?

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