Liderar: hacer del huerto paraíso

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Galdós, en el diálogo que el ciego Pablo mantiene con su lazarillo Marianela nos acerca de manera magistral al poder de lo inefable y reconocible. Pablo, privado de la vista, interpela a Nela para que le explique cómo brilla el sol. Ante la limitación de las respuestas, el ciego contesta:

Ya veo que esas cosas no se pueden explicar. Antes me formaba yo idea del día y de la noche. ¿Cómo? Verás: era de día, cuando hablaba la gente; era de noche, cuando la gente callaba y cantaban los gallos. Ahora no hago las mismas comparaciones. Es de día, cuando estamos juntos tú y yo; es de noche, cuando nos separamos.

Liderar tiene mucho que ver con hacer la luz donde otros encuentran oscuridad. Liderar es alumbrar, que no deslumbrar. Es estar y no estar. ¿Cómo es mi liderazgo? ¿Hago el día dónde otros siembran la noche? Si me pusiera la bata blanca de doctor especialista en mi propia biografía vital e indagara en lo que acontece en mis días, ¿qué me encontraría? Si quisiera pergeñar un auto-diagnóstico veraz en lo relativo a mi capacidad de generar un clima de serenidad y confianza que posibilite destapar la mejor versión de los que me rodean, ¿cuál sería?

Liderar tiene mucho que ver con hacer la luz donde otros encuentran oscuridad. Liderar es alumbrar, que no deslumbrar.A vuela pluma, algunos ejemplos de la vida cotidiana: ¿contribuyo a que las reuniones de la comunidad de vecinos sean el órgano que vele por el bien común o hago que se conviertan en una plétora de vanidades desatadas? ¿Fomento las amistades en las que gobierna la honestidad y el desinterés más genuino o invierto mi tiempo desprestigiando amigos postizos?

En el terreno familiar, ¿soy fuente de paz y de cohesión o abandero un conflicto estéril que esconde carencias personales inconfesables? En el mundo laboral, ¿abrazo el talento ajeno con generosidad o rehuyo de la valía de otros so pena ponga en evidencia mi propia mediocridad? ¿Es mi equipo de colaboradores un foro sano dónde las individualidades suman o suele devenir en resta suicida? ¿Son las reuniones un inicio de colaboración creativa que despierta compromiso y entusiasmo o, para frustración y desesperación de muchos, son meros trámites y los finales están escritos de antemano? Los que me rodean, ¿me describirían como un manantial de energía o un vampiro de su vivacidad?

Vivir es decidir, decidir es jerarquizar y jerarquizar es priorizar. La aventura de vivir tiene mucho que ver con el cómo. “El que observa con cuánta facilidad convierte cualquiera su huerto en paraíso, y con cuánto tesón el infeliz, bajo el fardo de la miseria, prosigue casi exánime su camino, aspirando, como todos, a ver un minuto más la luz del sol, está tranquilo, se crea un mundo que saca de si mismo, y también es feliz, porque es hombre”, escribía Goethe en su fabuloso Werther. ¿Qué es lo que nos humaniza? En nuestra mano está hacer del huerto paraíso. Crecer no es sino rescatar lo esencial. ¿Qué es lo esencial en mí, el día o la noche?

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