La esquiva felicidad

490

Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE

Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE

La búsqueda de la felicidad en nuestro presente ya no encuentra respuesta en la filosofía clásica. Antes nos bastaba leer a Aristóteles para comprender que  la felicidad humana era la autorrealización adquirida mediante el ejercicio de la virtud, dentro de un colectivo humano.

Platón también nos convencía con la idea de que el hombre alcanzaba la felicidad cuando veía la esencia de las cosas, es decir, cuando veía con el intelecto, más allá de la ilusión que ofrecen nuestros sentidos.

La afirmación de los estoicos nos era en cierto modo práctica, sólo había que aceptar la existencia como un hecho determinado y ser feliz al no intentar hacer nada por cambiar mucho las cosas, sino comulgar con la aceptación. Algo parecido a los racionalistas que adecuaban la voluntad humana a la realidad existencial.

El hombre ha seguido por la senda de las épocas intentando capturar la esquiva Felicidad, inventando diferentes rutas,creándose metas alcanzables e incluso aventurándose con lo inalcanzable.También había quienes consideraban que la felicidad era sinónimo de la satisfacción de los placeres.

Todas estas afirmaciones fueron escritas en nuestros cuadernos y en nuestras mentes. Así es que hemos estado caminando los tiempos viviendo nuestro cuerpo y nuestra alma por separados. Interpretando lo espiritual como algo poético, místico, idealista ajeno a lo mundano, es decir hemos vivido una fragmentación conceptual.

El hombre ha seguido por la senda de las épocas intentando capturar la esquiva Felicidad, inventando diferentes rutas,creándose metas alcanzables e incluso aventurándose con lo inalcanzable, no reconociendo límites, y al  no reconocer límites ha llegado a instalarse en el pensamiento de la omnipotencia sin reconocer su finitud.

El problema ahora, es cómo bajar de ahí donde voluntariamente acomodamos nuestra humanidad. Los antiguos  recurrían a la vieja noción de la naturaleza que los guiaba incansablemente, poseyendo con ello un horizonte que daba seguridad y certezas.

Sin embargo, la vida nos tiene guardado un as y el conocimiento de punta expresado en la Neurociencia, viene a ayudarnos a entender  que cuerpo y mente nunca debieron ser considerados como mundos separados. Lo primero que debemos hacer es tranquilizarnos, acallar nuestras ansiedades y entender que la vida afectiva es la única rienda capaz de hacer frente a la voluntad de poder que pretende devorarlo todo y llevarnos por caminos bastante distantes de lo que se llama Felicidad.

No se trata de buscar recetas de autoayuda, se trata de reflexionar amablemente, de vivir cada momento en total presencia espiritual, mental, y física entregándole a todo, nuestra potencia interior, dándole a cada acto una calidad especial, dando lo mejor de nosotros, brindando una entrega especial así sea hasta al acto que consideremos más nimio como caminar al Metro, trabajar, manejar, cocinar nuestros alimentos.

En esta aconsejable forma de reflexionar afectivamente, es necesario reconocer que no somos infinitos, que la vida no es una gigantesca madeja de lana que nunca se termina y hacernos cargo del cambio histórico que supone el proceso complejo que llamamos modernidad o tal vez posmodernidad.

En lo que a mí atañe, hoy soy feliz con casi todo, con el cantar de los gorriones a eso de las 5.30 am en la ventana, con los currucucú de las palomas intentando el amor en los techos de mi barrio, también cuando miro la plenitud de la higuera al fondo del patio, con mi trabajo, al escribir, al recibir un mail de mi hija que está en Alemania, y muy a menudo cuando cocino para los que quiero, mientras voy catándolo todo.¿ Será que el ser humano puede ser feliz así, o estoy envejeciendo? Y si es así qué bueno que sucede de esta manera! Esto también me contenta.

Hasta la próxima Amigos

*Carmen Bustamante es Bachiller en Letras, imparte Cursos de Inglés en Universidad Santo Tomás. Actualmente presta servicios para la Secretaría Ejecutiva de Cumbres en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Santiago de Chile.

Otros artículos de esta columnista…

¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?

Artículo anteriorFounder Friday: networking para mujeres emprendedoras
Artículo siguienteCarmen del Riego:primera mujer en presidir APM